{"id":27729,"date":"2014-06-12T13:01:53","date_gmt":"2014-06-12T19:01:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=27729"},"modified":"2014-06-12T13:01:53","modified_gmt":"2014-06-12T19:01:53","slug":"la-ciudad-guelaguizada-un-articulo-de-edgar-hernandez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/06\/12\/la-ciudad-guelaguizada-un-articulo-de-edgar-hernandez\/","title":{"rendered":"La ciudad &#8216;guelaguizada&#8217;, un art\u00edculo de \u00c9dgar Hern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<p>eloriente.net<\/p>\n<p>12 de junio de 2014<\/p>\n<p><strong>La ciudad <em>guelaguizada<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por: \u00c9dgar Hern\u00e1ndez Cruz*<\/p>\n<p>Se manifiesta como algo evidente: la Guelaguetza es un fen\u00f3meno citadino. Resulta dif\u00edcil encontrar en los pueblos originarios \u2014en la sierra mazateca, en la costa chatina, en las monta\u00f1as mixes o en el istmo zapoteco\u2014 una reproducci\u00f3n anual de algo as\u00ed como un pasatiempo de la identidad, una teatralizaci\u00f3n dise\u00f1ada para un p\u00fablico orientado espec\u00edficamente a contemplar el espect\u00e1culo de las \u201cetnias\u201d que hallamos en nuestro estado. Es f\u00e1cil imaginar, en cambio, las similitudes de la Guelaguetza que cada mes de julio acontece en la ciudad de Oaxaca con una realizada en Ciudad Nezahualc\u00f3yotl, otra en la plaza de la Ciudadela, a las afueras del metro Balderas, una m\u00e1s en Los \u00c1ngeles (California) y quiz\u00e1 otra itinerante, cuyo recorrido abarque desde la Plaza de la Danza hasta su exposici\u00f3n en Suiza o Francia, o cada martes de brujas en Santa Cruz Xoxocotl\u00e1n. La Guelaguetza es un fen\u00f3meno propio de la ciudad.<\/p>\n<p>Sobran evidencias de la fetichizaci\u00f3n que los gobiernos nacionales han elaborado como mediaci\u00f3n previa al contacto con los pueblos originarios. Esto se expresa en lugares tan comunes que lo reiterativo no debe tomarse por natural: el asombro fr\u00edvolo por los vestidos, la comida, el baile y la bebida, todos elementos aislados en la conciencia del se\u00f1or autoridad\/turista al cual la palabra <em>cosmovisi\u00f3n<\/em> lo salva de evidenciar su completa ignorancia, su impotencia para identificar alguno de estos atributos como algo m\u00e1s que un gesto ex\u00f3tico proveniente de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde. Si se le quitara esa palabrilla m\u00e1gica algo sucumbir\u00eda en su interior, demostrar\u00eda su absoluta falta de comprensi\u00f3n sobre las relaciones de esas manifestaciones con una historia, con una lengua, con una serie de contradicciones simult\u00e1neas.<\/p>\n<p>Por otro lado el juego perverso, la ilusi\u00f3n de pertenencia, el af\u00e1n de inclusi\u00f3n a cualquier precio, la \u201cproyecci\u00f3n\u201d internacional o simplemente el divertimento sin consecuencias configuran la conciencia alienada del \u201cind\u00edgena\u201d que busca su reconocimiento bajo el oficialismo de estado y no s\u00f3lo ah\u00ed, tambi\u00e9n en las miradas curiosas del extranjero aventurero, en el fetiche fotogr\u00e1fico: ponerse la conciencia ind\u00edgena, como un traje, para quit\u00e1rsela luego, peor a\u00fan, introyectar la categor\u00eda de <em>ind\u00edgena<\/em> como algo propio, identificarse con ella mediante la ilusi\u00f3n, para luego proyectarla sobre esa conciencia carente de objetos hist\u00f3ricos con los cuales identificarse de forma concreta. Es preciso