{"id":64590,"date":"2021-06-05T10:26:23","date_gmt":"2021-06-05T16:26:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=64590"},"modified":"2021-06-05T10:26:23","modified_gmt":"2021-06-05T16:26:23","slug":"la-nina-de-los-ojos-vendados-por-eva-bodenstedt","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2021\/06\/05\/la-nina-de-los-ojos-vendados-por-eva-bodenstedt\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1a de los ojos vendados, por Eva Bodenstedt"},"content":{"rendered":"<p><center><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><center><\/center><\/center><\/p>\n<h3 class=\"ydp3347a009MsoNormal\" align=\"center\">La Pirata del Oriente<\/h3>\n<p class=\"ydp3347a009MsoNormal\" style=\"text-align: right;\" align=\"center\"><strong>Por Eva Bodenstedt<\/strong><\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoNormal\"><em>Hace ya m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, M\u00e9xico vivi\u00f3 una etapa llamada\u00a0Solidaridad\u00a0como Programa Social de Gobierno. Yo form\u00e9 parte de ella como reportera y fot\u00f3grafa y recorr\u00ed el pa\u00eds como la palma de mi mano a lo largo de 8 a\u00f1os. Entre los estados que cubr\u00eda estaba Oaxaca. En ese tiempo ten\u00eda yo una columna que se llamaba Andanzas en el Diario El Financiero, en donde escrib\u00ed el original de este texto que compartir\u00e9 enseguida. En 1999, una editorial espa\u00f1ola, nos invit\u00f3 a los entonces j\u00f3venes escritores de lengua hispana -que no fu\u00e9ramos espa\u00f1oles-, a mandar un cuento. Esta historia de esta ni\u00f1a cuyo destino conocer\u00e1n, fue convertida en cuento y fue elegida y publicada.<\/em><\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoNormal\"><em>Ante las elecciones de este fin de semana creo que La Pirata del Oriente se lo auto-fusila para compartirlo de nuevo:<\/em><\/p>\n<h3 class=\"ydp3347a009MsoNormal\" align=\"center\"><strong>La ni\u00f1a de los ojos vendados<\/strong><\/h3>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpFirst\">\u2014Del an\u00e1lisis de las cosas\u00a0\u00a0al linchamiento, estamos sencillamente a un paso\u2026 \u2014ley\u00f3 en el peri\u00f3dico, por primera vez en voz alta, el padre de la ni\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">\u2014Cu\u00e9ntame, pap\u00e1, por favor, si el d\u00eda de ayer fue diferente \u2014le pidi\u00f3, tambi\u00e9n por primera vez, la ni\u00f1a a su padre.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Llevaba los ojos vendados, as\u00ed lo decidi\u00f3 un d\u00eda en que, siendo a\u00fan m\u00e1s ni\u00f1a, no quiso volver a verlo rondar por el patio de la casa escupiendo en la tierra agrietada las historias de un pa\u00eds que \u2013gritaba su padre- era imperdonablemente ultrajado.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Ante todo, ella hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de escapar, porque \u00e9l, su padre, hac\u00eda muy poco por cambiar el rumbo de esa tragedia, que era la suya propia, y que m\u00e1s que otra cosa, se parec\u00eda tanto al destino.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Viv\u00edan\u00a0\u00a0en el pedazo de terreno que le otorg\u00f3 el Gobierno del General L\u00e1zaro C\u00e1rdenas a la primera generaci\u00f3n de la familia. Era igual de grande y de viejo que todos los dem\u00e1s solares del pueblo, igual de seco y de incultivable. Un cerco de nopales y un muro chaparro de adobe marcaban la frontera con el vecino. Cada a\u00f1o, en la temporada de lluvias, si es que acaso algunas gotas ca\u00edan por casualidad en este lugar olvidado hasta por los dioses, el adobe se pon\u00eda de un color oro tan vivo, que la ni\u00f1a lo recog\u00eda