{"id":4631,"date":"2012-11-01T09:23:23","date_gmt":"2012-11-01T15:23:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=4631"},"modified":"2012-11-01T09:23:23","modified_gmt":"2012-11-01T15:23:23","slug":"la-mujer-del-puerto","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/11\/01\/la-mujer-del-puerto\/","title":{"rendered":"La mujer del puerto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por: Rodolfo Nar\u00f3<\/p>\n<p>Me dijo que se llamaba Yessenia, me dijo que era una gitana del puerto. La conoc\u00ed una tarde de verano en Villahermosa, el calor hacia surcos en la piel. Yo anduve la suya paso a paso. Ten\u00eda un rosal por cabello y en la entrepierna la violencia de los colores c\u00e1lidos. Derrochaba olores que me hac\u00edan enloquecer, como si me llenara todo el cuerpo de una tensa rabia que no pod\u00eda controlar con simples caricias. Al final de la noche estaba seguro que me hab\u00eda embrujado, que algo fuera de lo normal hab\u00eda dejado en m\u00ed. Lo comprob\u00e9 a los pocos d\u00edas de regresar a la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dos semanas Yessenia no se me iba del recuerdo. Segu\u00eda tan viva en mi piel como una punzada. Arturo y Beto G\u00f3mez pasaban unos d\u00edas en mi casa, terminaban los detalles del su pel\u00edcula <em>Pu\u00f1os rosas<\/em>. Mucha gente entraba y sal\u00eda a todas horas. Hab\u00eda tantas fiestas como reuniones de trabajo y yo cada d\u00eda me sent\u00eda peor, en las noches deliraba su nombre. \u00bfQu\u00e9 me habr\u00e1 dado? Me preguntaba, no pod\u00eda sacarla de mi cuerpo. Hasta que no pude m\u00e1s y revis\u00e9 bien la cama, las almohadas, descubr\u00ed girones de sangre entre las s\u00e1banas, como si el diablo me poseyera de madrugada.<\/p>\n<p>Mand\u00e9 fumigar la casa. Les ped\u00ed a mis amigos que dej\u00e1ramos el departamento un d\u00eda completo. Con mascarillas y tanques como lanzallamas, trabajaron los de la compa\u00f1\u00eda de plagas. Atranquen bien puertas y ventanas, que la peste muera adentro, me dijo el que comandaba. Despu\u00e9s de esto, me asegur\u00f3, no habr\u00e1 cucaracha milenaria que sobreviva. Sin embargo, al anocher el hambre de su amor persist\u00eda y me dejaba aullando como perro sin luna. La fiebre era intensa y Edith, mi novia por ese entonces, me conmin\u00f3 a visitar un m\u00e9dico. \u00bfYa te viste? no es posible que sigas as\u00ed, me dijo, nadie puede dormir bien en esta casa.<\/p>\n<p>Fui a consultarme con un dermat\u00f3logo. El Dr. Podoswa es un judio de ascendencia Rusa con cabellos de cient\u00edfico, me recibi\u00f3 con lupa en la mano y me orden\u00f3 desnudarme por completo. Luego de oscurtarme con ese gran ojo que le hac\u00eda ver la lupa, sorprendido dijo: de no creerse, ha vuelto, hace a\u00f1os que no ve\u00eda un caso as\u00ed. Lo suyo es sarna de perro y de la m\u00e1s corriente, agreg\u00f3. No me esper\u00e9 a llegar a casa, de inmediato le habl\u00e9 a Arturo por tel\u00e9fono y le pas\u00e9 el diagn\u00f3stico. Al llegar me los encontr\u00e9, a \u00e9l y a Beto, en la puerta con las maletas listas. Pero si no se contagia, les dije minti\u00e9ndoles, no quer\u00eda que me dejaran solo con mis bichos.<\/p>\n<p>El remedio fue simple, friegas de Scabisan por todo el cuerpo. A Edith le toc\u00f3 ayudarme. Con los brazos y las piernas en cruz, en el ba\u00f1o, me unt\u00f3 hasta los cachetes. Ah\u00ed, ah\u00ed ponle m\u00e1s, le dec\u00eda, la comez\u00f3n es insoportable, tambi\u00e9n entre los dedos. A esas alturas ya ve\u00eda a los \u00e1caros de la sarna caminar bajo mi piel. Tambi\u00e9n yo te pongo le dije, no vaya a ser que te haya contagiado mi <em>erupci\u00f3n<\/em>. As\u00ed pasamos la noche, envueltos en una toalla, cubriendo nuestras tiznaduras blancas.<\/p>\n<p>Santo remedio, aunque ah\u00ed, donde le dije a Edith que me pusiera un poco m\u00e1s, se me quem\u00f3 y luego hubo que aplicar otra pomada por ocho d\u00edas. Siguiendo el rastro de mi contagio, le ped\u00ed a Audomaro Hidalgo que me investigara qui\u00e9n era aquella enigamatica mujer, al d\u00eda siguiente me llam\u00f3 por tel\u00e9fono y su respuesta fue contundente, ni se llama Yessenia ni es gitana y en Villahermosa no hay puerto, me dijo. Tan falsa ella como esta histor\u00eda, le respond\u00ed para no preocuparlo y colgu\u00e9.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-misantropya-mujer.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-4632\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-misantropya-mujer-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-misantropya-mujer-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-misantropya-mujer-1024x682.jpg 1024w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-misantropya-mujer.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Foto: <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/mysantropia\/\" target=\"_blank\">Mysantropia<\/a>, <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-sa\/2.0\/\" target=\"_blank\">algunos derechos reservados.\u00a0 <\/a><\/p>\n<p>____________________<\/p>\n<p>Rodolfo Nar\u00f3, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. <em>C\u00e1llate ni\u00f1a<\/em> es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial | \u00a0<a href=\"http:\/\/www.rodolfonaro.com\">www.rodolfonaro.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Derrochaba un olor que me hacia enloquecer | \u00a0La mujer del puerto, el domingo en La columna chueca.<\/p>\n<p>Ten\u00eda un rosal por cabello y en la entrepierna la violencia de los colores c\u00e1lidos | La mujer del puerto, el domingo en La columna chueca.<\/p>\n<p>Al final de la noche estaba seguro que me hab\u00eda embrujado | La mujer del puerto, ma\u00f1ana en La columna chueca.<\/p>\n<p>Me dijo que se llamaba Yessenia, me dijo que era una gitana del puerto | La mujer del puerto | La columna chueca <a href=\"http:\/\/bitly.com\/S4DHD0\">http:\/\/bitly.com\/S4DHD0<\/a><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/11\/01\/la-mujer-del-puerto\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rodolfo Nar\u00f3 Me dijo que se llamaba Yessenia, me dijo que era una gitana del puerto. 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