distinguir, por otro lado, que la palabra \u201cind\u00edgena\u201d no emana de estos pueblos como un r\u00f3tulo de autoidentificaci\u00f3n. Ind\u00edgena, como toda categor\u00eda abstracta, subsume las manifestaciones heterog\u00e9neas y las evidencias de formas distintas a la nuestra para habitar el mundo y relacionarse con \u00e9l; la categor\u00eda sirve de red que captura evidencias bajo un mismo registro oscuro. Evidencias de todo tipo: ling\u00fc\u00edstico, cultural, econ\u00f3mico, epistemol\u00f3gico, etc\u00e9tera, son aplanadas por ese concepto, que se ha difundido al grado de ya no ser cuestionado. Las poblaciones originarias se asumen, cuando se les pregunta por su autodenominaci\u00f3n, generalmente como \u201cgente de nuestro pueblo\u201d o bajo un significado comulgante: ayuuk, ikoot, \u00f1uu savi, etc\u00e9tera. No se autonombran \u201cind\u00edgenas\u201d.<\/p>\n<p>Sentirse orgulloso de lo que se es nunca ha significado un error, sentirse como los otros nos sienten ser\u00eda quiz\u00e1 lo problem\u00e1tico. No he escuchado a un \u201cind\u00edgena\u201d que se sienta orgulloso de la Guelaguetza sin caer en uno de estos campos de ficci\u00f3n donde, sin embargo, no se sabe actor en juego. Se escucha con suficiente frecuencia en la gente de la ciudad que ans\u00eda la Guelaguetza, la fiesta oaxaque\u00f1a por antonomasia, y si estas palabras resuenan en las bocas de los participantes de ese espect\u00e1culo de convivencia habr\u00eda que preguntarse si en esa identificaci\u00f3n no se ha perdido algo en ambos lados: de quienes la esperan en la ciudad y quienes la esperan desde fuera.<\/p>\n<p>La gente de la ciudad todav\u00eda tendr\u00eda otro motivo para esperar la fiesta con ansias de ni\u00f1o: quieren ver y celebrar a \u201clos ind\u00edgenas\u201d, pero al mismo tiempo reciben al extranjero, y no hay mejor medio para el mutuo crecimiento que el intercambio cultural, la cultura como un <em>don<\/em>, dar y recibir: la utop\u00eda del otro y su consecuente alimentaci\u00f3n rec\u00edproca \u2014como opera la guelaguetza en las comunidades donde a\u00fan subsiste en la forma del dar\/recibir: el mutuo apoyo para cumplir un compromiso. Sin embargo, todo este intercambio posibilitado por un acontecimiento cuyo dise\u00f1o obedece m\u00e1s al beneficio de la econom\u00eda local que a la reivindicaci\u00f3n de la diferencia como valor humano, toma ya otros tintes y otras consecuencias.<\/p>\n<p>S\u00ed, la ciudad de Oaxaca tiene poco que ofrecer en cuesti\u00f3n de capital. Poca industria, poca gesti\u00f3n, poca circulaci\u00f3n y consumo, poca identidad. Por eso la cultura toma relevancia y se inserta como un bien intercambiable. Fuera del contexto antropol\u00f3gico donde el dar crea el recibir, es decir, donde el don o el intercambio material y simb\u00f3lico juega un papel determinante en el proceso de reproducci\u00f3n social, el intercambio del tipo cultural que acontece en la ciudad se identifica m\u00e1s con una alienaci\u00f3n de la cultura propia y ajena y su consecuente subsunci\u00f3n a la l\u00f3gica del dar y recibir atravesada por el mediador universal del mercado y sus valores abstractos: el dinero, el espect\u00e1culo, el entretenimiento. Todo esto es palpable en la publicidad que rodea a la Guelaguetza. Se interpreta la cultura desde una visi\u00f3n neoliberal como motor de desarrollo, previa objetivaci\u00f3n de los procesos culturales y en general de sus actores y portadores. El consumir\/producir en