{"id":43593,"date":"2016-05-24T01:15:49","date_gmt":"2016-05-24T07:15:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=43593"},"modified":"2016-05-24T08:06:40","modified_gmt":"2016-05-24T14:06:40","slug":"letras-san-juan-luvina-por-jesus-rito-garcia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2016\/05\/24\/letras-san-juan-luvina-por-jesus-rito-garcia\/","title":{"rendered":"LETRAS: San Juan Luvina. Por Jes\u00fas Rito Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 24 de mayo de 2016, por Jes\u00fas Rito Garc\u00eda).-<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">A los ocho soldaditos<\/span><\/i><\/p>\n<p>Hace algunos a\u00f1os, en un viejo mapa de Oaxaca descubr\u00ed que en la sierra norte hab\u00eda un pueblo llamado Luvina. Lo primero que se me vino a la mente fue el cuento de Juan Rulfo. Y no pas\u00f3 por alto, ya que siempre me qued\u00e9 con la idea de conocerlo, fuera o no, el pueblo que Rulfo retrat\u00f3 con con sus palabras.<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tiempo despu\u00e9s, en una charla de amigos coment\u00e9 el hallazgo de Luvina y dije que ir\u00eda. Algunos se unieron a la expedici\u00f3n que no ten\u00eda un destino bien definido, pero imagin\u00e1bamos que pod\u00eda pasar algo interesante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201c-Resulta f\u00e1cil ver las cosas desde aqu\u00ed, meramente tra\u00eddas por el recuerdo, donde no tienen parecido ninguno. Pero a m\u00ed no me cuesta ning\u00fan trabajo seguir habl\u00e1ndole de lo que s\u00e9, trat\u00e1ndose de Luvina. All\u00e1 viv\u00ed. All\u00e1 dej\u00e9 la vida&#8230; Fui a ese lugar con mis ilusiones cabales y volv\u00ed viejo y acabado. Y ahora usted va para all\u00e1&#8230; Est\u00e1 bien. Me parece recordar el principio.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Abordamos un taxi-colectivo para ir a San Pablo Guelatao. Mientras \u00edbamos en camino, viendo las exuberantes monta\u00f1as de la sierra norte oaxaque\u00f1a; preguntamos al taxista c\u00f3mo pod\u00edamos llegar a Luvina. Y entonces, \u00e9l nos respondi\u00f3 con sorpresa, \u2013\u00bfy a qu\u00e9 van all\u00e1?<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 All\u00e1 no hay nada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No supimos qu\u00e9 responder, s\u00f3lo nos quedamos mirando unos a otros, con una sonrisa de complicidad, porque sab\u00edamos que \u00edbamos por buen camino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Ixtl\u00e1n de Ju\u00e1rez ya \u00e9ramos el grupo de \u201cLos ocho soldaditos\u201d, este mote surgi\u00f3 porque decidimos guiarnos por el or\u00e1culo del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El llano en llamas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y lo abrimos al azar. En aquel momento, la primera l\u00ednea que surgi\u00f3 fue: \u201cencontraron ocho soldados\u201d. Sab\u00edamos que era una premonici\u00f3n, nosotros \u00e9ramos ocho y nuestro destino era la Cuesta de la Piedra Cruda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed en Ixtl\u00e1n, nuevamente preguntamos c\u00f3mo pod\u00edamos llegar a Luvina. Quer\u00edamos saber si estaba cerca o ya est\u00e1bamos perdidos. Nuestra pregunta caus\u00f3 extra\u00f1eza a los lugare\u00f1os, y una se\u00f1ora nos dijo: \u00bfA qu\u00e9 van all\u00e1? All\u00e1 no hay nada. \u2013Y si pueden, coman algo antes, compren v\u00edveres, porque all\u00e1 en Luvina no hay d\u00f3nde comer.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la fonda?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-No hay ninguna fonda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-\u00bfY el mes\u00f3n?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-No hay ning\u00fan mes\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-\u00bfViste a alguien? \u00bfVive alguien aqu\u00ed? -le pregunt\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-S\u00ed, all\u00ed enfrente&#8230; unas mujeres&#8230; Las sigo viendo. Mira, all\u00ed tras las rendijas de esa puerta veo brillar los ojos que nos miran&#8230; Han estado asom\u00e1ndose para ac\u00e1&#8230; M\u00edralas. Veo las bolas brillantes de sus ojos&#8230; Pero no tienen qu\u00e9 darnos de comer.\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llegamos a San Pablo Macuiltianguis, era de noche y a\u00fan no sab\u00edamos nada de Luvina; nos acercamos a una casa donde hab\u00eda muchas personas; era un velorio. Preguntamos d\u00f3nde pod\u00edamos hospedarnos o c\u00f3mo seguir nuestro camino; pero nos dijeron que a\u00fan estaba lejos y que era mejor quedarnos a descansar all\u00ed. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c&#8230;Pero mire las maromas que da el mundo. Usted va para all\u00e1 ahora, dentro de pocas horas. Tal vez ya se cumplieron quince a\u00f1os que me dijeron a m\u00ed lo mismo: \u2018Usted va a ir a San Juan Luvina.