{"id":2239,"date":"2012-08-23T08:37:34","date_gmt":"2012-08-23T14:37:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=2239"},"modified":"2012-08-23T08:37:34","modified_gmt":"2012-08-23T14:37:34","slug":"seguimos-siendo-los-mismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/08\/23\/seguimos-siendo-los-mismos\/","title":{"rendered":"Seguimos siendo los mismos"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: right\" align=\"justify\">Por: Rodolfo Nar\u00f3<\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\">No hay m\u00e1s que ver alrededor para darse cuenta que despu\u00e9s de miles de a\u00f1os de evoluci\u00f3n humana apenas hemos variado un\u00a0<em>pelito<\/em>. Cuando he estado en Europa me he sorprendido de ver a la gente que me encuentro por la calle, en el caf\u00e9 o el chofer del taxi tan parecidos a cualquier cuadro del Renacimiento, como si el tiempo no hubiera pasado, s\u00f3lo la moda. En lo m\u00e1s profundo de Andaluc\u00eda, en el centro de Granada he visto a unas se\u00f1oras bajitas y culonas salir de El Corte Ingl\u00e9s como si salieran por la puerta trasera de Las Meninas de Vel\u00e1zquez. En Francia a cada paso me encuentro a hombres prognatas o narigones como los modelos de Rubens o Caravaggio, los mismos rostros. Mujeres aterciopeladas igual que la Monalisa, que con mirada indiferente y t\u00edmida observan como quien adivina el infinito. S\u00f3lo habr\u00eda que ponerles una levita o una peluca blanca de rulos artificiales para confundirlos, a media tarde, con una oscura obra de arte.<\/p>\n<p>Igual pasa en M\u00e9xico. Cuando viajo en el metro, entre los apretones y los jugosos calores, donde es complicado que alguien guarde la distancia y el estilo, es f\u00e1cil que al lado me toque un chico punketo, dark o un oficinista peinado con los negros cabellos pegados al cr\u00e1neo, pero si lo miro de frente es una r\u00e9plica con traje y corbata de la Cabeza Olmeca viajando junto a otro similar a la Cabeza de Palenque, parecen piezas humanas que se escaparon del Museo de Antropolog\u00eda. Chatos y cabezones, morenos como la zozobra, con mirada guerrera cual caballero \u00e1guila librando una batalla o perdida en el m\u00e1s all\u00e1, en un destino impostergable y hambriento, infinito y c\u00edclico. Cualquiera de \u00e9stos, me digo, pudo andar con tapa rabos y penacho bailando descalzo alrededor del copal, en una ceremonia sangrienta de la Gran Tenochtitl\u00e1n.<\/p>\n<p>Trato de observar con discreci\u00f3n, aunque a veces me falla la mirada antropol\u00f3gica, como me ha instruido mi querida Nadir, ella que tiene doctorado en la materia me ha ense\u00f1ado a distinguir el ojo indio del ojo chino, apenas un pliegue ca\u00eddo en el lagrimal, me se\u00f1ala apunt\u00e1ndome a la cara. Me ha dicho c\u00f3mo descubrir la edad del observado por su simple sonrisa. Los dientes son como los \u00e1rboles, me dice, tambi\u00e9n tienen anillos donde se lee el ciclo vital de cada persona. A diario repasamos los nombres de los doscientos ocho huesos del cuerpo y he aprendido a distinguirlos tambi\u00e9n con el tacto: c\u00fabito, tibia, tarso, peron\u00e9, h\u00famero. A ojos cerrados los recito como un poema, tienen una sonoridad que impulsa al movimiento, que incita al quebranto y a la excavaci\u00f3n, al orden primitivo de los cazadores recolectores que buscaban alimento acechando moribundos. Me ha ense\u00f1ado que al nacer no tenemos el total de los huesos sino que algunos se van formando con el crecimiento, aunque a m\u00ed siempre me hizo falta una costilla, origen de mi columna chueca.<\/p>\n<p>Seguimos amando al pr\u00f3jimo que no nos ama, mir\u00e1ndonos siempre en el espejo del futuro y olvidando las aguas turbias que dejamos a nuestro paso. Seguimos siendo n\u00f3madas, s\u00f3lo que ahora nos movemos en aviones y nos decimos\u00a0<em>globalizados<\/em>. Seguimos siendo can\u00edbales, s\u00f3lo que ahora nos devoramos virtualmente. Seguimos gobernados por el m\u00e1s fuerte, s\u00f3lo que ahora disfrazamos la igualdad con leyes que nadie respeta. Somos como los neandertales quienes mandaban a las mujeres y a los ni\u00f1os a la caza de presas peque\u00f1as, mientras los hombres persegu\u00edan a los animales grandes. Ahora los ni\u00f1os de esta era geol\u00f3gica tambi\u00e9n salen a la calle a buscar el sustento, a conseguirlo por las buenas o por las malas, y s\u00f3lo han pasado 90,000 a\u00f1os. El hombre sigue siendo el lobo del hombre, depredador, b\u00e1rbaro, carro\u00f1ero, s\u00f3lo que ahora creemos tener domesticado el fuego y dominado al viento, vestimos con linos, algodones, con elegantes abrigos de zorro o armi\u00f1o. Algunos ni siquiera han perdido la primera postura corporal evolutiva que Darwin present\u00f3 en 1859. Seguimos siendo los mismos, cuando mucho hemos perdido apenas un poco de pelo.<\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/evolucion-comun.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2240\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/evolucion-comun-300x208.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"208\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/evolucion-comun-300x208.jpeg 300w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/evolucion-comun.jpeg 468w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Imagen:<a href=\"http:\/\/www.drgen.com.ar\/\" target=\"_blank\">DrGEN.com.ar<\/a><br \/>\n____________________<\/div>\n<div align=\"justify\">Rodolfo Nar\u00f3, poeta y narrador mexicano, su libro reciente es\u00a0<em>El orden infinito<\/em>, finalista del Premio Planeta de Novela 2006.\u00a0<a href=\"http:\/\/www.rodolfonaro.com\/\">wwww.rodolfonaro.com<\/a><\/div>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/08\/23\/seguimos-siendo-los-mismos\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rodolfo Nar\u00f3 No hay m\u00e1s que ver alrededor para darse cuenta que despu\u00e9s de miles de a\u00f1os de evoluci\u00f3n humana apenas hemos variado un\u00a0pelito. 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