{"id":51604,"date":"2017-11-27T13:40:10","date_gmt":"2017-11-27T19:40:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=51604"},"modified":"2017-11-27T13:42:18","modified_gmt":"2017-11-27T19:42:18","slug":"la-cultura-liguilla-politica-juan-pablo-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2017\/11\/27\/la-cultura-liguilla-politica-juan-pablo-vasconcelos\/","title":{"rendered":"Es la Cultura: Liguilla y pol\u00edtica. Por Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[\n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>eloriente.net<\/p>\n<p>27 de noviembre de 2017<\/p>\n<p>Por Juan Pablo Vasconcelos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl candidato ganador, recostado en su lado tradicional de la cama, mira el techo de su cuarto, imaginando ya la gloria de su futuro: giras, r\u00fabricas, vivas.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Se siente dentro del juego, est\u00e1 en la cancha.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Por ahora, no piensa en los espectadores, no importan.\u201d<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El momento m\u00e1s confuso en la vida de un espectador no se revela en el transcurso del juego. Tampoco en la previa. Antes y durante las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">hostilidades<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la adrenalina es demasiada como para ponerse a dilucidar conflictos existenciales. En esos momentos, los seres humanos estamos absortos en la expectativa y, si mucho, en la memoria: repasando las veces que nuestro equipo ha ganado o perdido contra el mismo rival o recreando el gol en contra y de \u00faltimo minuto de la liguilla anterior, que nos ha dejado quemaduras de tercer grado a un costado del pecho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por regla general, antes y despu\u00e9s del partido, el espectador se asume el director t\u00e9cnico m\u00e1s experimentado. Una suma de Menotti \u2014cuya revoluci\u00f3n en el balompi\u00e9 nacional a\u00fan es poco valorada\u2014, Beckenbauer, Mourinho y, para los humildes, de \u2018Ojitos\u2019 Meza, aunque el resto prefiera a Pep Guardiola.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es todos ellos pero a\u00fan mejor, porque debe agregarse su propio talento, tesoro oculto pero maravilloso, secreto guardado desde ni\u00f1o, cuyo florecimiento esperaba justo el partido por venir, revel\u00e1ndose con madurez y templanza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Menci\u00f3n especial merecen los fan\u00e1ticos que adem\u00e1s de entrenadores, asumen la faceta de cronistas del partido o analistas infalibles. En ninguna arte distinta al futbol, se puede reunir a tantos millones de cr\u00edticos severos, quienes al mismo tiempo atienden cada palabra y profundizan a\u00fan en el tono y las aviesas intenciones de los comentadores del juego.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Junto con el \u00e1rbitro, los cronistas deben pasar por hu\u00e9rfanos durante 90 minutos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace algunas semanas, viendo un partido con amigos, uno de ellos adem\u00e1s de cr\u00edtico se transform\u00f3 en vidente. Adelantaba los cambios e incluso las impresiones sobre los mismos que tendr\u00eda el p\u00fablico. \u201cEscuchen eh, la afici\u00f3n lo adora\u201d, dec\u00eda, mientras nos callaba a los dem\u00e1s extendiendo los brazos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Adem\u00e1s, en alguna oportunidad, con cierto sigilo se arrim\u00f3 al televisor y fui testigo de c\u00f3mo le susurr\u00f3 algo al o\u00eddo al verdadero director t\u00e9cnico de su equipo \u2014por la discreci\u00f3n, seguro alguna t\u00e1ctica practicada durante la semana y que era necesario ejecutar para el segundo tiempo\u2014. Luego, manoteaba instrucciones a los delanteros y, con los dedos \u00edndice, medio y anular, acomod\u00f3 sorpresivamente una l\u00ednea de tres al fondo de la defensa, para asegurar el resultado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sobra decir que mi amigo hizo un trabajo espl\u00e9ndido: 3-1 a favor concluy\u00f3 el partido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero justo en ese momento, al silbatazo final, inicia siempre la confusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fueron 90 minutos tan intensos y d\u00edas previos, a\u00fan semanas, de expectativas y entrenamientos tan arduos, que el final nos parece una vuelta a la realidad demasiado brusca. Haber pasado de estrategas a comentaristas, de \u00e1rbitros a historiadores del deporte, no puede terminarse con tal rudeza. Pero se termina. Al apagar el televisor, concluy\u00f3 la fantas\u00eda, el desdoble de personalidades, el florecimiento de los talentos resguardados.<\/span><\/p>\n<p><script src=\"\/\/\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"8578966557\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p><b>Se es espectador.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca fue distinto, pero lo parec\u00eda. