{"id":5917,"date":"2012-12-06T16:40:44","date_gmt":"2012-12-06T22:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=5917"},"modified":"2012-12-06T18:15:01","modified_gmt":"2012-12-07T00:15:01","slug":"botero-en-oaxaca","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/12\/06\/botero-en-oaxaca\/","title":{"rendered":"Botero en Oaxaca"},"content":{"rendered":"<p>eloriente.net<\/p>\n<p>6 de diciembre de 2012<\/p>\n<p>67 obras del artista colombiano Fernando Botero (25 \u00f3leos y 42 dibujos) se muestran en el Museo de los Pintores de Oaxaca a partir del 7 de diciembre de 2012. \u00bfFernando Botero? As\u00ed es. El mismo que durante tantos a\u00f1os hemos admirado y que de alguna forma ha inaugurado un estilo propio (que algunos llaman &#8216;boterismo&#8217;) con el cual interpreta la realidad, los seres humanos y la vida: el excedido volumen de sus personajes lo vuelve inconfundible.<\/p>\n<p>El pintor, nacido en 1932 en Medell\u00edn es, sin embargo, un artista renovado y atento a los acontecimientos. En este caso, las obras mencionados forman parte de una serie denominada \u00abTestimonios de la barbarie\u00bb que a decir de Javier Rosas: \u00abconstituye un estudio casi al natural de la desgracia humana. Testimonio vivo de la inexorable violencia que, durante diversos episodios hist\u00f3ricos, ha entorpecido la cotidiana tranquilidad de aquel pa\u00eds latinoamericano y que, por momentos, ha amenazado con sumirlo en el m\u00e1s inexplicable caos.\u00bb.<\/p>\n<p>La violencia de cada d\u00eda en el mundo, bajo la mirada de Botero, es la renovada exposici\u00f3n que presenta el Museo de los Pintores para este fin de a\u00f1o. Una especie de obsequio de navidad para todos.<\/p>\n<p>En este sentido, sirve la exposici\u00f3n para poner \u00e9nfasis en un tema que nos parece fundamental en @El_Oriente: la relaci\u00f3n entre arte\/cultura con la prevenci\u00f3n social de la violencia y la delincuencia, cosa que en Colombia ha formado parte de una pol\u00edtica social y cultural muy aventajada y que en M\u00e9xico est\u00e1 todav\u00eda soslayada y poco atendida. Una relaci\u00f3n que tiene que ver con la cohesi\u00f3n social, el desarrollo individual y la construcci\u00f3n social.<\/p>\n<p>De hecho, Colombia puede documentar numerosos casos pr\u00e1cticos, acad\u00e9micos y urbanos, en los cuales estrategias desprendidas de esta relaci\u00f3n han logrado transformar para bien barrios, ciudades y personas.<\/p>\n<p>No es descabellado procurar, por lo tanto, con el s\u00edmbolo de la presencia de un artista de la talla de Botero en sus obras y de diversos funcionarios colombianos en Oaxaca, que se implementen estrategias de intercambio de estas experiencias lo cual ser\u00eda muy beneficioso para el estado. Ninguna herramientas es m\u00e1s eficaz que el arte para ampliar las posibilidades vitales y por lo tanto mejores circunstancias para la convivencia.<\/p>\n<p>Un intercambio entre Oaxaca y Colombia, especialmente con Medell\u00edn, nos parece que debe pasar por este tema, que es fundamental e indispensable atender.<\/p>\n<p>Por lo pronto, consulta a continuaci\u00f3n el texto \u00edntegro que <strong>Javier Rosas Herrera<\/strong> ha escrito con motivo de la exposici\u00f3n, \u00a0cuya museograf\u00eda est\u00e1 a cargo de Daniel L\u00f3pez Salgado, y Bienvenido Botero a Oaxaca, que sea el inicio de un intercambio prol\u00edfico:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Testimonios del infortunio\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><em>Hay golpes en la vida, tan fuertes\u2026 Yo no s\u00e9<\/em><\/p>\n<p align=\"right\">C\u00e9sar Vallejo<\/p>\n<p>Cr\u00f3nica de la tragedia persistente que ha azotado los territorios m\u00e1s profundos de Colombia durante d\u00e9cadas, la obra pict\u00f3rica de Fernando Botero, que el creador don\u00f3 al Museo Nacional de Colombia en el 2004, constituye un estudio casi al natural de la desgracia humana. Testimonio vivo de la inexorable violencia que, durante diversos episodios hist\u00f3ricos, ha entorpecido la cotidiana tranquilidad de aquel pa\u00eds latinoamericano y que, por momentos, ha amenazado con sumirlo en el m\u00e1s inexplicable caos.