maravillada con la palma de sus manos, como si los ladrillos de tierra fueran a habitarla con la riqueza con la que so\u00f1aba su madre cuando a\u00fan viv\u00eda. Pero as\u00ed como\u00a0\u00a0los hab\u00eda abandonado el agua del cielo, la hab\u00eda abandonado su madre, quien se fue consumiendo poco a poco, engullida lentamente por el hambre de la enfermedad y el abandono de la cl\u00ednica. Tampoco el m\u00e9dico hab\u00eda vuelto al maldito pueblo despu\u00e9s de haber cumplido con su servicio social, y al Gobierno se le hab\u00eda olvidado mandar a otro. Se acordaban del pueblo entero, de su gente y su desgracia, cada vez que quer\u00edan juntar votos, aunque fueran los de los analfabetos. Entonces aparec\u00edan primero los pintores, que de la noche a la ma\u00f1ana, cubr\u00edan de blanco todos los muros de la comunidad, luego llegaban los pancartistas, que pegaban con engrudo, sobre lo pintado, las caras y los nombres de los nuevos salvadores. M\u00e1s tarde aparec\u00edan, dando tumbos por los caminos que semejaban cauces de r\u00edo abandonado, las camionetas del Gobierno. Iban llenas de cochinos y chivos, de injertos de plantas comestibles, de m\u00e1quinas para cocer vestidos que a nadie le quedaban, y de medios y recetas para organizar a la gente en comit\u00e9s de bienestar social. Durante meses, las mujeres del pueblo se declaraban solidarias unas con otras, ignoraban los rencores heredados, las infidelidades de sus maridos, y transformaban sus vidas para sostener lo que el Gobierno les hab\u00eda mandado como progreso. Hasta los hombres se reun\u00edan los domingos para rehacer las calles mientras el calor les exprim\u00eda la noche del s\u00e1bado; m\u00e1s de uno intentaba atrapar con la lengua reseca el sudor agrio del aguardiente que les corr\u00eda por el rostro descompuesto, pero lo hac\u00eda agradecidos porque durante la gerencia de ese Presidente de la\u00a0<i>Solidaridad,\u00a0<\/i>les hab\u00eda llegado lo prometido desde siempre: la luz el\u00e9ctrica, el drenaje y el agua potable. Pero, al terminar su mandato, se supo que m\u00e1s que ninguno otro, como todos sus antecesores, \u00e9l hab\u00eda robado y pr\u00e1cticamente regalado a sus compadres los bienes que la naci\u00f3n hab\u00eda creado a lo largo de siglos,\u00a0\u00a0-como la telefon\u00eda que fue introducida en M\u00e9xico en 1878<a title=\"\" href=\"https:\/\/nlsh-rx2w.accessdomain.com\/webmail\/index.php\/default\/index\/blank#_ftn1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" name=\"_ftnref1\"><span class=\"ydp3347a009MsoFootnoteReference\">[1]<\/span><\/a>-; tambi\u00e9n hab\u00eda cambiado las leyes para que por ejemplo los ejidos pudiesen ser vendidos, y adem\u00e1s pasaba a la historia (reciente en ese entonces)\u00a0\u00a0como el \u201cchupacabras\u201d de la antolog\u00eda popular.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Pero su madre ya no viv\u00eda para contarlo, ni siquiera hab\u00eda podido acudir a la ofrenda de los cerdos y los chivos para los representantes de la naci\u00f3n, porque las mujeres, hartas de convivir bajo las reglas de la Secretar\u00eda de Desarrollo Social del Pueblo de M\u00e9xico, hab\u00eda sacrificado su \u00fanico patrimonio para satisfacer las barrigas de los funcionarios que las hab\u00edan visitado con el \u00fanico fin de justificar su sueldo para inaugurar las obras p\u00fablicas. \u00bfNo era su deber?, \u00a1realizarlas, claro, no festejarlas\u2026!<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Desde entonces, y cada a\u00f1o m\u00e1s fuerte debido a que no hallaba la forma de escapar de la voz de su padre, la ni\u00f1a se apretaba las vendas blancas alrededor de la cabeza y se acurrucaba en la mecedora que hab\u00eda pertenecido a la abuela. As\u00ed lograba ver s\u00f3lo la profunda oscuridad de su consciencia e ignorar las horas que pasaban por el tiempo sin remedio.