{"id":28950,"date":"2014-07-04T08:41:53","date_gmt":"2014-07-04T14:41:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=28950"},"modified":"2014-07-04T08:50:03","modified_gmt":"2014-07-04T14:50:03","slug":"el-homenaje-a-ludwig-zeller","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/07\/04\/el-homenaje-a-ludwig-zeller\/","title":{"rendered":"El Homenaje a Ludwig Zeller"},"content":{"rendered":"<p>eloriente.net<\/p>\n<p>4\/julio\/2014<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Por:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/author\/juan\/\" target=\"_blank\">Juan Pablo Vasconcelos*<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"right\"><em>\u201cPorque no hay nada en este mundo<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>m\u00e1s interesante que el hombre.<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Y en el hombre lo m\u00e1s interesante<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Es la vida interior.<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Y en la vida interior, lo m\u00e1s misterioso<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Son esos calados de profundidad<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Que se nos revelan en los sue\u00f1os.\u201d<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Evelyne Weileumann<\/em><\/p>\n<p align=\"right\"><em>en ep\u00edgrafe de R\u00edo Loa, de L. Zeller<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El lugar<\/strong> <strong>era reducido<\/strong> y, por lo tanto, todo era peque\u00f1o. Las tasas de t\u00e9, los libros en la estanter\u00eda, la puertecita de entrada. Aunque hab\u00eda dos excepciones: las almas grandes de los due\u00f1os de la casa, Ludwig y Susana, desbordando una tibia luz de f\u00e1cil amistad, predispuestos al calor humano y la camarader\u00eda.<\/p>\n<p>Hasta entonces solo hab\u00eda escuchado de ellos, como casi todos en el circuito cultural de la ciudad. Pero ese d\u00eda al conocerlos, en su hogar del centro de Oaxaca, me pareci\u00f3 que todo congeniaba con ellos; eran parte del trazo arquitect\u00f3nico, inclusive de la luz que romp\u00eda a plomo sobre los muros de cantera. De modo alguno eran extranjeros all\u00ed. El vecindario les pertenec\u00eda. Tuve la sensaci\u00f3n de que el ra\u00eddo color rojizo de los muros, la palma y los textiles, se hab\u00edan mimetizado con aquella pareja entra\u00f1able.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda quedamos para tomar caf\u00e9 por la tarde en La Antigua, sobre la calle de Reforma, y luego nos vimos tambi\u00e9n al d\u00eda siguiente y al siguiente, lo cual de ninguna manera result\u00f3 bueno para ellos, sino presiento que todo lo bueno fue reservado para m\u00ed, como un favor de maestros al reci\u00e9n adulto que era yo por el 98, llevando bajo el brazo mi primer libro de poemas publicado.<\/p>\n<p>Ludwig acept\u00f3 presentarlo dos meses despu\u00e9s y dijo palabras generosas sobre aquellos textos que a\u00fan considero inmerecidas.<\/p>\n<p><strong>Esta ma\u00f1ana<\/strong> me entero que el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica le rindi\u00f3 homenaje, como parte del 80 aniversario de la instituci\u00f3n. All\u00ed seguramente recordaron \u201cLos elementos\u201d, su publicaci\u00f3n inicial; \u201c\u00c9xodo y otras soledades\u201d de 1957; hasta los recientes \u201cEncuentros on\u00edricos\u201d o \u201cPreguntas a la m\u00e9dium\u201d, reci\u00e9n reconocido en la Feria de Leipzig como uno de los diez libros m\u00e1s bellos de la d\u00e9cada; las palabras de Humberto D\u00edaz Casanueva sobre su compa\u00f1ero: \u201cZeller es el m\u00e1s chileno de los surrealistas y el m\u00e1s surrealista de los chilenos\u201d.<\/p>\n<p>O bien ciertas l\u00edneas de su celebrado poema El Fais\u00e1n blanco: \u201cTodas las puertas dan hacia la noche\/ Todas las aves vuelan hasta el \u00e1rbol del llanto\/ La nieve cae, si te vuelves cae y semeja el plumaje\/ Del silencio, ese rostro cerrado de la bruma\u201d.<\/p>\n<p>Un homenaje similar se le debe en Oaxaca.