{"id":54072,"date":"2018-07-30T01:01:14","date_gmt":"2018-07-30T07:01:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=54072"},"modified":"2019-06-17T16:48:59","modified_gmt":"2019-06-17T22:48:59","slug":"es-la-cultura-como-yo-te-ame-por-juan-pablo-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/07\/30\/es-la-cultura-como-yo-te-ame-por-juan-pablo-vasconcelos\/","title":{"rendered":"ES LA CULTURA: Como yo te am\u00e9, por Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[ (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); \/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Es la Cultura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201c\u00bfQu\u00e9 importa vivir de ilusiones, si as\u00ed soy feliz?\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Armando Manzanero<\/em><\/p>\n<p><strong>Como yo te am\u00e9<\/strong><\/p>\n<p>(www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 30 de julio de 2018, por: Juan Pablo Vasconcelos @JPVmx).-\u00a0Tengo la impresi\u00f3n de que antes las lluvias eran m\u00e1s intempestivas, m\u00e1s violentas, en la ciudad.<\/p>\n<p>Me asomaba a la ventana de la casa familiar y el jard\u00edn se transformaba de pronto en un lodazal inmenso. Los limonares borrosos a lo lejos, eran golpeados severamente por proyectiles de tama\u00f1os variados, pero cuyo tino era milim\u00e9trico. Los hormigueros desaparec\u00edan. En los mosaicos rojos se depositaban las buganvilias derrotadas. Adentro, la oscuridad. Y encima, no era raro un corte de luz en la colonia, donde tambi\u00e9n todo estaba diferente: solamente tres o cuatro casas en la manzana para entonces, las calles de terracer\u00eda, los vecinos como familia. Ahora, en cambio, las viviendas se han ido api\u00f1onando por decenas y hay restaurancitos en todo el contorno.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es posible que se trate solo de una impresi\u00f3n y la lluvia de ahora sea la misma de siempre.<\/p>\n<p>Al final, yo era un ni\u00f1o para entonces y cuando se tiene mirada de ni\u00f1o todo se percibe m\u00e1s grande, imponente, como si la vida se tratara de una gran aventura, una exploraci\u00f3n donde las lluvias, los remolinos que surgen en el polvo de cualquier esquina, los escurrimientos en las cunetas como arroyos, las mismas grietas en las paredes, son motivos suficientes para interesarse e imaginar sus causas y sus efectos.<\/p>\n<p>Hay quien todav\u00eda, ante un remolino casual por ejemplo, sigue haciendo una cruz para desaparecerlo de s\u00fabito.<\/p>\n<p>Pero aquellas tardes \u2014sobre las cuales seguramente he de volver en el futuro\u2014, hay tambi\u00e9n un acompa\u00f1amiento que nos hace comunes a cientos de personas de mi generaci\u00f3n: los tocadiscos.<\/p>\n<p>En casa, hab\u00eda un Fisher, con casetera y diversos controles para volumen y las estaciones de radio. Uno de esos aparatos misteriosos que a partir de una aguja aun visible pod\u00edan desatar el milagro.<\/p>\n<p>Yo era afortunado. Porque entre la lluvia, la casa oscurecida, el tocadiscos y la mirada de ni\u00f1o, exist\u00eda mi madre.<\/p>\n<p>Mi madre. Una mujer con vocaci\u00f3n bondadosa y rom\u00e1ntica. Quien a menudo nos hablaba con frases de boleros o pel\u00edculas, lo cual solo enfatizaba su sensibilidad por la poes\u00eda y la m\u00fasica. De hecho, con el paso de los a\u00f1os, he ido descubriendo las cintas o canciones de las cuales ella entresacaba esas frases de las que yo entonces la cre\u00eda autora. Resulta que me rega\u00f1aba con frases de pel\u00edculas italianas de los a\u00f1os sesenta o me dec\u00eda que me quer\u00eda con estribillos de baladas y boleros latinoamericanos.<\/p>\n<p>Pero no se malentienda. Nada era en una atm\u00f3sfera culterana o elitista. Ella siempre ha sido una mujer sencilla, pero elegante, sensible, de una sonrisa radiante.<\/p>\n<p>Y luego, tuvo otro m\u00e9rito: darnos acceso a sus discos de vinilo. Y entre ellos, a uno en particular: \u201cA mi amor, con mi amor\u201d de Armando Manzanero.<\/p>\n<p><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"8578966557\"><\/ins><br \/>\n<script>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0(adsbygoogle\u00a0=\u00a0window.adsbygoogle\u00a0||\u00a0[]).push({});\n<\/script><br \/>\nEn la portada, el joven compositor, muy bien peinado hacia el costado y apoy\u00e1ndose en el teclado de su piano, mira de frente mientras sonr\u00ede a una c\u00e1mara colocada en lo alto. El piano y su frac, enfatizan su vocaci\u00f3n de compositor de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Aquel disco de 1967 contiene algunas de las canciones m\u00e1s recordadas de Manzanero: \u201cAdoro\u201d, \u201cM\u00eda\u201d, \u201cAquel Se\u00f1or\u201d, \u201cFelicidad\u201d, \u201cSalud\u201d, \u201cVoy a Apagar la Luz\u201d, \u201cEsta tarde vi llover\u201d, \u201cContigo Aprend\u00ed\u201d, \u201cEl Ciego\u201d, \u201cCuando estoy contigo\u201d, \u201cPerd\u00f3name\u201d y \u201cNo\u201d.