{"id":3404,"date":"2012-09-27T09:15:53","date_gmt":"2012-09-27T15:15:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=3404"},"modified":"2012-09-27T09:15:53","modified_gmt":"2012-09-27T15:15:53","slug":"aura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/09\/27\/aura\/","title":{"rendered":"Aura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por: Rodolfo Nar\u00f3<\/p>\n<div>Como todos los enamorados tienen su canci\u00f3n, Teresa y yo ten\u00edamos nuestro libro:\u00a0<em>Aura.<\/em>\u00a0La primera vez que lo le\u00ed fue en la preparatoria, la edici\u00f3n siempre horrorosa de editorial Era. Pero en ese momento, ser\u00eda por mi corta edad, no me alcanz\u00f3 a maravillar, pas\u00f3 por mi vida como tantas otras cosas. El nombre del autor s\u00ed lo memoric\u00e9, era tan f\u00e1cil: Carlos Fuentes. Luego vendr\u00edan las lecturas de\u00a0<em>Gringo viejo<\/em>\u00a0y\u00a0<em>La regi\u00f3n m\u00e1s transparente<\/em>, que me hizo so\u00f1ar con una ciudad que desconoc\u00eda, que me parec\u00eda tan m\u00eda y ajena como mi propio coraz\u00f3n.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Eso mismo me hizo sentir\u00a0<em>Los a\u00f1os con Laura D\u00edaz<\/em>, su \u00faltima gran novela y cuando estaba escribiendo\u00a0<em>El orden infinito<\/em>, Teresa me dijo, lee\u00a0<em>La muerte de Artemio Cruz<\/em>, te puede servir. La le\u00ed en una semana. Tan rica como\u00a0<em>La sombra del caudillo<\/em>\u00a0de Mart\u00edn Luis Guzm\u00e1n. Al leerlas descubr\u00ed el parentesco que puede haber entre novelas y autores. \u00bfEn qu\u00e9 esquina se cruzan para luego tomar diferentes caminos? Hasta ese momento comenc\u00e9 a descubrir al Fuentes novelista, al Fuentes diplom\u00e1tico, al Fuentes pol\u00edtico, al Fuentes cr\u00edtico, al Fuentes padre de Carlos y Natasha, al Fuentes enamorado de Silvia, al Fuentes maestro e imprescindible, al admirado Carlos Fuentes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>No quiero hablar de \u00e9l en pasado porque a trav\u00e9s de sus libros sigue siendo maestro de tiempo completo. Tampoco quiero lamentar que no haya recibido el Nobel porque ante la magnitud de su obra, ese Premio no tiene importancia. Fuentes supo que lo perd\u00eda aquella noche de diciembre cuando le llamaron de la Academia sueca para decirle que estaba en la terna de ese a\u00f1o, que necesitaban saber d\u00f3nde estar\u00eda horas m\u00e1s tarde, por si fuera elegido, tuviera la Academia y la prensa mundial d\u00f3nde ubicarlo. Fue la noche m\u00e1s larga de mi vida, creo que nos dijo aquella vez, no dorm\u00ed esperando la llamada. Al amanecer el tel\u00e9fono segu\u00eda mudo y en la televisi\u00f3n daban la noticia del nuevo Premio Nobel de Literatura. Entonces su tel\u00e9fono timbr\u00f3 y \u00e9l declaraba lo atinado del Premio para J. M. Coetzee.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>\u201cLEES ESE ANUNCIO: UNA OFERTA DE ESA NATURALEZA no se hace todos los d\u00edas. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie m\u00e1s\u201d. As\u00ed comienza Aura, tan certera como la historia de un gran amor, de un amor que sobrevivi\u00f3 al tiempo y a la muerte. Yo redescubr\u00ed la novela entre las s\u00e1banas de Teresa. Ella me le\u00eda en voz alta, a veces cerraba los ojos y segu\u00eda leyendo. La sab\u00eda de memoria. Dejaba inconcluso un cap\u00edtulo cuando la habitaci\u00f3n se llenaba de ruidos extra\u00f1os y ronroneos de Pascuala. Apagaba la luz y me acompa\u00f1aba en la profundidad de sensaciones acumuladas bajo las s\u00e1banas. Entonces la escuchaba continuar: \u201cB\u00e9same el rostro; s\u00f3lo el rostro. Acercar\u00e1s tus labios a la cabeza reclinada junto a la tuya, acariciar\u00e1s otra vez el pelo largo de Aura: tomar\u00e1s violentamente a la mujer endeble por los hombros, sin escuchar su queja aguda; le arrancar\u00e1s la bata de tafeta, la abrazar\u00e1s, la sentir\u00e1s desnuda, peque\u00f1a y perdida en tu abrazo, sin fuerza, no har\u00e1s caso de su resistencia gemida, de su llanto impotente, besar\u00e1s la piel del rostro sin pensar, sin distinguir\u2026\u201d<\/div>\n<div><\/div>\n<div><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/aura.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-3405\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/aura-210x300.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/aura-210x300.jpg 210w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/aura-718x1024.jpg 718w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/aura.jpg 804w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div>____________________<\/div>\n<div>Rodolfo Nar\u00f3, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador.\u00a0<em>C\u00e1llate ni\u00f1a<\/em>\u00a0es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial\u00a0|\u00a0\u00a0<a href=\"http:\/\/www.rodolfonaro.com\/\">www.rodolfonaro.com<\/a><\/div>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/09\/27\/aura\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rodolfo Nar\u00f3 Como todos los enamorados tienen su canci\u00f3n, Teresa y yo ten\u00edamos nuestro libro:\u00a0Aura.\u00a0La primera vez que lo le\u00ed fue en la preparatoria, la edici\u00f3n siempre horrorosa de editorial Era. 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