{"id":52199,"date":"2018-01-15T01:50:22","date_gmt":"2018-01-15T07:50:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=52199"},"modified":"2019-06-17T16:50:33","modified_gmt":"2019-06-17T22:50:33","slug":"la-cultura-sin-causas-no-sirve-juan-pablo-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/01\/15\/la-cultura-sin-causas-no-sirve-juan-pablo-vasconcelos\/","title":{"rendered":"ES LA CULTURA: Sin causas, no sirve. Por: Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">\u201cLa discusi\u00f3n pol\u00edtica se envanece cuando solo se trata de nombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Nombres que aspiran a cargos, code\u00e1ndose, devor\u00e1ndose unos a los otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Interminables listas de nombres asumiendo, por lo general, un significado que no tienen.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Porque los nombres solo perduran por sus causas encarnadas.\u201d<\/p>\n<p>(www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 15 de enero de 2018, por: <strong>Juan Pablo Vasconcelos <a href=\"https:\/\/twitter.com\/JPVmx\">@JPVmx<\/a><\/strong>).-\u00a0\u201cEstoy harto de los poetas y las quincea\u00f1eras. Siempre est\u00e1n ensayando su vals de presentaci\u00f3n en sociedad\u201d, escribi\u00f3 Jaime Sabines. Quienes lo conocieron, aseguran que fue un hombre poco inclinado a los modos de la far\u00e1ndula literaria. Rehu\u00eda del elogio f\u00e1cil y la sonrisa comprometida. Termin\u00f3 siendo, sin embargo, el poeta m\u00e1s cercano e identificable para el interior de millones de personas, quiz\u00e1 por sintetizar con maestr\u00eda la sospechada profundidad de la vida y la evidente cotidianidad que transitamos.<\/p>\n<p>\u201cNo creo en los poetas de vocaci\u00f3n, creo en los poetas del destino\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Esas breves palabras, intuimos, nos dicen menos de la voluntad y m\u00e1s de la naturaleza, de una especie de influjo inevitable cuyas ramificaciones no pueden decidirse por la raz\u00f3n, ni provocarse por intermediaci\u00f3n humana. Una especie de designio anterior a nuestro tiempo, a cuya realizaci\u00f3n solo asistimos como operarios, instrumentos, \u00faltimo eslab\u00f3n de una larga cadena que luego se rearma a trav\u00e9s de las personas que leen o escuchan \u2014en este caso\u2014 el mensaje del poeta en turno.<\/p>\n<p>Es posible, en este hilo, que haya tomado demasiada importancia la palabra \u201cdestino\u201d. Un t\u00e9rmino, por otro lado, hecho menos, despreciado por los esc\u00e9pticos, los ateos, los racionales e incluso por los autosuficientes, quienes a\u00fan consideran \u2014a pesar de las pruebas en contrario\u2014 que \u201ctodo\u201d el control de los acontecimientos depende de uno mismo. As\u00ed, sustantivos como \u00e9ste, pertenecen a un grupo de palabras llevadas al cadalso cada vez con mayor frecuencia: \u201cazar\u201d, \u201cmisterio\u201d, \u201cmagia\u201d, \u201cilusi\u00f3n\u201d, \u201cgenio\u201d, son algunas otras castigadas ahora con despecho y hasta con cierta altaner\u00eda y desconfianza.<\/p>\n<p>\u201cGenio\u201d, por ejemplo, ha ido perdiendo su brillo en nuestras sociedades para ser rebasada por otro t\u00e9rmino: \u201cdisciplina\u201d, m\u00e1s coherente con la tendencia dominante.<\/p>\n<p>En el fondo, aquel grupo de asuntos inasibles nos provoca un temor irremediable. Como no podemos explicarlos en su totalidad con el lenguaje de la ciencia, nos negamos a brindarles credibilidad e incluso existencia alguna.<br \/>\n<script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"8578966557\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n(adsbygoogle\u00a0=\u00a0window.adsbygoogle\u00a0||\u00a0[]).push({});\n\/\/ ]]><\/script><br \/>\n<strong>Lo no tocado por la raz\u00f3n y la materialidad carece de prestigio.<\/strong><\/p>\n<p>Esto ha provocado el montaje de una especie de escenario superficial, basado en las verdades comprobables, que siempre son por lo tanto verdades a medias.<\/p>\n<p>Escenario propicio adem\u00e1s para todas las ramas humanas.<\/p>\n<p>En deportes, por ejemplo, llegado el momento de disputar el partido definitivo y se enfrentan la experimentada favorita contra una jovencita de 15 a\u00f1os, las estad\u00edsticas reinan. Se hacen comparativas de enfrentamientos directos, porcentaje de primeros servicios acertados, dobles faltas, minutos en juego durante los \u00faltimos 90 d\u00edas. Todo hace suponer que la n\u00famero uno terminar\u00e1 el partido con relativa facilidad y podremos irnos a cenar temprano.