<\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4724569608\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Pero aun as\u00ed, segu\u00eda sufriendo a su padre\u00a0\u00a0cuando pasaba de largo murmurando procesos irresolutos y sucesos ins\u00f3litos en que los Presidentes \u2013repet\u00eda una y otra vez-, hac\u00edan promesas y luego le robaban todo a la gente, todo menos la fe, la esperanza, y una indeleble y est\u00fapida capacidad de olvido, perdonando incondicionalmente a los de arriba. Lo gritaba enojado, pero en sus actos parec\u00eda no sufrirlo. Por ello, la situaci\u00f3n se tornaba intolerable para la ni\u00f1a, que dentro de su ceguera, buscaba la luz para su propio futuro. Y no ser\u00eda su padre, a quien amaba sobre todas las cosas y sufrimientos existentes, quien se lo proporcionar\u00eda. En lugar de festejarlo luchando contra la pasividad y la injusticia, lo escuchaba persiguiendo a las gallinas por el patio, como a un imb\u00e9cil; lo ve\u00eda sin verlo rasgar con la cubeta de metal la piedra del tanque seco y vac\u00edo; lo intu\u00eda, cada vez que estaba ebrio, encerrado en el establo con los burros; lo odiaba cuando pateaba la panza de los miserables perros, que aullando de dolor y tristeza, escond\u00edan sus\u00a0\u00a0rabos entre las patas buscando refugio entre las piernas de la ni\u00f1a, entonces abandonaba la mecedora en el patio y se iba a la alcoba de su hermana Clara. Pero Clara era igual o peor que su padre. Cuando no estaba revolviendo los cajones repletos de cosas innecesarias hasta para el recuerdo para encontrar algo de valor y empe\u00f1arlo para pagar la cuenta atrasada de la luz y el agua \u2013que hac\u00eda tiempo que les hab\u00edan cortado por no tener c\u00f3mo solventar el costo del servicio-, la encontraba esperando, con la paciencia de los idiotas y de los enamorados, a un hombre que le hab\u00eda hablado de un futuro diferente. Lo hac\u00eda con una sonrisa eterna en la cara y el cuerpo volcado sobre el barandal de flores del balc\u00f3n. Eran flores de pl\u00e1stico.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Desde que dej\u00f3 de llover, al pueblo empezaron a llegar los vendedores de pl\u00e1stico. Todo lo ofrec\u00edan de pl\u00e1stico, hasta las frutas, que nunca hab\u00edan existido\u00a0\u00a0en ese trozo enorme de desierto y abandono, estaban\u00a0\u00a0ahora en los platones de los comedores en las casas. Tambi\u00e9n el Campo Santo estaba repleto de flores de pl\u00e1stico, cientos de flores de pl\u00e1stico envueltas en bolsas transparentes cubiertas de polvo colgaban del cuello de las cruces para apaciguar el cansancio de los muertos.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Los domingos de mercado, su hermana Clara se vest\u00eda de blanco y se trenzaba el cabello con aceite de aguacate. Por la calle, con la esperanza de encontrar al rostro amado en medio de aquella caravana\u00a0\u00a0de siluetas arrugadas por el sol y el cansancio, ve\u00eda pasar a los comerciantes con sus lonas de colores bajo el brazo y sus guacales llenos de mercanc\u00edas. Durante todo el d\u00eda el pueblo chillaba colores. Desde muy temprano, con escobas hechas de varas de \u00e1rbol, las sombras\u00a0\u00a0de los jubilados barr\u00edan por un par de monedas el polvo y la basura vieja de la plaza, para que en ella, en un abrir y cerrar de ojos, los marchantes levantaran un laberinto de caprichos y ocurrencias donde las voces se repet\u00edan todo el d\u00eda cantando en sus lenguas los nombres de las semillas y los frutos de la tierra, los de los animales en kilos y gramos, los precios y rebajas. Y el pueblo entero se entregaba fascinado a un laberinto de satisfacciones y deseos.