<\/p>\n<p>Pero aqu\u00ed habr\u00edamos de recordar su generosidad. Esa forma de intervenir en la vida de los otros suave, privilegiada y luminosamente. Una cualidad cada vez m\u00e1s rara pero no menos necesaria en nuestros tiempos, cuyo efecto es que se participa en el \u00e1nimo de otro ser humano, ejerciendo cierta responsabilidad pasajera sobre el rumbo de sus emociones, sentimientos e ideas, haciendo que el brillo de sus pupilas sea m\u00e1s deslumbrante, m\u00e1s esperanzado.<\/p>\n<p>Es verdad que darse demasiada importancia es tambi\u00e9n enga\u00f1arse demasiado. Pero cuando se trata de seres humanos, ninguna cosa es poca cosa. El gui\u00f1o tenue, el desd\u00e9n discreto pero elocuente, la complicidad del entrecejo, afectan las sensibilidades m\u00e1s indiferentes.<\/p>\n<p>Por eso la generosidad tiene valor: es el gesto que reivindica a los hermanos.<\/p>\n<p><strong>\u201cNaturalmente\u201d,<\/strong> me respond\u00eda Ludwig por aquellos d\u00edas, cuando le explicaba alg\u00fan hallazgo en el oficio de escribir. A partir de entonces lo vi poco. Quiz\u00e1 nunca. Sin embargo fue suficiente.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n dice que ha pasado tiempo desde entonces? \u00bfNo fue ayer el 98? \u00bfNo es verdad que a las personas trascendentes de nuestras vidas se les recuerda con claridad, como si los tuvi\u00e9ramos enfrente nuestro, y se les platica en voz alta aun sabi\u00e9ndolos ausentes? \u00bfNo es el acto de escribir la mejor prueba de que no es necesario viajar a La Mancha para sentirla f\u00edsicamente, como si fuera ayer? O decir, \u201cBeatriz\u201d y recordar a Dante \u00bfY si te digo Macondo?<\/p>\n<p>Y podr\u00edamos decir cada palabra del vocabulario espa\u00f1ol y es posible que a cada cual le atribuyamos una imagen de alguien o de algo \u00bfA qu\u00e9 palabra te gustar\u00eda parecerte? \u00bfA qu\u00e9 sonido?<\/p>\n<p>En el caso de Ludwig ya he dicho algunas que lo figuran bien como generosidad, agradecimiento y naturalmente, pues \u00bfhay mejor manera de retratar a un escritor que con palabras?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/El-alquimista-de-la-imagen-Por-Ludwig-Zeller.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-28951\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/El-alquimista-de-la-imagen-Por-Ludwig-Zeller-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/El-alquimista-de-la-imagen-Por-Ludwig-Zeller-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/El-alquimista-de-la-imagen-Por-Ludwig-Zeller-1024x685.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Obra parte de la exposici\u00f3n\u00a0\u201cEl alquimista de la imagen\u201d, del tambi\u00e9n pintor Ludwig Zeller.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><em>*Juan Pablo Vasconcelos es Magister en Gesti\u00f3n Cultural por el Instituto Jos\u00e9 Ortega y Gasset. Poeta y Conferencista. <\/em><\/p>\n<p><em>*Para consultar otros textos:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\" target=\"_blank\">www.eloriente.net<\/a>. Contacto:\u00a0<a href=\"mailto:direcciongeneral@eloriente.net\" target=\"_blank\">direcciongeneral@eloriente.net<\/a>.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Entradas relacionadas:<\/strong><\/p>\n<p><a title=\"Permalink to Y mi palabra es la Ley, de Rolan Pelletier\" href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/05\/15\/y-mi-palabra-es-la-ley-de-rolan-pelletier\/\" rel=\"bookmark\">Y mi palabra es la Ley, de Rolan Pelletier<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2014\/05\/15\/y-mi-palabra-es-la-ley-de-rolan-pelletier\/\" rel=\"bookmark\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/themes\/city-desk\/timthumb.php?src=http%3A%2F%2Fwww.eloriente.net%2Fhome%2Fwp-content%2Fuploads%2F2014%2F05%2FY-mi-palabra-es-la-ley.jpg&amp;q=90&amp;w=160&amp;h=106&amp;zc=1\" alt=\"Y mi palabra es la Ley, de Rolan Pelletier\" \/><\/a><\/p>\n<p>eloriente.net 15 de mayo de 2014 Por:\u00a0Juan Pablo Vasconcelos* \u201cLa noche de mi nacimiento, dice mi padrino que mi padre esparci\u00f3 ceniza alrededor de mi casa y a la ma\u00f1ana siguiente encontraron huellas de coyote; as\u00ed supieron que mi tona es el coyote. 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