este sentido s\u00f3lo se reconoce en tanto intercambio de bienes materiales: la consumaci\u00f3n de la transacci\u00f3n o estafar al gringo si se deja. Sin embargo, los apologetas del marketing y el turismo parecen incapaces de reconocer en esta din\u00e1mica la l\u00f3gica infinita que alimenta la inequidad de nuestra sociedad. El mercado asegura su preservaci\u00f3n cuando logra naturalizar sus relaciones y mostrarlas incluso como valores positivos. La injusticia cre\u00f3 el servilismo, el servilismo atrae el turismo, el turismo fomenta el servilismo, y as\u00ed se establece un proceso circular mientras no se modifiquen estas relaciones econ\u00f3micas que, en tanto econ\u00f3micas, reflejan y configuran las relaciones de poder.<\/p>\n<p>Como sea el asunto no es juzgar qu\u00e9 tipo de mercanc\u00eda representa la cultura para el gobierno local y los visitantes globales. Para el caso que sigue resulta m\u00e1s interesante observar los derrames que este encuentro produce sobre el cuerpo de la ciudad.<\/p>\n<p>La gente sabe que algo pasa en la ciudad al iniciar el mes de julio. El entorno cambia, se transforma, la fiesta se extiende y trasciende el Auditorio Guelaguetza, la calle se convierte en un r\u00edo de m\u00fasica de banda. La gente se desplaza, atraviesa la ciudad como si toda ella fuera Monte Alb\u00e1n. La ciudad aparece entre ruinas y tumbas iluminadas por un halo esplendoroso, ca\u00eddas y reca\u00eddas necesarias, el calvario oaxaque\u00f1o: visitar aquella pir\u00e1mide, hacer paradas, ahora esa tumba, luego el juego de pelota, regresar al restaurant, ir al mercado, comer una nieve, tomar mezcal, <em>\u00bfno lo va a llevar?, \u00bfme compra algo? Se lo dejo barato, barato<\/em>. La calle se trasforma, deviene corredor en una plaza comercial, punto hostil pero necesario entre un local y otro.<\/p>\n<p>Sin embargo, es en esta aparente neutralidad festiva donde se invierte la condici\u00f3n social de la calle, que se\u00f1ala una intensificaci\u00f3n de la vigilancia sobre lo permitido y lo censurado. Al extranjero se le permite todo, al local hay que vigilarlo. Y no me parece extra\u00f1o. Antes, cuando iba a la playa, Puerto Escondido era para m\u00ed la misma cantina p\u00fablica que para el visitante es el centro hist\u00f3rico de la ciudad de Oaxaca: un lugar para hacer francamente lo que uno quiera. Despu\u00e9s not\u00e9 que mi situaci\u00f3n era privilegiada, a la gente local no se le dejaba echar tanto desmadre, o s\u00ed, pero no en cualquier parte, ni con la misma intensidad. Uno, turista, pod\u00eda beber donde quisiera, escuchar o hacer m\u00fasica estruendosa, exigir las cosas con prepotencia, dormir en la calle. Al coste\u00f1o esto debi\u00f3 parecerle molesto y ahora lo comprendo. Cuando un espacio se asume como abierto, su efecto se manifiesta en quienes han vivido desde siempre en ese lugar como un aumento en la represi\u00f3n y en la vigilancia del comportamiento, porque la vigilancia y el control se dise\u00f1an a partir del visitante.<\/p>\n<p>La fiesta que comienza en el cerro se derrama por la avenida. El mirador, iglesia de la Soledad, luego la Central de Abastos, todo Riberas, el Tecnol\u00f3gico \u2014donde vibra la fuerza local y la Guelaguetza magisterial pelea la patente de <em>lo aut\u00e9ntico<\/em>\u2014, Monte Alb\u00e1n, las artesan\u00edas de Atzompa, si queda m\u00e1s \u00e1nimo para la historia quiz\u00e1 San Jos\u00e9 el Mogote, o si ya fue mucho recorrido hay que volver al centro. La ciudad abierta como boca que ense\u00f1a las muelas. Un eructo de mezcal recorre el municipio.