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Su madre siempre hab\u00eda vuelto del mercado ataviada con chacharas, hierbas m\u00e1gicas,\u00a0\u00a0trozos de tela para remendar las prendas de vestir. Pero su madre estaba muerta, y a ella, que no sal\u00eda m\u00e1s de su casa desde que se vend\u00f3 la mirada, s\u00f3lo le quedaba preguntarle a Clara si el hombre a quien esperaba le hab\u00eda prometido volver, si \u00e9l le hab\u00eda asegurado que regresar\u00eda con todo aquello que un d\u00eda \u2013dijo-, iba a darle. Y Clara no dec\u00eda nada. La ni\u00f1a de las vendas sobre los ojos se ten\u00eda que conformar con la respuesta de su hermana: como loca se arrancaba los cabellos arriba de la frente y las u\u00f1as de las manos con los dientes. \u201cLo hace sencillamente porque crey\u00f3, porque ama, porque est\u00e1 dispuesta, como todos nosotros\u201d, se dec\u00eda la ni\u00f1a en su eterno di\u00e1logo con lo que hab\u00eda decidido dejar de ver, y sin embargo, segu\u00eda irremediablemente viendo.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Ella segu\u00eda siendo ni\u00f1a solamente porque no miraba el deterioro que mostraban los rostros de los candidatos de un solo partido para el pueblo, en las pancartas, el municipio y el pa\u00eds. No ve\u00eda la p\u00e1lida bandera de la naci\u00f3n a media asta porque todos decidieron echarle la culpa a la naci\u00f3n por la sequ\u00eda de la que eran v\u00edctimas. \u00bfY todo lo dem\u00e1s?, se preguntaba sin saber qui\u00e9n le dar\u00eda la respuesta.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Tambi\u00e9n hab\u00eda dejado de ver las escu\u00e1lidas mazorcas que acarreaba la carreta cada nunca rumbo a la troje, ni a las telara\u00f1as adue\u00f1\u00e1ndose del techo y las esquinas de la casa. Segu\u00eda siendo ni\u00f1a porque en la mecedora no pasaba el tiempo y en su balancearse le hablaba al aire del pasado; porque no ve\u00eda mas el tremendo desierto en las manos y en alma de su gente; porque s\u00f3lo sent\u00eda los amaneceres h\u00famedos y las lunas llenas que marcaban el tiempo de su pueblo.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Con el roc\u00edo del amanecer en las manos, se llevaba a los labios en\u00a0\u00a0silencio la humedad.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Nada cambiaba. Era como si nadie tuviese memoria. Ni la casa, ni la tierra, ni la soledad, ni su hermana, ni su padre leyendo en los diarios esa misma historia que se repet\u00eda cada vez que un nuevo mandatario se sentaba en la silla del poder, all\u00e1, en una ciudad que se llamaba como el pa\u00eds, y la cual nunca iba a conocer. Y antes de tomar la determinaci\u00f3n de ser sorda adem\u00e1s de ciega, sucedi\u00f3 algo.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Durante una noche que el sol eclips\u00f3 la luna, la ni\u00f1a de los ojos vendados se desnud\u00f3 la mirada para descubrir que su padre y Clara, cada uno recogido en su habitaci\u00f3n, lloraban apenados y escondidos. \u00c9l lo hac\u00eda al terminar de leer la \u00faltima p\u00e1gina del diario que repet\u00eda la historia, Clara lo hac\u00eda despu\u00e9s de esperar en vano, una media noche m\u00e1s, a ese hombre que llevaba adentro, fuera imaginario o real.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Nadie, absolutamente nadie deb\u00eda verlos o escucharlos, se dijo la ni\u00f1a. Su pena y su autoenga\u00f1o son tolerables siempre y cuando nadie comparta con ellos su existencia. \u00a1Nadie puede ser c\u00f3mplice de la suave y t\u00edmida aceptaci\u00f3n de la traici\u00f3n!