{"id":51420,"date":"2017-11-13T09:27:15","date_gmt":"2017-11-13T15:27:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=51420"},"modified":"2019-06-17T16:51:53","modified_gmt":"2019-06-17T22:51:53","slug":"compasion-y-soledad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2017\/11\/13\/compasion-y-soledad\/","title":{"rendered":"Es la Cultura: Compasi\u00f3n y soledad, por Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[\n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Soledad)<\/p>\n<p>eloriente.net\/Es la Cultura<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cEn \u00e9pocas de productos org\u00e1nicos y exaltaci\u00f3n de la responsabilidad social, no hay gesto m\u00e1s humano que la compasi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Principalmente, la compasi\u00f3n ya no por el dolor o la enfermedad del otro, sino por su soledad\u201d.<\/em><\/p>\n<h2><strong>Compasi\u00f3n y soledad<\/strong><\/h2>\n<p>Juan Pablo Vasconcelos<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/JPVmx\" target=\"_blank\">@JPVmx<\/a><\/p>\n<p>A\u00fan lo recuerdo buscando siempre la oportunidad de vernos.<\/p>\n<p>Ofrec\u00eda llevarnos a casa cuando nos ca\u00eda la tarde sobre los hombros o nos invitaba el domingo a alg\u00fan lugar para descubrir un nuevo sendero. Luego, fue hacer coincidir las vocaciones o las lecturas para que el martes no fallara la conversaci\u00f3n y la tranquila compa\u00f1\u00eda. Com\u00edamos el mi\u00e9rcoles. En fin, cualquier justificaci\u00f3n era buena con tal de entusiasmarnos a salir de la rutina y producir el encuentro.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, escog\u00eda los mejores frutos de su jard\u00edn personal, para obsequiarlos el s\u00e1bado a familiares y a amigos. Nos llamaba el d\u00eda de nuestro cumplea\u00f1os \u2014nadie sabe a\u00fan c\u00f3mo hac\u00eda para acordarse inexorablemente de la fecha\u2014 y era por mucho el primero en preguntar sobre las enfermedades y los aprietos, las preocupaciones de la vida normal.<\/p>\n<p>De alguna manera, nos sent\u00edamos acompa\u00f1ados siempre por sus atenciones.<\/p>\n<p><strong>Nos ten\u00eda compasi\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Sab\u00eda que no hay tristeza m\u00e1s grande que abrir los ojos y no encontrar a nadie a tu lado. Y no se trata de tenerla o tenerlo en el mismo cuarto, apretujados en el camino al trabajo o silenci\u00e1ndose a la hora del caf\u00e9. Es tener a alguien en mente y sentir la certeza de que te corresponde. Puede ser una pareja, un amigo, alguien cuyo solo recuerdo produce un alivio.<\/p>\n<p>El alivio es indispensable. Porque uno se enferma de soledad y necesita peque\u00f1as dosis de correspondencia humana para reparar los da\u00f1os, para refaccionar esos largos instantes de vac\u00edo en que una especie de aislamiento al aire libre nos sofoca.<\/p>\n<p>Por eso quiz\u00e1 duelen tanto las p\u00e9rdidas de los seres queridos. Porque adem\u00e1s de extra\u00f1ar sus buenos o malos modales, las canciones entonadas a d\u00fao e incluso los asuntos aprendidos en tardes aventuradas, est\u00e1 la certeza de que la soledad hizo un movimiento contundente, preciso, quir\u00fargico, en el tablero.<\/p>\n<p>Nos jugamos la vida contra ella.<\/p>\n<p>A pesar de no aceptarlo e inventar para\u00edsos literarios, bohemias interminables, justificaciones sobre c\u00f3mo la soledad es inspiradora, madre de grandes obras, rinc\u00f3n de meditaci\u00f3n y fuente de la mejor poes\u00eda, la otra verdad es que ninguno de nosotros puede soportar demasiado tiempo el negro absoluto de sentirse deshabitado.<\/p>\n<p>Los ancianos se agrian por el abandono. Algunos de los mejores hombres de su generaci\u00f3n, por carism\u00e1ticos y joviales, se convierten con el paso del tiempo y la ausencia en los modelos de viejo que luego son caricaturizados en programas de comedia. En bata y desali\u00f1ados, decepcionados por el curso que finalmente tom\u00f3 su vida y cuya fuente verdadera de dolor es que ya no pueden cambiar nada, mucho menos, construirse amistades duraderas a esas alturas.<br \/>\n<script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"8578966557\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><br \/>\nTambi\u00e9n algunos j\u00f3venes se intoxican de soledad, y todo, porque es adictiva.<\/p>\n<p>En peque\u00f1as dosis, suele parecer el remedio de todos nuestros miedos. Como si de pronto \u00fanicamente se pudiera <em>ser <\/em>cuando nadie est\u00e1 presente. Cuando se es invisible, ausente, se pasa a segundo plano o a un plano que no aparece en ninguna parte o fotograf\u00eda, y entonces los defectos que nos hacen inseguros, los flancos d\u00e9biles, pueden escapar el juicio oprobioso del otro, de los otros, del mundo.