{"id":53305,"date":"2018-04-16T13:45:27","date_gmt":"2018-04-16T19:45:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=53305"},"modified":"2018-04-17T13:01:39","modified_gmt":"2018-04-17T19:01:39","slug":"es-la-cultura-de-todas-partes-y-de-ninguna-por-juan-pablo-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/04\/16\/es-la-cultura-de-todas-partes-y-de-ninguna-por-juan-pablo-vasconcelos\/","title":{"rendered":"ES LA CULTURA:  De todas partes y de ninguna. Por Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[ (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); \/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>eloriente.net<\/p>\n<p>16 de abril de 2018<\/p>\n<p>Por Juan Pablo Vasconcelos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cAd\u00e1n Paredes abre \u201cAnhelos Extraviados\u201d en el Museo de los Pintores de Oaxaca.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un recorrido metaf\u00f3rico por la migraci\u00f3n y su fatalidad\u201d<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recuerdo muy bien la sensaci\u00f3n de cuando uno se va.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al iniciar esa ausencia, toda la melancol\u00eda reunida se agolpa en las tardes solitarias. El silencio de las nuevas habitaciones, las calles desconocidas, las conversaciones imposibles con personas extra\u00f1as, incluso el sabor distinto del pan, no hacen m\u00e1s que recordarnos el lugar dejado atr\u00e1s, a la distancia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero despu\u00e9s la nueva ciudad va ganando espacio en el coraz\u00f3n y en la mente. Dejamos de confundir el domicilio actual con el anterior; ya medimos mejor el n\u00famero de escalones para subir al apartamento, e inclusive en ciertos casos, comenzamos a notar ventajas de este sitio sobre el pasado, cuesti\u00f3n aparentemente imposible durante la primera etapa de melancol\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El problema viene despu\u00e9s: cuando el nuevo hogar se convierte ya en nuestro hogar. Una especie de sustituci\u00f3n compleja, una sobre posici\u00f3n de un lugar sobre el otro, cuya operaci\u00f3n provoca, al menos durante un buen lapso de tiempo, que uno no se sienta \u201cni de aqu\u00ed ni de all\u00e1\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ejemplo, al volver unos d\u00edas al lugar original, esa ciudad de nacimiento o de la infancia de donde nos reconoc\u00edamos enteros, ahora la encontramos con matices diferentes. Los amigos incondicionales, que siempre ten\u00edan tiempo para reunirse con nosotros, ahora han cambiado sus rutinas y prioridades y nos dicen que pueden pero solo unos minutos o ya de plano pasan por alto la convocatoria y no contestan las llamadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo mismo ciertos negocios indudables se han mudado. Los restaurantes ya no sirven el queso en salsa de chapul\u00edn que cre\u00edamos eterno. Y para colmo, se han muerto personas que estimamos a profundidad y no sabemos qu\u00e9 nos duele m\u00e1s: si su muerte o no habernos enterado sino muy tarde de su deceso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es decir: al irnos uno deja de ser parte de la comunidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A veces no por completo. A veces m\u00e1s o menos. Pero as\u00ed es en absoluto y \u00e9ste es el efecto m\u00e1s contundente y estremecedor de la ausencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero claro, para entonces, nos queda el consuelo de regresar a la nueva ciudad y continuar con nuestra vida. Sin embargo, al llegar, nos damos cuenta que los a\u00f1os pasar\u00e1n, las experiencias se acumular\u00e1n y que las amistades podr\u00edan consolidarse, pero jam\u00e1s seremos de all\u00ed por completo, jam\u00e1s la ciudad ser\u00e1 enteramente nuestra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces, la pregunta que retumba en el o\u00eddo, aunque tambi\u00e9n en el pecho, y luego en el est\u00f3mago como una nota grave de contrabajo es: entonces, \u00bfde d\u00f3nde soy?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1ndo volver\u00e9 a sentir la certeza de ser de alguna parte?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Anhelos Extraviados<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las l\u00edneas anteriores son producto de una migraci\u00f3n voluntaria, por motivos de estudios y en nada dolorosa o dram\u00e1tica. Una \u201cmigraci\u00f3n controlada\u201d, dir\u00edamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nada que ver con la migraci\u00f3n punzante, des\u00e9rtica, a veces mortal, que millones de oaxaque\u00f1os y mexicanos han debido pasar, principalmente hacia los Estados Unidos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El viernes pasado, el maestro Ad\u00e1n Paredes me dec\u00eda \u2014mientras convers\u00e1bamos en la sala principal del Museo de los Pintores Oaxaque\u00f1os y su entra\u00f1able equipo conclu\u00eda el montaje de algunas de las piezas de su exposici\u00f3n, para hoy ya abierta al p\u00fablico\u2014 que la migraci\u00f3n es una especie