<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Es como un secreto que, al descubrirlo, desaparece, se dijo la ni\u00f1a sin convencerse de esa forma de vivir, pensando seriamente que tal vez su hermana y su padre esperaban a un mismo hombre, uno que no fuera repartiendo por los pueblos promesas de antemano incumplidas. La espera iba a ser en vano.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Decidida a dar fin a todos los a\u00f1os de espejos, la ni\u00f1a le pidi\u00f3 a su padre que le contara, por favor, si el d\u00eda de ayer hab\u00eda sido diferente.<\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4724569608\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">\u00c9l tomo la decisi\u00f3n un atardecer. De la parcela, donde hab\u00eda dejado el machete enterrado en la desesperanza que par\u00edan los surcos, hab\u00eda tomado rumbo a la cantina, donde se encontr\u00f3 con la noticia\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0que le iba a amargar para siempre la boca del alma. El pueblo entero \u2013no donde \u00e9l viv\u00eda con Clara, con su hija de los ojos vendados y el \u00e1nima de su mujer asesinada como tantas almas por la injusticia y el olvido-, sino el de toda la Rep\u00fablica, es decir noventa (ya ahora 120) millones de esqueletos parlantes, exig\u00eda la cabeza del hombre -del mismo que hab\u00eda sido Presidente y en el que \u00e9l, todo \u00e9l, hab\u00eda depositado su silenciosa fe-, para que pagara por la desgracia que cobijaba a la naci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Con el diario y las voces mudas del pueblo, con la eterna derrota enrollada bajo el brazo sudado, arrastr\u00f3 sus pies hasta la entrada de la casa. Cada paso le costaba un enorme trabajo, cada respiro el instinto de la sobrevivencia. Cada minuto una eterna lucha, como absurda. Al sentirlo, su hija, dejando de mecerse, volvi\u00f3 a hablarle, a exigirle una respuesta desde su clara, intolerable oscuridad.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Inconsolable, le cont\u00f3 a su hija que \u00e9l hab\u00eda depositado su esperanza en un hombre, y luego en otro; que hab\u00eda sembrado cada temporada en la parcela, lloviera o no lloviera, pero que hab\u00eda agitado como nunca antes la bandera de la naci\u00f3n\u00a0\u00a0y de su alma cuando aquel Presidente vino a saludarlos un minuto, y el municipio decidi\u00f3 , como hechizado, quitar de la iglesia el polvo de los a\u00f1os y la basura de la plaza, aunque no fuera d\u00eda de plaza.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">&#8211; Por primera vez tuvimos luz, agua potable y drenaje, grit\u00f3 el hombre, y le dijo a la ni\u00f1a de los ojos vendados\u00a0\u00a0que ese ser a quien ahora todos quer\u00edan juzgar significaba para \u00e9l la luz, su luz el\u00e9ctrica, su televisi\u00f3n, aunque no pudiera encenderla porque se la hab\u00edan cortado; su agua, el agua que no flu\u00eda porque no la hab\u00eda pagado; su drenaje, aunque no tuviera qu\u00e9 cagar porque ya no ten\u00eda qu\u00e9 cosechar; su ser menos olvidado\u2026 Que ese hombre era como su madre, la mujer que dio a luz al \u00faltimo intento de Dios.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">&#8211;\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Le dijo \u2013adem\u00e1s-, que a pesar de las malas lenguas, no iba a creer en la traici\u00f3n, porque \u00e9l no se sent\u00eda m\u00e1s traicionado que por aquellos por los que tambi\u00e9n vot\u00f3 y nunca, nunca lleg\u00f3 a ver en persona, ni siquiera en las obras que prometieron. Le dijo que de todas formas el hambre se iba a pasear de su mano por el frente de la casa, d\u00eda tras d\u00eda, juzgaran a quien juzgaran, que ellos eran siempre perdedores. Finalmente, le pidi\u00f3 a su hija que se callara, y ella, desentendida, le confes\u00f3 que lo hab\u00eda descubierto, que lo hab\u00eda visto llorar, que por favor dejara de hacerlo, que siempre pasaba lo mismo y el mundo segu\u00eda siendo inmune a sus lamentos, a su l\u00e1nguida existencia.