<\/p>\n<p>La soledad por lo tanto se va forjando un prestigio ilusorio.<\/p>\n<p>Funciona muy bien como bast\u00f3n y careta, apoyo y simulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seduce hasta el l\u00edmite con ideas atractiv\u00edsimas e irresistibles como la necesidad de \u201cbastarse por s\u00ed mismo\u201d, el \u201csoy como soy\u201d o la cuasi virtud del \u201cdesapego\u201d. Pero todas, son el rev\u00e9s de la moneda. Ninguno que no se sienta solo, pronuncia estas frases contagiosas y de poderoso valor en nuestro tiempo. De hecho, uno tiene espacio para justificar su soledad, nada m\u00e1s cuando la est\u00e1 sintiendo profundamente.<\/p>\n<p>Como el homicida sus cr\u00edmenes, como el avaro sus razones.<\/p>\n<p>Sin embargo, mientras el triste ha perdido el \u00e1nimo pero no la esperanza, o el pobre padece el hambre dolorosa pero no ha extraviado la capacidad de sorprenderse, el solitario se retuerce por el vac\u00edo y nadie est\u00e1 all\u00ed para auxiliarlo.<\/p>\n<p>Porque la cosa m\u00e1s cierta es la debilidad de los hombres y las mujeres. En alg\u00fan punto, como animales, vamos a necesitar socorro en medio de la tormenta, el cobijo de los nuestros, un aullido, su eco al menos, un alguien que nos busque en la madrugada con deseo.<\/p>\n<p>Si la compasi\u00f3n es el gesto m\u00e1s humano, pues nos impulsa a ayudar al otro para que sacie su dolor, la compasi\u00f3n por la soledad es la muestra de que no todo est\u00e1 perdido, a\u00fan en tiempos como el nuestro, cuando justo la soledad se acrecienta y gana los espacios m\u00e1s insospechados: las mesas familiares, las camas matrimoniales, las salas de espera, las escuelas y universidades, las paradas de autob\u00fas, \u2014y lo peor\u2014 las conversaciones entre amigos.<\/p>\n<p>Hoy, todos estos espacios, invadidos por intermediarios digitales, tel\u00e9fonos inteligentes, amistades artificiales que, al desconectar el aparato, desaparecen.<\/p>\n<p>El mundo est\u00e1 volcado a sustituir el vac\u00edo con artificios.<\/p>\n<p>Pero el vac\u00edo, a final de cuentas, permanece.<\/p>\n<p>Por eso, si deseamos sentirnos compasivos, humanistas, fil\u00e1ntropos, podr\u00edamos dedicar algunas horas a acompa\u00f1ar.<\/p>\n<p>Es menos vistoso que donar grandes cantidades de dinero al estado para la construcci\u00f3n de museos o puentes; o produce menos atenci\u00f3n medi\u00e1tica que la instalaci\u00f3n de centros de acopio para damnificados; ni qu\u00e9 decir de los fil\u00e1ntropos que lo son nada m\u00e1s para hacer gala de su generosidad y cobrar con pleites\u00eda.<\/p>\n<p>Pero no hay nada m\u00e1s necesario que acompa\u00f1ar al solo, que acudir con una palabra, un llamado, una visita, un grito, una canci\u00f3n, a su puerta.<\/p>\n<p>La m\u00e1s grande obra humanitaria sigue siendo el propiciar el encuentro entre dos personas en el tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_51421\" aria-describedby=\"caption-attachment-51421\" style=\"width: 551px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Foto-Bruma.-Compasio\u0301n-y-Soledad-cc-Ramo\u0301n-Pe\u0301rez-Niz.jpg\" rel=\"attachment wp-att-51421\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-51421\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Foto-Bruma.-Compasio\u0301n-y-Soledad-cc-Ramo\u0301n-Pe\u0301rez-Niz-1024x576.jpg\" alt=\"Foto: Bruma, por Ram\u00f3n P\u00e9rez Niz. Licencia CC.\" width=\"551\" height=\"310\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Foto-Bruma.-Compasio\u0301n-y-Soledad-cc-Ramo\u0301n-Pe\u0301rez-Niz.jpg 1024w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Foto-Bruma.-Compasio\u0301n-y-Soledad-cc-Ramo\u0301n-Pe\u0301rez-Niz-300x169.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/Foto-Bruma.-Compasio\u0301n-y-Soledad-cc-Ramo\u0301n-Pe\u0301rez-Niz-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 551px) 100vw, 551px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-51421\" class=\"wp-caption-text\"><em>Foto: Bruma, por Ram\u00f3n P\u00e9rez Niz. Licencia CC.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2017\/11\/13\/compasion-y-soledad\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Soledad) eloriente.net\/Es la Cultura \u201cEn \u00e9pocas de productos org\u00e1nicos y exaltaci\u00f3n de la responsabilidad social, no hay gesto m\u00e1s humano que la compasi\u00f3n. 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