<\/p>\n<p>Entonces la ciudad deviene otro, la ciudad se vuelve playa: <em>springbreak huipilero<\/em>. Y en realidad esa inversi\u00f3n del espacio p\u00fablico se vuelve potencial porque suspende por un momento la rigidez del c\u00f3digo de conducta citadino. Pero el valor positivo obtenido con esta transmutaci\u00f3n del espacio s\u00f3lo es aprovechable para la poblaci\u00f3n que nos visita. Para los locales ese valor se invierte en la incomodidad que la autoridad siente hacia nosotros porque piensa en nuestra muy posible espontaneidad, y en este sentido no se equivoca. Entonces crea circuitos de vigilancia, rondines, dispositivos que se activan a la menor provocaci\u00f3n \u2014no perder de vista a los j\u00f3venes, relegarlos, postergar sus necesidades\u2014 o que se adelantan a la provocaci\u00f3n volvi\u00e9ndose caracterizaci\u00f3n discriminativa: la fisonom\u00eda, el color de piel, la manera de portar un vestido regional, qui\u00e9n s\u00ed y qui\u00e9n no entra a la fiesta. En la ciudad las fiestas son tan exclusivas que los propios invitados, para poder entrar, tienen que identificarse.<\/p>\n<p>La fiesta, sin embargo, no es el sujeto de esta dilucidaci\u00f3n, son los efectos que ella genera en el centro de gravedad que es el Auditorio Guelaguetza y que se expande al campo magn\u00e9tico del municipio, creando un flujo que hace cortocircuito con la experiencia ganada por la embriaguez del festejo.<\/p>\n<p>Har\u00edamos bien los habitantes de esta ciudad en optar por manifestaciones que se reflejen en un ejercicio de reconocimiento de nuestra condici\u00f3n actual en tensi\u00f3n con los valores heredados. No basta proclamar una tipicidad en la conducta o los modos de relacionarnos para crear identidad. Por ello las fiestas de julio se han desligado de la vida concreta de los habitantes del municipio. Crean una estructura r\u00edgida que da a la tradici\u00f3n y a la herencia un valor superlativo, dividiendo as\u00ed la producci\u00f3n cultural en polos inconmensurables. Como posibilidad de dinamismo cultural, la Guelaguetza representa la tensi\u00f3n entre los valores hist\u00f3ricos y la espontaneidad de resignificarlos. En lugar de eso se coloca una ficci\u00f3n compartida: la reconciliaci\u00f3n con la diferencia que representa eso otro (el \u201cind\u00edgena en su pueblo\u201d) cuando convive en la casa y podemos tenerlo al lado y festejar el encuentro. Nada m\u00e1s alejado de las situaciones reales y las relaciones de subsunci\u00f3n del espacio urbano respecto a la vida en el campo. Pero es una ficci\u00f3n que se despliega hacia polos diferenciados: tambi\u00e9n el turista representa ese otro momento que converge imaginariamente en una fiesta que celebra la concordia temporal y se desvanece en el instante. Hay que reconocer que a una aparente neutralidad del espacio p\u00fablico donde todos son presentados como iguales, corresponde un ocultamiento de las contradicciones subyacentes a esa apariencia.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los habitantes de esta ciudad debemos centrar nuestra atenci\u00f3n en otros espacios por conquistar, espacios p\u00fablicos cuya potencialidad de convivencia social est\u00e1 siendo explotada por sectores privados, al tiempo que con estas pseudorreconciliaciones s\u00f3lo obtenemos un aliciente ante la injusticia que permea nuestra estructura social. Ubicar pues ya no s\u00f3lo el espacio, el auditorio, sino la calle, la avenida, el mercado, como posibles puntos de encuentro desde la diferencia.