<\/p>\n<p>La narrativa visual propuesta por el maestro colombiano para las piezas que componen esta muestra, ejemplo notable de su monumental acervo, se aparta por instantes de la fiesta crom\u00e1tica y compositiva a la cual nos hemos acostumbrado a admirar durante d\u00e9cadas. Seguimos, por supuesto, contemplando con singular agrado aquella iconograf\u00eda se\u00f1orial e inimitable por la cual es ampliamente reconocido: un universo de singulares formas grandilocuentes y en eterna dilataci\u00f3n ext\u00e1tica y volum\u00e9trica que alimentan tanto la arquitectura, de perspectiva ilusoria por momentos, como la anatom\u00eda, de plat\u00f3nica simetr\u00eda, de aquellos personajes inconfundibles que nos refieren, gracias a la preciosista y laboriosa t\u00e9cnica con la que han sido creados, a las mejores piezas que otorg\u00f3 al mundo la Florencia del Cinquecento.<\/p>\n<p>Sin embargo, en esta ocasi\u00f3n, estos c\u00e9lebres personajes recrean escenas que retratan con serena angustia la anarqu\u00eda originada por las manifestaciones de la violencia as\u00ed como sus amargos frutos. Por esa raz\u00f3n, el artista nos obliga a confrontar los m\u00e1s diversos episodios tormentosos: una madre sin fe y sin consuelo le llora al cad\u00e1ver de su hijo (<em>Una madre<\/em>, 2001); un hombre, a\u00fan desconcertado, cae abatido hacia el suelo donde lo esperan silenciosos, p\u00e1lidos y expectantes, los cad\u00e1veres de algunos compa\u00f1eros de infortunio (<em>Masacre en Colombia<\/em>, 2000) o aquella alegor\u00eda arquitect\u00f3nica de la lamentable cat\u00e1strofe que supone el desprecio del uno por el otro y cuyo resultado es el cruel atentado homicida contra la vida en com\u00fan (<em>La muerte en la catedral<\/em>, 2002).<\/p>\n<p>Resulta evidente, adem\u00e1s, descubrir con sensatez y asombro, paralelismos entre los dram\u00e1ticos acontecimientos relatados con sin igual equilibrio renacentista por Botero en estas im\u00e1genes y las estampas, casi siempre an\u00f3nimas e invisibles, que emanan de aquella vor\u00e1gine inexplicable que es el estado actual de confusi\u00f3n que se vive en diversas zonas de nuestra propia naci\u00f3n. Resultado l\u00f3gico del gobierno de la corrupci\u00f3n y del empoderamiento de una barbarie que se ha nutrido por d\u00e9cadas de la necesidad humana de hallar v\u00edas de escape ante la angustia de no encontrar el aliciente de un ma\u00f1ana al cerrar los ojos cada noche. Situaci\u00f3n insostenible que, por desgracia, mantiene en vilo e inm\u00f3vil desesperaci\u00f3n, los destinos de innumerables vidas en este pa\u00eds que, con cierta ansiedad en la sobremesa, llamamos M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Al final, nos ser\u00e1 imposible hallar consuelo o reposo ante la tragedia presente en esta cuidada colecci\u00f3n del maestro de Medell\u00edn que tiene a bien obsequiarnos para nuestra contemplaci\u00f3n el Museo de los Pintores Oaxaque\u00f1os. No es \u00e9sta la intenci\u00f3n de Fernando Botero, el m\u00e1s colombiano de los pintores colombianos, sino m\u00e1s bien la de donar al tiempo mismo un complejo documento pict\u00f3rico de fina y lograda est\u00e9tica que tiene en su centro, como eje tem\u00e1tico, la atroz violencia que habita palpitante en el coraz\u00f3n de la humanidad y ante la cual, el maestro conmovido y preocupado, ha interpuesto su labor imperecedera de extraordinaria factura.<\/p>\n<p>No hallaremos tampoco respuestas al sufrimiento, al odio o al rencor que transitan por los parques, las calles y las avenidas de urbes contempor\u00e1neas como Medell\u00edn, Bogot\u00e1, Monterrey o Ciudad Ju\u00e1rez. Pero si encontraremos arte verdadero. Aquel que nace de un genuino sentir y comprender y que sabe permanecer, con sublime elegancia y majestuosidad, en la memoria colectiva de la humanidad.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<em>Javier Rosas Herrera. Noviembre de 2012<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/botero3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-5926\" title=\"botero3\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/botero3-756x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"454\" height=\"614\" srcset=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/botero3-756x1024.jpg 756w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/botero3-221x300.jpg 221w, http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/botero3.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 454px) 100vw, 454px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/12\/06\/botero-en-oaxaca\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>eloriente.net 6 de diciembre de 2012 67 obras del artista colombiano Fernando Botero (25 \u00f3leos y 42 dibujos) se muestran en el Museo de los Pintores de Oaxaca a partir del 7 de diciembre de 2012. \u00bfFernando Botero? 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