<\/p>\n<p>Sin embargo, sucede \u201clo impensable\u201d. De pronto, la rival \u201cse inspira\u201d, saca fuerzas de \u201calg\u00fan lugar\u201d y logra alcanzar una proeza.<\/p>\n<p>Las explicaciones de los cronistas son casi siempre las mismas, seg\u00fan el estilo: el n\u00famero de partidos disputados por la favorita, el cansancio, la falta de ritmo, las lesiones. Pero hay otros cuyo rumbo es opuesto. Le llaman \u201chambre de ganar\u201d y hasta \u201cojo de tigre\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLa presi\u00f3n aumenta a medida que creces\u201d, dijo Martina Navratilova en julio de 1991, cuando este episodio ten\u00edstico se hizo realidad y Jenifer Capriati, de 15 a\u00f1os, la venci\u00f3 en los cuartos de final de Wimbledon.<\/p>\n<p>El punto es que la vida a menudo nos sorprende sin explicaciones previas y no importa demasiado si las cosas sucedieron de un modo determinado durante un largo lapso, ni tampoco si se llamaba Martina el rival a vencer esa ma\u00f1ana. Lo importante fue, es y ser\u00e1 siempre la intenci\u00f3n, la profundidad emotiva, las razones verdaderas por las cuales se acometen los enfrentamientos. De ello y de la preparaci\u00f3n consciente, dependen los resultados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Tambi\u00e9n sucede en pol\u00edtica.<\/strong><\/p>\n<p>A menudo, los medios y discursos de esa realidad aparte en que se ha convertido la pol\u00edtica, sufre un embotellamiento de sobreentendidos que solo sobreentienden los entendidos.<\/p>\n<p>Se publican nombres de personas, como muestra, que nada significan para la inmensa mayor\u00eda de la gente. Pero columnistas, amigos, comentaristas ocasionales, barajan esos nombres, calific\u00e1ndolos de probables candidatos, merecedores de la gloria o el infierno, seguros aspirantes. Nombres sobre nombres, que de pronto parecen decir algo pero que, en el fondo, no dicen nada.<\/p>\n<p>Porque los nombres solo perduran por sus causas encarnadas.<\/p>\n<p>Si Ju\u00e1rez significa algo es por su apetito de construir(nos) finalmente un pa\u00eds; si Madero, es porque desde su prisi\u00f3n en San Luis Potos\u00ed hall\u00f3 la oportunidad de preparar las notas de un plan a\u00fan central para la democracia mexicana; si Juan Rulfo, porque le devolvi\u00f3 el habla a inmensas zonas de nuestra identidad.<\/p>\n<p>Es decir, mientras una persona cuya determinaci\u00f3n es intervenir en el espacio p\u00fablico no haya identificado, respirado, asimilado, asumido aut\u00e9nticamente unas razones superiores incluso a s\u00ed mismo, que podemos llamar \u201ccausas\u201d para efectos de entendernos, puede estar seguro que carece de valor alguno para la poblaci\u00f3n y su realidad.<\/p>\n<h2>Sin causas, no sirve.<\/h2>\n<p>Por ello, resulta in\u00fatil y vac\u00edo insistir en ganarse las preferencias del electorado, para poner un ejemplo, leyendo el curr\u00edculum vitae, un listado de cargos ocupados, el n\u00famero de idiomas que se dominan. A nadie le dice nada a profundidad si fueron tres o cuatro a\u00f1os los que un hombre dedic\u00f3 a la administraci\u00f3n de oficinas o a coordinar un partido. Eso es un requisito y ni siquiera debiera estar sobre la mesa, a no ser porque en su desempe\u00f1o se lograron traslucir las causas que lo han motivado.<\/p>\n<p>Parafraseando a Jaime Sabines, las causas superan al hombre o a la mujer de marras. Son tan fuertes, son un puerto tan deseado, que de alcanzarlo depende incluso la supervivencia de quien lo pretende y de su pueblo. No se emprenden por vocaci\u00f3n sino por destino.<\/p>\n<p>En ese sentido, los nombres se difuminan. Los motivos perduran. Por eso, una persona es tan grande como sus causas.<\/p>\n<p>Llegan a darse casos tan notables que nombres y causas se funden y ya no puede haber explicaci\u00f3n de unos sin las otras.<\/p>\n<h2><strong>\u00bfMiras alg\u00fan caso as\u00ed en el horizonte?<\/strong><br \/>\n<script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0(adsbygoogle\u00a0=\u00a0window.adsbygoogle\u00a0||\u00a0[]).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/h2>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/01\/15\/la-cultura-sin-causas-no-sirve-juan-pablo-vasconcelos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa discusi\u00f3n pol\u00edtica se envanece cuando solo se trata de nombres. 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