<\/p>\n<p>Que la Guelaguetza no es una fiesta de los pueblos lo sabemos en primer lugar porque los pueblos tendr\u00edan poco que celebrar en una fiesta a modo, una celebraci\u00f3n particular que incluye al \u201cind\u00edgena\u201d al precio de volverlo et\u00e9reo, fetiche, pol\u00edticamente correcto, para despu\u00e9s olvidar el encuentro, los compromisos asumidos, la mutua dependencia. En segundo lugar, los pueblos originarios tienen poco que celebrarle a un gobierno que los recuerda dos veces por a\u00f1o, que no los representa, que los coloca en el \u00faltimo rengl\u00f3n de una interminable lista de pendientes, que no los representa, que decide unilateralmente y s\u00f3lo pide consenso sobre una decisi\u00f3n tomada, que no los representa. Por otro lado, si el \u201cind\u00edgena\u201d, que viene al cerro y baila y canta y festeja y aplaude, se concibe aqu\u00ed como aquel que entrega su bast\u00f3n de mando a una figura de autoridad externa cuando esta entra en su comunidad, habr\u00eda que preguntarle a ambos cuando se volvi\u00f3 aceptable aplaudir el exterminio propio.<\/p>\n<p>* <strong>Edgar Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez Cruz<\/strong> (Oaxaca de Ju\u00e1rez, Oaxaca, 1987). Estudi\u00f3 la la licenciatura en Filosof\u00eda por la UNAM (FES Acatl\u00e1n), con especialidad en Filosof\u00eda de la Cultura. Ha impartido diversas ponencias sobre filosof\u00eda de la cultura y filosof\u00eda pol\u00edtica, en el estado de Oaxaca y en la ciudad de M\u00e9xico y participado en seminarios de investigaci\u00f3n en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM, en la FES Acatl\u00e1n, y en la UACM. edgarherz@hotmail.com<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/algunos-derechos-reservados-phylevn-ciudad-de-oaxaca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-8705\" title=\"algunos derechos reservados phylevn-ciudad de oaxaca\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/algunos-derechos-reservados-phylevn-ciudad-de-oaxaca-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/algunos-derechos-reservados-phylevn-ciudad-de-oaxaca-300x198.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/algunos-derechos-reservados-phylevn-ciudad-de-oaxaca.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Foto: Algunos derechos reservados phylevn-ciudad de oaxaca<\/p>\n<p><strong>OTRAS ENTRADAS:<\/strong><\/p>\n<div id=\"post-27717\">\n<p><a title=\"Permalink to Video: Mesa Redonda \u201cGuelaguetza y Pueblos Ind\u00edgenas\u201d\" href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/06\/12\/video-mesa-redonda-guelaguetza-y-pueblos-indigenas\/\" rel=\"bookmark\">Video: Mesa Redonda \u201cGuelaguetza y Pueblos Ind\u00edgenas\u201d<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/06\/12\/video-mesa-redonda-guelaguetza-y-pueblos-indigenas\/\" rel=\"bookmark\"><img decoding=\"async\" title=\"Video: Mesa Redonda \u201cGuelaguetza y Pueblos Ind\u00edgenas\u201d\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/themes\/city-desk\/timthumb.php?src=http%3A%2F%2Fwww.eloriente.net%2Fhome%2Fwp-content%2Fuploads%2F2013%2F07%2Fguelaguetza-Miguel-Bautista.jpeg&amp;q=90&amp;w=160&amp;h=106&amp;zc=1\" alt=\"Video: Mesa Redonda \u201cGuelaguetza y Pueblos Ind\u00edgenas\u201d\" \/><\/a>eloriente.net\/Biblioteca de Investigaci\u00f3n Juan de C\u00f3rdova 12 de junio de 2014 