{"id":54932,"date":"2018-10-29T08:47:52","date_gmt":"2018-10-29T14:47:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=54932"},"modified":"2018-10-29T12:41:46","modified_gmt":"2018-10-29T18:41:46","slug":"es-la-cultura-una-sencilla-bienvenida-por-juan-pablo-vasconcelos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/10\/29\/es-la-cultura-una-sencilla-bienvenida-por-juan-pablo-vasconcelos\/","title":{"rendered":"Es la Cultura: Una sencilla bienvenida. Por Juan Pablo Vasconcelos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Es la Cultura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201cDesde muy peque\u00f1os, nos ense\u00f1an que los muertos nunca nos dejan.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Conservan incluso sus gustos mundanos, revisitan sus lugares preferidos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Nos cuidan, nos consuelan. Nos esperan\u201d.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una sencilla bienvenida<\/strong><\/p>\n<p>(www.eloriente.net, M\u00e9xico, a 29 de octubre de 2018, por <a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/category\/editorial\/\">Juan Pablo Vasconcelos<\/a> <a href=\"https:\/\/twitter.com\/JPVmx\">@JPVmx<\/a>).- Nuestra celebraci\u00f3n de muertos no es un espect\u00e1culo, no merece rebajarse a una puesta en escena. Tampoco es cosm\u00e9tica ni persigue ning\u00fan \u00e9xito de ventas. Se equivocan quienes fijan sus prioridades en la ocupaci\u00f3n o en el espanto. Su atractivo es otro. Ni siquiera es atractivo: es un sentimiento profund\u00edsimo, que combina el recuerdo con el amor, el miedo a morir con el miedo a vivir, la soledad con la esperanza de que alg\u00fan d\u00eda volveremos a verlos.<\/p>\n<p>Tampoco creo que la opulencia, ese s\u00edmbolo extremo del consumismo, tenga que ser el camino.<\/p>\n<p>Un durazno. Recuerdo que con un durazno mi amigo Jos\u00e9 Luis recib\u00eda a su abuelo el d\u00eda de los muertos. Lo escog\u00eda cuidadosamente en la fruter\u00eda de Oscar, pues justo all\u00ed hab\u00eda pasado algunos de sus mejores instantes con el viejo, fallecido cuando nosotros todav\u00eda no entr\u00e1bamos a secundaria.<\/p>\n<p><script src=\"\/\/pagead2googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[ (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); \/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p>Llegaba con el durazno envuelto un par de d\u00edas antes del primero de noviembre y previo a comenzar las clases, muy temprano, se paraba junto a su silla para decirnos lo mucho que le gustaban a su abuelo los duraznos. Y a partir de all\u00ed, como si se tratara de una especie de ritual, cada uno de nosotros dec\u00eda en voz alta, muy alta, el nombre de alguna persona querida que se nos hubiese adelantado. Nadie se atrev\u00eda ni a mofarse ni a permanecer indiferente. El eco llenaba el vac\u00edo del aula y el momento solo era interrumpido por el toque del timbre.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede ser suficiente? \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s puede ser necesario para recordarlos?<\/p>\n<p>\u00bfUna luz? Quiz\u00e1 una sencilla luz en la mesa de centro. Un reflejo en la pared mientras est\u00e1bamos distra\u00eddos en la sala de la casa y sentimos un breve escalofr\u00edo que nos recorre la espalda, nos toca casi el hombro izquierdo y nos cosquillea por la nuca. Pero lejos del temor, nos reconforta pensar en la posibilidad de que no nos abandonan. Ser\u00eda terrible pensar siquiera en que nos han dejado solos, a nuestra suerte.<\/p>\n<p>En la inmensidad del universo, nos decimos, se les alcanzar\u00e1 y volveremos a sentir aquella alegr\u00eda de los domingos, cuando sol\u00edamos andar por las laderas y respirar el aire limpio del campo. O revivir el tono de cuando \u00e9l o ella pronunciaba las letras de nuestro nombre, o mejor a\u00fan, del sobrenombre, y nuestros defectos les pasaban desapercibidos y sent\u00edamos la confianza de contar siempre con alguien.<\/p>\n<p>Anda por su foto. La m\u00e1s alegre. No se ha inventado una mejor manera de recordar a alguien, que la alegr\u00eda. Cu\u00e1nta provoca a\u00fan la remembranza de su abrazo o las carcajadas de un mediod\u00eda.