{"id":52921,"date":"2018-03-12T11:03:54","date_gmt":"2018-03-12T17:03:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=52921"},"modified":"2018-03-12T11:08:37","modified_gmt":"2018-03-12T17:08:37","slug":"es-la-cultura-samaritana-no-es-el-agua-por-juan-pablo-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/03\/12\/es-la-cultura-samaritana-no-es-el-agua-por-juan-pablo-vasconcelos\/","title":{"rendered":"ES LA CULTURA: Samaritana, no es el agua. Por Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[ (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); \/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p><strong>Samaritana : no es el agua<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cSolo en Oaxaca hay un d\u00eda en el a\u00f1o, La Samaritana,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>cuando la gente regala aguas de sabores al resto de sus vecinos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Al margen de las creencias religiosas,<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>es un s\u00edmbolo de amistad y hermandad indiscutible\u201d <\/em><\/p>\n<p>(www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 12 de marzo de 2018, por\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/JPVmx?lang=es\"><strong>Juan Pablo Vasconcelos\u00a0<\/strong><\/a><strong>@JPVmx).- <\/strong>Las jarras vac\u00edas se colocaban desde la tarde anterior en una mesita del jard\u00edn. Eran al menos cinco o seis, de todas las formas y tama\u00f1os. A lo lejos, las mujeres y sus ni\u00f1os caminaban de regreso a casa, cargando largos carrizos y flores de bugambilia. Muchachos de camiseta blanca se doblaban levemente cargando costales de naranjas y algunas se\u00f1oras se arrebataban hojas con el pasaje b\u00edblico de Juan para errar ninguna referencia.<\/p>\n<p>Los antiguos tel\u00e9fonos no paraban de sonar y los adultos cruzaban ofertas y contraofertas por ciertos ingredientes: nueces, tunas, pi\u00f1a, calabaza, piloncillo, codiciados ya a esa hora como el oro, pues la tarde del jueves estaba a punto de morir.<\/p>\n<p>Nosotros esper\u00e1bamos, como muchos otros ni\u00f1os en la ciudad, el momento decisivo cuando nuestra madre nos dir\u00eda si, al d\u00eda siguiente, Viernes de Samaritana, ir\u00edamos a la escuela o si dedicar\u00edamos toda la ma\u00f1ana a recorrer los puestos de agua en las calles vecinas, comparando el agua de pi\u00f1a de la panader\u00eda de la vuelta con la que serv\u00eda la familia Osorio, o bien, la chilacayota de la Iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de los Pobres con la de nuestra propia casa.<\/p>\n<p>Uno pod\u00eda caminar a\u00fan por las calles libremente. Para las ni\u00f1as y ni\u00f1os de mi generaci\u00f3n, las calles eran todav\u00eda el patio de la casa. Un lugar donde se pod\u00eda estar casi a cualquier hora haciendo lo mismo que en un patio privado: mojarse a cubetadas para espantar el calor sofocante del medio d\u00eda, armar horquetas para espantar lagartijas, intentar carreras de bicicletas en las calles de terracer\u00eda.<\/p>\n<p>Aun recuerdo, por ejemplo, un gran \u00e1rbol en la calle de Jazmines casi esquina con Sauces, donde uno pod\u00eda guarecerse del mundo. Su sombra se deslizaba sobre la tierra de la calle desierta, mientras la mente se poblaba de soledad y silencio.<\/p>\n<h3>Pero en Samaritana, las calles cambiaban. Una gran mayor\u00eda de las casas de la colonia se adornaban con flores y las mesitas pasaban a ocupar el lugar de privilegio en las fachadas. Ya sea con grandes vasijas o con jarritas de pl\u00e1stico, la idea era enviarnos entre todos una especie de mensaje de unidad comunitaria, una se\u00f1a de estar (al menos ese d\u00eda) ocupados todos en la misma tarea.<\/h3>\n<p>Una tarea por cierto absolutamente indefensa. No puede haber algo menos dif\u00edcil y m\u00e1s simb\u00f3lico que regalar un vaso de agua. Aderezando esa acci\u00f3n con una frase de la cual ignoro absolutamente su origen: un vaso de agua no se le niega a nadie.