<\/p>\n<p>Cada melod\u00eda del \u00e1lbum sigue siendo una referencia a aquellas tardes, a la sala que da al patio y al reflejo nebuloso de la luz sobre los muebles. Uno escucha el inicio de una canci\u00f3n que encontr\u00f3 de ni\u00f1o y es imposible no volver a aquella patria en el recuerdo.<\/p>\n<p>Sin embargo, no fue sino hasta 2007 o 2008 cuando conoc\u00ed en persona a Armando Manzanero.<\/p>\n<p>Un s\u00e1bado, \u00e9l dar\u00eda una conferencia sobre su vida en la Casa de Am\u00e9rica en Madrid y, como siempre es m\u00e1s sencillo saludar a los artistas mexicanos en el extranjero, no pens\u00e9 dos veces en acudir a verlo. Era, de alguna forma, acercarme a la patria y a mi ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Armando, hizo algunas confidencias sobre su origen modesto y habl\u00f3 m\u00e1s sobre los obst\u00e1culos que sobre las cosas resueltas, como suele suceder con las personas sin temor a la sencillez.<\/p>\n<p>Ning\u00fan grande da por hecho su destino de grande.<\/p>\n<p>Su madre, por ejemplo, para poderle conseguir un primer piano al ni\u00f1o Manzanero, debi\u00f3 sacrificar una m\u00e1quina de coser e intercambiarla por el instrumento, que luego, se convertir\u00eda en el s\u00edmbolo del compositor yucateco.<\/p>\n<p>Es altamente probable que t\u00fa tambi\u00e9n, cuando piensas en Armando, lo visualices junto a un piano o alzando levemente la mand\u00edbula mientras se solaza en las letras de alguna interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es altamente probable que sin ese gesto de su propia madre, ese sacrificio pasajero para hacer posible el desarrollo del talento y la incipiente vocaci\u00f3n de su hijo, nada de lo aqu\u00ed escrito hubiese alguna vez aparecido. Y lo que es peor, millones de imaginarios no tendr\u00edan en la mente esas letras hist\u00f3ricas: \u201ccomprendo que fue una exageraci\u00f3n, lo que yo te am\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 no inicia con un gesto de una madre? De alguna manera, ellas siempre son las que hacen posible el movimiento del mundo, los primeros pasos y a\u00fan los \u00faltimos. Moldean el car\u00e1cter, nos conocen. Nadie nunca nos ha de mirar con tal intimidad, con tal complicidad. Ning\u00fan acto nuestro se les fuga de una especie de dominio luminoso que ellas evocan. Y luego est\u00e1n sus brazos, a los cuales uno siempre vuelve sin preguntas, porque de todas las respuestas, la \u00faltima siempre est\u00e1 en el roce de su mejilla sobre nuestras cabezas.<\/p>\n<p>\u201cAquel se\u00f1or, a quien compraba las flores que te daba, me pregunt\u00f3 por ti, que qu\u00e9 pasaba que por qu\u00e9, no te llevaba\u201d, cant\u00f3 Manzanero la otra noche.<\/p>\n<p>Le tuve que decir que s\u00ed te llevaba y que te veo y te medito cada vez con m\u00e1s frecuencia, como si el paso del tiempo marcara con m\u00e1s \u00edmpetu tu huella en mi vida.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" style=\"border: none; overflow: hidden;\" src=\"https:\/\/www.facebook.com\/plugins\/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fjuanpablovasconcelosm%2Fvideos%2F501254173653162%2F&amp;show_text=0&amp;width=267\" width=\"267\" height=\"476\" frameborder=\"0\" scrolling=\"no\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><br \/>\n<script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0(adsbygoogle\u00a0=\u00a0window.adsbygoogle\u00a0||\u00a0[]).push({});\n<\/script><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/07\/30\/es-la-cultura-como-yo-te-ame-por-juan-pablo-vasconcelos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Es la Cultura \u201c\u00bfQu\u00e9 importa vivir de ilusiones, si as\u00ed soy feliz?\u201d Armando Manzanero Como yo te am\u00e9 (www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 30 de julio de 2018, por: Juan Pablo Vasconcelos @JPVmx).-\u00a0Tengo la impresi\u00f3n de que antes las lluvias eran m\u00e1s intempestivas, m\u00e1s violentas, en la ciudad. 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