\u2019\u201d[\u2026] \u201cSan Juan Luvina. Me sonaba a nombre de cielo aquel nombre.\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Emprendimos el viaje despu\u00e9s del mediod\u00eda, tomamos el camino hacia San Juan Luvina; antes, compramos unas cervezas, sab\u00edamos que all\u00e1 no encontrar\u00edamos nada. Quiz\u00e1 s\u00f3lo el mezcal que hacen de la yerba llamada hojas\u00e9 y que despu\u00e9s estar\u00edamos dando \u201cvolteretas como si lo chacamotearan\u201d. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cPero t\u00f3mese su cerveza. Veo que no le ha dado ni siquiera una probadita. T\u00f3mesela. O tal vez no le guste as\u00ed tibia como est\u00e1. Y es que aqu\u00ed no hay de otra. Yo s\u00e9 que as\u00ed sabe mal; que agarra un sabor como a meados de burro. Aqu\u00ed uno se acostumbra. A fe que all\u00e1 ni siquiera esto se consigue. Cuando vaya a Luvina la extra\u00f1ar\u00e1.\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Iniciamos con la lectura en voz alta del cuento tratando de hacer un homenaje, cada uno de \u201cLos ocho soldaditos\u201d le\u00edmos una parte. Ya en el trayecto, por el camino de terracer\u00eda, la camioneta en la que \u00edbamos se atasc\u00f3 en un puente en construcci\u00f3n y empujamos hasta que logramos sacarla. Pensamos que ah\u00ed se acabar\u00eda nuestra aventura literaria, pero la suerte ya estaba echada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cBueno, le contaba que cuando llegu\u00e9 por primera vez a Luvina, el arriero que nos llev\u00f3 no quiso dejar siquiera que descansaran las bestias. En cuanto nos puso en el suelo, se dio media vuelta:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-Yo me vuelvo -nos dijo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEspera, \u00bfno vas a dejar sestear a tus animales? Est\u00e1n muy aporreados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c-Aqu\u00ed se fregar\u00edan m\u00e1s -nos dijo- mejor me vuelvo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cY se fue dej\u00e1ndose caer por la Cuesta de la Piedra Cruda, espoleando sus caballos como si se alejara de alg\u00fan lugar endemoniado.\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un campesino que iba de regreso a Luvina nos pidi\u00f3 un avent\u00f3n. Hombre recio, con machete en mano y morral al hombro. Nos coment\u00f3 que las cosechas eran muy malas, pero que no hab\u00eda de otra, que la tierra y las lluvias no eran constantes. Que hab\u00eda que seguir en la faena. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00ab&#8230;Si\u0301 llueve poco. Tampoco o casi nada, tanto que la tierra, adem\u00e1s de estar reseca y achicada como cuero viejo, se ha llenado de rajaduras y de esa cosa que alli\u0301 llama &#8216;pasojos de agua&#8217;, que no son sino terrones endurecidos como piedras filosas que se clavan en los pies de uno al caminar, como si alli\u0301 hasta a la tierra le hubieran crecido espinas. Como si asi\u0301 fuera.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n nos dijo que hay otra Luvina, la vieja, que fue abandonada por sus pobladores. Le preguntamos c\u00f3mo pod\u00edamos llegar y nos dijo que ten\u00eda que ser a pie, a\u00fan estaba lejos, atr\u00e1s de aquellas monta\u00f1as. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u00bfPero me permite antes que me tome su cerveza? Veo que usted no le hace caso. Y a m\u00ed me sirve de mucho. Me alivia. Siento como si me enjuagara la cabeza con aceite alcanforado&#8230;\u201d<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">San Juan Luvina: era lo primero que le\u00edmos en el edificio de la agencia municipal. No lo sab\u00edamos, pero era verdad que en alg\u00fan lugar del mundo exist\u00eda la Luvina de Rulfo, y que ese lugar estaba en Oaxaca. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rulfo conoci\u00f3 muy bien la sierra norte mientras trabajaba para el Instituto Nacional Indigenista. Sus fotos demuestran el inter\u00e9s que ten\u00eda por el mundo ind\u00edgena, adem\u00e1s de los diferentes cuentos donde lo retrata de igual manera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al llegar al mirador del pueblo, de lo primero que nos percatamos fue el fuerte viento que sube desde la ca\u00f1ada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abDicen los de Luvina que de aquellas barrancas suben los suen\u0303os; pero yo lo u\u0301nico que vi subir fue el viento, en tremolina, como si alla\u0301 abajo lo hubieran encan\u0303onado en tubos de carrizo.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">-\u00bf\u00bbNo oyen ese viento?- Les acabe\u0301 por decir-. E\u0301l acabara\u0301 con ustedes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abDura lo que debe de durar. Es el mandato de Dios me contestaron. Malo cuando deja de hacer aire. Cuando eso sucede, el sol se arrima mucho a Luvina y nos chupa la sangre y la poca agua que tenemos en el pellejo. El aire hace que el sol se este\u0301 alla\u0301 arriba. Asi\u0301 es mejor.