de constante en una inmensa mayor\u00eda de los seres humanos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A veces, sin darnos cuenta, vamos migrando con las maletas cargadas de anhelos, a sabiendas de que el resultado final ser\u00e1 siempre impredecible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De alguna manera, esa incertidumbre est\u00e1 en el centro de cualquier anhelo, intento, viaje, vida, trayecto, que se intente. Por lo tanto, la ilusi\u00f3n debe ser de la misma intensidad que la capacidad de aceptar la falta de garant\u00eda de que todo ha de suceder como deseamos. Nada est\u00e1 seguro y a\u00fan as\u00ed lo queremos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En este sentido, los migrantes hacia los Estados Unidos en especial, saben muy bien de esta falta de garant\u00edas. Se van con la conciencia de que la aventura no ser\u00e1 f\u00e1cil, de que puede resultar incluso violenta o bien de que la muerte puede estarlos esperando mientras llegan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, se van.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y viajan con ese equipaje por el desierto, caminando por horas enteras, perdiendo incluso su nombre: porque en el desierto nadie tiene un nombre. No importa de d\u00f3nde vengas, ni qu\u00e9 hayas logrado en la vida, ni si tienes o no tienes nada. All\u00ed, solo eres sombra que se dispersa en la arena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta imagen que describo, no es m\u00e1s que un acercamiento en palabras de la sensaci\u00f3n que me produjo la serie de esculturas dispuestas por Paredes en toda la planta alta del Museo. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Uno va caminando por el desierto y encontr\u00e1ndose piezas de bell\u00edsima factura, dispuestas en una perspectiva de recorrido que atienden a una necesidad de avanzar. Es decir, una vez que uno comienza el trayecto en la exposici\u00f3n de Ad\u00e1n, es impensable volver atr\u00e1s. A pesar de encontrarse con piezas de una fuerza muy intensa y por lo tanto retadoras: ni\u00f1os y mujeres migrantes, sufriendo todo lo que ya sabemos, tr\u00e1gicos d\u00edas y sucesos que el resto pasamos por alto. Los damos por descontado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y al final, la \u00faltima l\u00ednea del viaje: la l\u00ednea fronteriza, cuyo lenguaje a veces son las balas y cuyo destino puede ser la fatalidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, la met\u00e1fora del recorrido propuesto por Ad\u00e1n Paredes es redondo y consistente. No deja de moverse jam\u00e1s por la subjetividad. Es met\u00e1fora dentro de la met\u00e1fora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ejemplo, si acudes al Museo, en el patrio central, est\u00e1n colgadas dos grandes balsas de donde escurren peque\u00f1as piezas como cr\u00e1neos, asemejando la espuma que deja tras de s\u00ed en el mar cualquier embarcaci\u00f3n. Espuma que es respiro final, la \u00faltima exhalaci\u00f3n de un ser humano antes de entregarse en definitiva al silencio.<\/span><\/p>\n<p><script async src=\"\/\/\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"8578966557\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<p><b>35 a\u00f1os<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Te felicito Ad\u00e1n Paredes por estos 35 a\u00f1os de dedicaci\u00f3n al arte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nos felicito, tambi\u00e9n a los habitantes de la ciudad, por recibirte este a\u00f1o con dos exposiciones: la que ahora est\u00e1 abierta en el Museo de los Pintores Oaxaque\u00f1os (MUPO) desde el s\u00e1bado pasado y la que en meses venideros tendr\u00e1s en otro centro cultural de la demarcaci\u00f3n. Solo hab\u00edamos tenido la oportunidad de contar con dos muestras anteriores: en 2001 en el Museo de Arte Contempor\u00e1neo de Oaxaca y en 2013 en Santo Domingo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Qu\u00e9 bueno que otra vez las salas de un museo oaxaque\u00f1o se hayan abierto para recibirte.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/DSC_0009.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-53306\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/DSC_0009-1024x685.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"401\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/DSC_0009-1024x685.jpg 1024w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/DSC_0009-300x201.jpg 300w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/DSC_0009-768x514.jpg 768w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/DSC_0009.jpg 1936w\" sizes=\"(max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/p>\n<p><script async src=\"\/\/\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/04\/16\/es-la-cultura-de-todas-partes-y-de-ninguna-por-juan-pablo-vasconcelos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; eloriente.net 16 de abril de 2018 Por Juan Pablo Vasconcelos &nbsp; \u201cAd\u00e1n Paredes abre \u201cAnhelos Extraviados\u201d en el Museo de los Pintores de Oaxaca. 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