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes y durante el partido, hubo destellos de realidad en todo eso. Se ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que se formaba parte de las determinaciones y que los cambios de humor experimentados influ\u00edan en los desbordes de los extremos o en la furia del defensor central. Pero nada de ello ha sido verdad. Ninguno de los consejos brindados al timonel ni la presi\u00f3n ejercida sobre el \u00e1rbitro ten\u00eda un efecto en el transcurso del partido. Todo estuvo siempre solamente en la mente del espectador y en la parafernalia construida por su imaginario. C\u00f3mo \u00e9l, hab\u00eda decenas de millones sinti\u00e9ndose parte pero no eran.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De all\u00ed que la confusi\u00f3n, esta confusi\u00f3n, suceda siempre al final, cuando se le devuelve al fan\u00e1tico seguidor a las cuatro paredes de su habitaci\u00f3n y vuelve a ser quien ha sido siempre.<\/span><\/p>\n<p><b>Lo mismo sucede en la pol\u00edtica.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Solamente los jugadores en la cancha, a lo sumo 22 \u2014aunque lo reglamentario permite hasta 7 por equipo\u2014, son los poseedores del bal\u00f3n y los amos de las acciones. El resto, son p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, hay quien dice que existe un due\u00f1o absoluto del bal\u00f3n, cuyo poder \u00faltimo reside en traspasar la propiedad del mismo cada determinado tiempo \u2014pero eso solo pueden confirmarlo quienes han sido tambi\u00e9n due\u00f1os absolutos del bal\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, antes y durante las hostilidades de un proceso pol\u00edtico, nadie podr\u00eda negar que son los espectadores quienes le ponen pasi\u00f3n y sabor a la obra. Los fans arremeten contra los rivales en las redes sociales, producen ingeniosos mensajes, convencen a sus amigos de usar el uniforme respectivo, e incluso, de ponerse gentilicios con el apellido o el nombre de pila del candidato en turno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se nombran: \u201cGuzmanistas\u201d, \u201cRafaelistas\u201d, \u201cLeones de cepa\u201d en caso de que sea este felino intimidante el mote del l\u00edder en cuesti\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La metamorfosis o transformaci\u00f3n del aficionado es muy parecido al antes descrito. Nunca ha existido un Napole\u00f3n o un Kennedy m\u00e1s inteligente, poseedor de pol\u00edticas innovadoras que han de transformar los pa\u00edses, los estados o ciudades seg\u00fan el caso. Dependiendo la divisi\u00f3n (nacional, estatal o municipal), tambi\u00e9n la garra y las muestras de apoyo se pueden volver m\u00e1s o menos violentas, llegando a lo llanero en algunos casos o a lo sofisticado y elitista en algunos otros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La \u00fanica diferencia notable entre ambos campos es la escala y el nivel de participaci\u00f3n de los espectadores. Pues en lo pol\u00edtico, los jugadores tienen a veces licencia de llamar a algunos miembros del p\u00fablico para \u2018jugar un rato\u2019 o para efectuar jugadas espec\u00edficas. Pero nunca \u2014esto es una regla\u2014 se presta el bal\u00f3n por demasiado tiempo, pues se corre el riesgo de ser sustituido.<\/span><\/p>\n<p><b>La confusi\u00f3n siempre llega al final.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra vez, al resultado de la elecci\u00f3n \u2014el ungimiento de un candidato o la victoria de un partido\u2014 marca el inicio de un proceso de vuelta a la realidad del espectador quien, solitaria e inevitablemente, vuelve a ser el de siempre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se da cuenta de que todo ha sido un entretenimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una sofisticada obra de actores contad\u00edsimos y con protagonistas a\u00fan m\u00e1s reducidos. El resto, es p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por eso, el candidato ganador, recostado en su lado tradicional de la cama, mira el techo de su cuarto, imaginando ya la gloria de su futuro: giras, r\u00fabricas, vivas. Se siente dentro del juego, \u00e9l s\u00ed est\u00e1 en la cancha. Por ahora, no piensa en los espectadores, no importan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ser\u00e1 el due\u00f1o del bal\u00f3n. Es lo \u00fanico esta noche en su cabeza.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_51605\" aria-describedby=\"caption-attachment-51605\" style=\"width: 603px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/rayados.jpg\" rel=\"attachment wp-att-51605\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-51605\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/rayados.jpg\" alt=\"Por Club de Futbol Monterrey\" width=\"603\" height=\"402\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/rayados.jpg 960w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/rayados-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/rayados-768x512.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-51605\" class=\"wp-caption-text\">Por Club de Futbol Monterrey<\/figcaption><\/figure>\n<p><script src=\"\/\/\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2017\/11\/27\/la-cultura-liguilla-politica-juan-pablo-vasconcelos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; eloriente.net 27 de noviembre de 2017 Por Juan Pablo Vasconcelos &nbsp; \u201cEl candidato ganador, recostado en su lado tradicional de la cama, mira el techo de su cuarto, imaginando ya la gloria de su futuro: giras, r\u00fabricas, vivas. 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