{"id":16734,"date":"2013-10-02T13:35:27","date_gmt":"2013-10-02T19:35:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=16734"},"modified":"2013-10-02T13:38:35","modified_gmt":"2013-10-02T19:38:35","slug":"2-de-octubre","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2013\/10\/02\/2-de-octubre\/","title":{"rendered":"2 de octubre"},"content":{"rendered":"<p>eloriente.net<\/p>\n<p>2 de octubre de 2013<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Por: <a href=\"http:\/\/rodolfonaro.blogspot.mx\/2008\/10\/2-de-octubre.html\" target=\"_blank\">Rodolfo Nar\u00f3<\/a><\/p>\n<div align=\"justify\">Todos tenemos un familiar o amigo cercano que estuvo en la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. Cuando conoc\u00ed a mi t\u00edo Rafael, primo de mi padre, ya era sacerdote. La vocaci\u00f3n le lleg\u00f3 en la d\u00e9cada de los setenta, pero desde el Concilio Vaticano II celebrado entre 1962 a 1965 comenz\u00f3 a cuestionarse.Conoci\u00f3 a M\u00e9ndez Arceo, obispo de Cuernavaca y estuvo atento a la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n. El detonante para tomar los h\u00e1bitos fue Tlatelolco. Ten\u00eda 26 a\u00f1os y estudiaba en la Facultad de Contadur\u00eda. Todo el a\u00f1o 68 estuvo siguiendo los movimientos de Par\u00eds, de Praga. No se perdi\u00f3 ninguna manifestaci\u00f3n de julio, agosto, septiembre ni el mitin convocado para el 2 de octubre, al cual lleg\u00f3 desde temprano porque viv\u00eda en el edificio 10 de la misma unidad habitacional. Vio como la polic\u00eda pon\u00eda las barricadas para proteger la entrada de los edificios, las mismas que servir\u00edan de cercos para contener a los manifestantes y evitar la desbandada. La cita fue a las 17.30, apenas se alcanzaron a leer los seis puntos del Pliego Petitorio del Consejo Nacional de Huelga formado por maestros y alumnos de m\u00e1s de una docena de escuelas normales y universidades del pa\u00eds. Antes de las siete de la tarde sonaron los primeros disparos. Eran m\u00e1s de diez mil personas las concentradas en la Plaza de las Tres Culturas, en su mayor\u00eda j\u00f3venes, pero tambi\u00e9n hab\u00eda ni\u00f1os, abuelas, familias completas, vendedores ambulantes, vecinos. Desde ese momento ya no supe de m\u00ed, nos contaba el t\u00edo Rafael. Tratando de huir la turba me llev\u00f3 y nos aplastamos contra las barricadas, busc\u00e1bamos una salida, guarecernos en los edificios, aunque las balas ven\u00edan de ah\u00ed, sal\u00edan de todos lados. Por fin rompimos los cercos, y antes de subir por los ascensores, vi c\u00f3mo tiraban a las mujeres del cabello, disparaban a quema ropa a los que estaban tirados en el suelo. Pis\u00e1bamos la sangre como si fueran charcos de agua.<\/p>\n<p>Adentro del edificio tocamos en las puertas de los departamentos pidiendo ayuda. Hu\u00edamos de los balazos. Afuera hab\u00eda helic\u00f3pteros sobrevolando, tanques de guerra a punto de disparar, despu\u00e9s supimos que m\u00e1s de cinco mil soldados del ej\u00e9rcito estaban dispuestos a matarnos. Los gritos y el llanto de terror ven\u00edan con nosotros. Una se\u00f1ora en un s\u00e9ptimo piso del edificio Chihuahua nos abri\u00f3 la puerta, nos escondimos en el ba\u00f1o. \u00c9ramos m\u00e1s de veinte. Entramos como pudimos. O\u00edamos las metralletas desbocadas, las botas de los militares como una estampida por las escaleras, derribaban las puertas con la culata de sus rifles. Allanaban las casas, buscando. Un milagro evit\u00f3 que entraran a donde est\u00e1bamos. Salimos hasta las nueve de la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente. Fuimos m\u00e1s de veinte hacinados en un ba\u00f1o. Hab\u00eda tres ancianitas siempre a punto de desmayarse. Unas j\u00f3venes que nunca pudieron controlar el llanto y la histeria, m\u00e1s de un camarada se orin\u00f3 o se cag\u00f3 encima. Salimos a las nueve de la ma\u00f1ana, vomitados, sucios, aun temblando a la calle. La Plaza de las Tres Culturas estaba impecable. No hab\u00eda rastros del mitin, ni de sangre, la limpieza hab\u00eda sido simult\u00e1nea, sin embargo, en el aire segu\u00eda el olor a muerte.