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">El padre de la ni\u00f1a se volvi\u00f3 a verla balance\u00e1ndose dolida y sufriendo en la mecedora de su abuela. Ella no lo vio desaparecer en su habitaci\u00f3n; cuando volvi\u00f3, tra\u00eda en su mano una vieja escopeta que vaci\u00f3 en el pecho de su hija mientras dec\u00eda una y otra vez:<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">-Hija m\u00eda, no s\u00e9 lo que sucedi\u00f3 ni c\u00f3mo fue el d\u00eda de ayer. Lo he olvidado. Si t\u00fa quieres acordarte, si t\u00fa sabes lo que significa recordar, no me pidas a m\u00ed que te lo cuente, no me pidas la memoria, si lo haces, te mato, \u00bfme entiendes?, te mato.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoListParagraphCxSpMiddle\">Y la ni\u00f1a no volvi\u00f3 a escuchar nada, ni siquiera el tono en los colores del recuerdo.<\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div id=\"ydp3347a009ftn1\">\n<p class=\"ydp3347a009MsoFootnoteText\"><a title=\"\" href=\"https:\/\/nlsh-rx2w.accessdomain.com\/webmail\/index.php\/default\/index\/blank#_ftnref1\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\" name=\"_ftn1\"><span class=\"ydp3347a009MsoFootnoteReference\">[1]<\/span><\/a>\u00a0El 16 de septiembre de ese a\u00f1o se instal\u00f3 la primera l\u00ednea entre el castillo de Chapultepec y Tlalpan.<\/p>\n<p class=\"ydp3347a009MsoFootnoteText\"><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2021\/06\/05\/la-nina-de-los-ojos-vendados-por-eva-bodenstedt\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Pirata del Oriente Por Eva Bodenstedt Hace ya m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, M\u00e9xico vivi\u00f3 una etapa llamada\u00a0Solidaridad\u00a0como Programa Social de Gobierno. Yo form\u00e9 parte de ella como reportera y fot\u00f3grafa y recorr\u00ed el pa\u00eds como la palma de mi mano a lo largo de 8 a\u00f1os. Entre los estados que cubr\u00eda estaba Oaxaca. En [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":64591,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[624,49,18,32,11133,10504,3153,10],"tags":[11230,12259,894,12258,12003],"class_list":["post-64590","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulistas","category-destacadas","category-educacion-y-cultura","category-entradas","category-eva-bodenstedt","category-las-ultimas-12","category-letras-educacion-y-cultura","category-lo-mas-reciente","tag-concurso-de-cuento","tag-cuento-eva-bodenstedt","tag-cuentos","tag-la-nina-de-los-ojos-vendados","tag-la-pirata-del-oriente"],"jetpack_featured_media_url":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/La-nina-de-los-ojos-vendados-por-Eva-Bodenstedt.jpeg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64590"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64590"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64590\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64592,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64590\/revisions\/64592"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/64591"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64590"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64590"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64590"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}