<\/p>\n<p>Enfatizo el origen porque el libro de Juan no viene as\u00ed ninguna referencia, seg\u00fan recuerdo.<\/p>\n<p>Sin embargo, como \u00e9sta ense\u00f1anza y muchas otras de aquellos d\u00edas, lo menos relevante era el origen de las oraciones, sino el simbolismo de los actos.<\/p>\n<p>El hecho de dar un poco de agua al vecino, tiene en s\u00ed mismo una connotaci\u00f3n de valor comunitario indiscutible, por lo cual no hay que saber demasiado del pozo de Jacob, ni de la ciudad de Sicar donde Jes\u00fas se habr\u00eda encontrado con la Samaritana b\u00edblica, para sentir profundamente que algo hay de bueno en ese acto.<\/p>\n<p>De hecho, necesitamos ser absolutamente sinceros, para los ni\u00f1os de entonces la tradici\u00f3n no era solo una conmemoraci\u00f3n religiosa ni tampoco algo que de forma irremediable deb\u00eda suceder en las plazuelas de los templos o con la bendici\u00f3n de los cl\u00e9rigos. Para nosotros, era una especie de d\u00eda alegre cuando unos y otros en la ciudad nos d\u00e1bamos un espacio para tomar agua con alguien m\u00e1s.<\/p>\n<h3><strong>El hecho simple de tomar agua y conversar.<\/strong><\/h3>\n<p>S\u00ed, es verdad que el hecho es casi b\u00edblico, como si estuvi\u00e9ramos en las orillas de aquel pozo m\u00edtico. Pero cualquier alegor\u00eda es casual. De hecho, se nos permit\u00eda \u2014aunque no sin alg\u00fan reproche\u2013, llegar con el agua guardada en una bolsita de pl\u00e1stico, entrados en las prisas o en la falta de trastes disponibles.<\/p>\n<p>Bolsitas que seguro no exist\u00edan en los tiempos de Galilea, Samaria y Judea. Lo que s\u00ed exist\u00edan eran dudas.<\/p>\n<p>De dudas trat\u00f3 gran parte de la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con la mujer.<\/p>\n<p>Dudas que solo pueden irse resolviendo con gestos y revelaciones aprendidas a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>Uno va aprendiendo a cuentagotas algunas cosas pero tampoco andamos con demasiadas certezas. Por eso, todo el tiempo seguimos necesitando que alguien nos regale un vaso de agua, generosamente, para refrescarnos el interior distra\u00eddo.<\/p>\n<p>Por supuesto, el vaso de agua es una met\u00e1fora, como lo es tambi\u00e9n la Samaritana. Porque en verdad lo que est\u00e1 en juego en ese acto es la amistad, la generosidad, la compasi\u00f3n. El agua es escuchar al amigo, compartirle a alguien el pan y la sal al menos durante un d\u00eda, decir que jam\u00e1s pasar\u00e1 al olvido cuando est\u00e9 en los \u00faltimos momentos de su vida.<\/p>\n<h3>Quiz\u00e1 por eso nos gustaba tanto el viernes de Samaritana: ese d\u00eda nos sent\u00edamos acompa\u00f1ados.<\/h3>\n<p>Tanto as\u00ed, que al menos 30 a\u00f1os despu\u00e9s lo traigo a colaci\u00f3n en estas l\u00edneas, lo cual tiene algo tambi\u00e9n de metaf\u00f3rico: no lo escribo solamente. Mientras plasmo estas letras en el ordenador, se van desempacando im\u00e1genes de aquellos a\u00f1os, sensaciones como el sabor a pi\u00f1a y hielo, el tamarindo en el agua y tambi\u00e9n el tamarindo en pulpa, que a hurtadillas sac\u00e1bamos de la bolsa antes de remojarlo y cuyo olor me visita este d\u00eda.<\/p>\n<p>Porque escribir es un vaso de agua fresca. Tambi\u00e9n el que me das si lees este texto.<\/p>\n<p><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0(adsbygoogle\u00a0=\u00a0window.adsbygoogle\u00a0||\u00a0[]).push({});\n<\/script><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/03\/12\/es-la-cultura-samaritana-no-es-el-agua-por-juan-pablo-vasconcelos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Samaritana : no es el agua \u201cSolo en Oaxaca hay un d\u00eda en el a\u00f1o, La Samaritana, cuando la gente regala aguas de sabores al resto de sus vecinos. 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