<\/p>\n<p>A Jalisco, en aquellos d\u00edas lleg\u00f3 la noticia de que un grupo de comunistas quer\u00edan arriar la bandera de M\u00e9xico en el Z\u00f3calo para izar la de Rusia. Se trat\u00f3 de tergiversar la informaci\u00f3n de un movimiento sin pies ni cabeza donde nadie supo qui\u00e9nes eran los buenos y qui\u00e9nes los malos. El gobierno fue juez y parte. Nunca emiti\u00f3 una versi\u00f3n oficial, ni dio explicaciones. No ha permitido que los libros de texto de educaci\u00f3n b\u00e1sica recojan los hechos. Comenz\u00f3 el terrorismo de estado, la Guerra Sucia. Yo conoc\u00ed la versi\u00f3n extraoficial hasta cuando se cumpli\u00f3 el d\u00e9cimo aniversario de la matanza. Mi padre por ese tiempo era presidente municipal de Tequila y quiso hacer un modesto homenaje a los ca\u00eddos. Invit\u00f3 al t\u00edo Rafael a dar una pl\u00e1tica de lo que \u00e9l hab\u00eda vivido en esa fecha y como estaba reci\u00e9n ordenado sacerdote, pidi\u00f3 permiso en la parroquia para oficiar una misa y ofrecer un minuto de silencio. Ha sido uno de los mejores sermones que he escuchado en mi vida. Sus palabras zumbaban como balas y el minuto de silencio se prolong\u00f3 en un fuerte aplauso. Por primera vez escuch\u00e9 los nombres de Heberto Castillo, Jos\u00e9 Revueltas. Los tres d\u00edas que el t\u00edo Rafael estuvo en mi casa nos contaba sus batallas perdidas, dec\u00eda \u00e9l. Yo siempre dud\u00e9 que fuera sacerdote, aunque hablaba con tono pausado t\u00edpico de los curas, su mirada era de una vitalidad de guerra.<\/p>\n<p>A 40 a\u00f1os de ese 2 de octubre, de por lo menos 400 muertos, 6 mil detenidos y desaparecidos. Donde todos perdimos a un hermano mexicano en un movimiento que ahora parece ser concesi\u00f3n de un grupo pol\u00edtico y en el que gran parte de las nuevas generaciones no se reconoce o le parece ajeno, la fecha ha quedado como un s\u00edmbolo para el Distrito Federal, capital de un pa\u00eds dividido, donde cada regi\u00f3n y cada estado ha vivido ya su propia matanza.<br \/>\n____________________<\/p>\n<\/div>\n<p>Rodolfo Nar\u00f3, poeta y narrador mexicano, su libro reciente es <em>El orden infinito<\/em>, finalista del Premio Planeta de Novela 2006. <a href=\"http:\/\/www.rodolfonaro.com\/\">wwww.rodolfonaro.com <\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Tlatelolco-Algunos-derechos-reservados-por-francismckee.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16735\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Tlatelolco-Algunos-derechos-reservados-por-francismckee.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"680\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Tlatelolco-Algunos-derechos-reservados-por-francismckee.jpg 1024w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/Tlatelolco-Algunos-derechos-reservados-por-francismckee-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Foto: <a title=\"Attribution License\" href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by\/2.0\/\">Algunos derechos reservados<\/a> por <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/37825904@N06\/\">francismckee<\/a><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2013\/10\/02\/2-de-octubre\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>eloriente.net 2 de octubre de 2013 Por: Rodolfo Nar\u00f3 Todos tenemos un familiar o amigo cercano que estuvo en la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968. 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