En el a\u00f1o 2013, la Biblioteca de Investigaci\u00f3n Juan de C\u00f3rdova y la Fundaci\u00f3n Alfredo Harp Hel\u00fa Oaxaca, AC. organizaron una mesa redonda para intercambiar puntos de vista sobre la relaci\u00f3n entre Guelaguetza y los pueblos ind\u00edgenas. El video fue compartido por dicha biblioteca [&#8230;]<\/p>\n<address>June 12, 2014<\/address>\n<\/div>\n<div id=\"post-26075\">\n<p><a title=\"Permalink to Gobierno de Oaxaca publica estudio de opini\u00f3n sobre velaria del Auditorio Guelaguetza\" href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/05\/17\/gobierno-de-oaxaca-publica-estudio-de-opinion-sobre-velaria-del-auditorio-guelaguetza\/\" rel=\"bookmark\">Gobierno de Oaxaca publica estudio de opini\u00f3n sobre velaria del Auditorio Guelaguetza<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/05\/17\/gobierno-de-oaxaca-publica-estudio-de-opinion-sobre-velaria-del-auditorio-guelaguetza\/\" rel=\"bookmark\"><img decoding=\"async\" title=\"Gobierno de Oaxaca publica estudio de opini\u00f3n sobre velaria del Auditorio Guelaguetza\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/themes\/city-desk\/timthumb.php?src=http%3A%2F%2Fwww.eloriente.net%2Fhome%2Fwp-content%2Fuploads%2F2014%2F05%2FVelaria-Por-Oaxtransparente.png&amp;q=90&amp;w=160&amp;h=106&amp;zc=1\" alt=\"Gobierno de Oaxaca publica estudio de opini\u00f3n sobre velaria del Auditorio Guelaguetza\" \/><\/a>eloriente.net 17 de mayo de 2014 Luego de que el pasado domingo 11 de mayo de 2014 se realizar\u00e1 el retiro de la parte trasera de la velaria\u00a0que cubre el Auditorio Guelaguetza de la ciudad de Oaxaca, el Gobierno del Estado hizo p\u00fablico los resultados del estudio de opini\u00f3n en la que la ciudadan\u00eda local [&#8230;]<\/p>\n<p>May 17, 2014<\/p>\n<\/div>\n<p><a title=\"Permalink to Una mirada al pasado: \u201cLa velaria del auditorio Guelaguetza\u201d\" href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/05\/12\/una-mirada-al-pasado-la-velaria-del-auditorio-guelaguetza\/\" rel=\"bookmark\">Una mirada al pasado: \u201cLa velaria del auditorio Guelaguetza\u201d<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/05\/12\/una-mirada-al-pasado-la-velaria-del-auditorio-guelaguetza\/\" rel=\"bookmark\"><img decoding=\"async\" title=\"Una mirada al pasado: \u201cLa velaria del auditorio Guelaguetza\u201d\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/themes\/city-desk\/timthumb.php?src=http%3A%2F%2Fwww.eloriente.net%2Fhome%2Fwp-content%2Fuploads%2F2014%2F05%2FVelaria-Principal-Por-Gabino-Cu%C3%A9-Monteagudo.jpg&amp;q=90&amp;w=160&amp;h=106&amp;zc=1\" alt=\"Una mirada al pasado: \u201cLa velaria del auditorio Guelaguetza\u201d\" \/><\/a><\/p>\n<p>eloriente.net 12 de mayo de 2014 eloriente.net, 12 de mayo de 2014, Oaxaca de Ju\u00e1rez, Oax.- Ayer por la tarde dio inicio el retiro de la parte trasera de la velaria que cubre el Auditorio Guelaguetza en el cerro del Fort\u00edn de la capital oaxaque\u00f1a, seg\u00fan inform\u00f3\u00a0la Secretar\u00eda de las Infraestructuras y el Ordenamiento Territorial [&#8230;]<\/p>\n<p>May 12, 2014<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/06\/12\/la-ciudad-guelaguizada-un-articulo-de-edgar-hernandez\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>eloriente.net 12 de junio de 2014 La ciudad guelaguizada Por: \u00c9dgar Hern\u00e1ndez Cruz* Se manifiesta como algo evidente: la Guelaguetza es un fen\u00f3meno citadino. 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