<\/p>\n<p>Dicen que la memoria o la atenci\u00f3n hacia el pasado genera tristeza, un cierto pesar que nos anuda la garganta. Pero con los muertos es distinto. Ellos habitan en ese pasado que somos. El tiempo de los muertos es el pasado. Por eso, cuando llegan el primero y el dos de noviembre traspasan a una dimensi\u00f3n, al presente, donde por ahora permanecemos. Y en ese traspaso tambi\u00e9n nosotros nos reconciliamos con lo que fue.<\/p>\n<p><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7980763077\"><\/ins> <script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({}); <\/script><\/p>\n<p>Si fallamos con ellos, les pedimos perd\u00f3n. Si alguna vez nos hizo falta decirles la emoci\u00f3n que causaba su compa\u00f1\u00eda, se los reiteramos junto a donde descansan sus restos; si les deseamos una dicha, la dicha toda la reunimos en un pedazo de chocolate o en una sencilla mandarina, para que vengan por ella.<\/p>\n<p>Y vienen. Vienen porque los traes. Como a los vivos.<\/p>\n<p>Es verdad que uno vive en el coraz\u00f3n y en la mente de quien lo ama y lo recuerda.<\/p>\n<p>Una gran amiga me hizo feliz durante muchos a\u00f1os, sabi\u00e9ndola a la distancia.<\/p>\n<p>Ten\u00eda la seguridad de que ante cualquier vicisitud o conflicto, ella estar\u00eda a mi lado. Pasaron muchos a\u00f1os sin vernos, sin hablarnos. Quiz\u00e1 solamente intercambiamos alg\u00fan mensaje r\u00e1pido en el cumplea\u00f1os y a veces tampoco eso. Pero ella y yo lo sab\u00edamos: pondr\u00edamos el cuerpo si fuera necesario el uno por el otro.<\/p>\n<p>Pero ella muri\u00f3.<\/p>\n<p>Ahora tampoco nos vemos, ni nos hablamos, ni nos intercambiamos mensajes. Solo est\u00e1 la certeza de la muerte. \u00bfAlgo ha cambiado? \u00bfAlgo realmente ha cambiado?<\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado por estas fechas fui a la capilla donde est\u00e1n sus cenizas. Le di lo \u00fanico que hubo entre nosotros durante los \u00faltimos a\u00f1os: silencio. Un silencio absoluto, simb\u00f3lico, un gran silencio. Fue cuando se pudieron agolpar las im\u00e1genes de la ni\u00f1ez, el momento en que ella cantaba a todo pulm\u00f3n su canci\u00f3n preferida, frunciendo el se\u00f1o con cierta pasi\u00f3n, hallando por fin a la artista que tra\u00eda dentro.<\/p>\n<p>Yo pod\u00eda ver a esa artista. Por eso nos quisimos hasta el final.<\/p>\n<p>De alguna manera, de esto se trata la tradici\u00f3n. De vernos por dentro. De alcanzarnos a revisitar, porque sabemos que en el pasado se nos han perdido instantes, sucesos, talentos, proyectos, personas. Todo lo inerte de nuestra existencia. Sin embargo, lo dejado en ese tiempo sigue con nosotros y sus rostros son una huella imborrable, y su aliento a\u00fan empuja las tareas cotidianas que emprendemos: hazlo por \u00e9l, hazlo por ella, nos decimos en la intimidad, y esa energ\u00eda enciende el entusiasmo, el \u00faltimo esfuerzo.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 poder tienen los muertos.<\/p>\n<p>Le dan sentido al n\u00edspero sobre el altar. Al sombrero de la calavera. Al color amarillo.<\/p>\n<p>Cada uno es libre de recordarlos como quiera. Sin embargo, tal vez la mejor manera es darles lo que les falta, aquello que les movi\u00f3 a llorar un s\u00e1bado por la noche, agazapados en el \u00e1rbol frondoso de enfrente de la casa; o a tomar la determinaci\u00f3n de cambiar alguna conducta, un vicio, un h\u00e1bito, un reiterado equ\u00edvoco, para lanzarse a la b\u00fasqueda de algo mejor para s\u00ed mismos; aquello por lo cual les vimos lograr una cumbre, traspasar sus l\u00edmites.<\/p>\n<p>Darles lo que les falta: la vida.<\/p>\n<p>Que es el amor.<\/p>\n<p>Una sencilla bienvenida.<\/p>\n<p><script async src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2018\/10\/29\/es-la-cultura-una-sencilla-bienvenida-por-juan-pablo-vasconcelos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es la Cultura \u201cDesde muy peque\u00f1os, nos ense\u00f1an que los muertos nunca nos dejan. 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