\u00bb <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Caminamos un poco por el pueblo, no s\u00e9 por qu\u00e9 no hablamos con nadie, s\u00f3lo unas se\u00f1oras a lo lejos nos observaban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fuimos a la peque\u00f1a iglesia, que no era aquel jacal\u00f3n vac\u00edo, sino m\u00e1s bien una igles\u00eda pintada de colores bastante llamativos, desde all\u00ed vimos el atardecer, despu\u00e9s, unas nubes grises amenazaban con caer en cualquier momento. Pero no pas\u00f3 nada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bebimos las cervezas calientes. Entonces, en la plaza, antes de marcharnos, vimos a un hombre que nos miraba y se re\u00eda, nosotros pensamos que era Macario, otro personaje m\u00e1s del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El llano en llamas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No hablamos tampoco con \u00e9l, s\u00f3lo nos observaba. Despu\u00e9s, uno de mis compa\u00f1eros le regal\u00f3 la \u00faltima cerveza; \u00e9l, muy contento la tom\u00f3 y se ech\u00f3 a correr camino abajo, quiz\u00e1 por temor a que lo vieran. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00abPues si\u0301, como le estaba yo diciendo&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no dijo nada. Se quedo\u0301 mirando un punto fijo sobre la mesa donde los comejenes ya sin sus alas rondaban como gusanitos desnudos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Afuera segui\u0301a oye\u0301ndose co\u0301mo avanzaba la noche. El chapoteo del ri\u0301o contra los troncos de los camichines. El griteri\u0301o ya muy lejano de los nin\u0303os. Por el pequen\u0303o cielo de la puerta se asomaban las estrellas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El hombre que miraba a los comejenes se recosto\u0301 sobre la mesa y se quedo\u0301 dormido.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rulfo-e1464044807551.jpg\" rel=\"attachment wp-att-43595\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-43595\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rulfo-e1464044807551.jpg\" alt=\"rulfo\" width=\"601\" height=\"348\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rulfo-e1464044807551.jpg 1320w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rulfo-e1464044807551-300x174.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rulfo-e1464044807551-768x445.jpg 768w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2016\/05\/rulfo-e1464044807551-1024x593.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 601px) 100vw, 601px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>OTRAS ENTRADAS<\/strong><\/p>\n<div class=\"featuredpost\">\n<div class=\"flow_hide\">\n<h2 class=\"posttitle bigposttitle\"><a title=\"Enlace Permanente a OPINI\u00d3N: Legalizaci\u00f3n del matrimonio igualitario: Un paso adelante en materia de derechos humanos. 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Ante esa afirmaci\u00f3n, el papel del derecho en una sociedad no\u2026<\/p>\n<p class=\"postmeta\"><span class=\"meta_date\">mayo 23, 2016<\/span><\/p>\n<div class=\"toolbar-social\"><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"featuredpost\">\n<div class=\"flow_hide\">\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2016\/05\/23\/deportes-cronicas-beisboleras-los-triple-play-del-2016-por-jaime-palau\/\" rel=\"bookmark\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" title=\"DEPORTES: Cr\u00f3nicas beisboleras: Los Triple Play del 2016. Por Jaime Palau\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/themes\/city-desk\/timthumb.php?src=http%3A%2F%2Fwww.eloriente.net%2Fhome%2Fwp-content%2Fuploads%2F2016%2F05%2F4829962588_293db83648_b.jpg&amp;q=90&amp;w=70&amp;h=45&amp;zc=1\" alt=\"DEPORTES: Cr\u00f3nicas beisboleras: Los Triple Play del 2016. Por Jaime Palau\" \/><\/a><\/p>\n<h2 class=\"posttitle \"><a title=\"Enlace Permanente a DEPORTES: Cr\u00f3nicas beisboleras: Los Triple Play del 2016. 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No se interpretan de la misma forma, un ensayo,\u2026<\/p>\n<p class=\"postmeta\"><span class=\"meta_date\">mayo 21, 2016<\/span><\/p>\n<\/div>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2016\/05\/24\/letras-san-juan-luvina-por-jesus-rito-garcia\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; (www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 24 de mayo de 2016, por Jes\u00fas Rito Garc\u00eda).- A los ocho soldaditos Hace algunos a\u00f1os, en un viejo mapa de Oaxaca descubr\u00ed que en la sierra norte hab\u00eda un pueblo llamado Luvina. Lo primero que se me vino a la mente fue el cuento de Juan Rulfo. 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