{"id":5084,"date":"2012-11-15T10:17:17","date_gmt":"2012-11-15T16:17:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=5084"},"modified":"2012-11-15T10:17:17","modified_gmt":"2012-11-15T16:17:17","slug":"hay-olores-que-el-gusto-no-olvida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/11\/15\/hay-olores-que-el-gusto-no-olvida\/","title":{"rendered":"Hay olores que el gusto no olvida"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: right\" align=\"justify\">Por: Rodolfo Nar\u00f3<\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\">No s\u00f3lo los cachorros reconocen a su madre por el olor. El olfato es, de los cinco sentidos, el m\u00e1s primitivo. Recuerdo que cuando era ni\u00f1o mi madre usaba un aceite de Rochas que se untaba por todo el cuerpo despu\u00e9s de ba\u00f1arse. Era una fragancia a flores y maderas dulces que me hac\u00eda ubicarla a muchos metros de distancia. Cuando \u00edbamos a Guadalajara a una tienda departamental con nombre de loci\u00f3n llamada La Colonial yo siempre me perd\u00eda, al cabo de una hora me reencontraba con ella siguiendo el rastro de su perfume entre los estantes de cosm\u00e9ticos o de ropa para dama. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n ese aceite de Rochas, que ven\u00eda en un fino frasco de cristal con un tap\u00f3n que hac\u00eda las veces de aplicador, me salv\u00f3 de no quedarme olvidado en esa tienda o en las F\u00e1bricas de Francia. En alg\u00fan lado le\u00ed que los ni\u00f1os cuando toman conciencia de s\u00ed mismos, m\u00e1s o menos a los 7 a\u00f1os, se hacen como los gatos y no quieren ba\u00f1arse, porque un tanto sienten que se pierden, que dejan de ser. Confieso que fui uno de esos ni\u00f1os y pasaba hasta una semana evitando el jab\u00f3n. Haciendo cualquier truco para seguir conteni\u00e9ndome. Si ahora pasan dos d\u00edas y no me ba\u00f1o es porque la tristeza me gana y necesito reconocerme, saber por mi olor que a\u00fan estoy vivo.<\/p>\n<p>Yo nunca he sido muy afecto a los perfumes y s\u00f3lo he usado una marca en toda mi vida, siguiendo el consejo de Salvador, mi primo, quien me dijo, a mis 12 a\u00f1os de edad, que el hombre debe ser de un solo aroma. Me advirti\u00f3 que fuera muy prudente en escoger el m\u00edo. Me pas\u00e9 los siguientes quince a\u00f1os tratando de decidirme hasta encontrar Santos de Cartier y no he podido suplirlo sin sentir que dejo de ser yo. Hace unos d\u00edas que estuve en casa de Miguel \u00c1ngel Ort\u00edz me fij\u00e9 que tiene m\u00e1s de veinte frascos de distintas marcas, al preguntarle cu\u00e1l era su preferido me contest\u00f3 que todos, escoge seg\u00fan el humor con que se levanta. Quiz\u00e1 por eso siempre que nos vemos para comer le descubro una personalidad distinta.<\/p>\n<p>Prefiero los olores fuertes, vivos, intensos como los colores primarios. Me he vuelto m\u00e1s selectivo y especial para los aromas, nada de suavisantes para la ropa, uso cremas y jabones neutros, odio los desodorantes y las lociones para despu\u00e9s de afeitar. Tampoco bailo mucho, es m\u00e1s ya no bailo nada, menos desde mi columna r\u00edgida, ni tango ni salsa ni danz\u00f3n, me ha representado un problema con las mujeres porque hombre que no baila, pretendiente que no prospera. S\u00e9 que no hay nada m\u00e1s seductor que el baile en el que uno transpira su verdadero aroma para atraer a la pareja. En los antiguos rituales de cortejo, la danza fue y sigue siendo en nuestras sociedades principio o fin de una relaci\u00f3n. As\u00ed que no s\u00f3lo el amor entra por la boca sino tambi\u00e9n por la nariz, que es cuando decimos: si hay qu\u00edmica o no.<\/p>\n<p>Definitivamente uno es lo que come o lo que fuma. Hace unos a\u00f1os estuve con una mujer espa\u00f1ola, descubr\u00ed que no s\u00f3lo su piel era de un verde aceitunado, tambi\u00e9n hab\u00eda algo de olivas en su olor, porque su dieta era a base de aceite de oliva. \u00bfSi los musulmanes huelen a una ex\u00f3tica combinaci\u00f3n de especias y en Argentina es com\u00fan descubrir un sabor a yerba mate al final del primer beso, a qu\u00e9 oleremos los mexicanos si nuestra dieta es de chile, frijoles y tortillas? Pero la m\u00e1s extra\u00f1a de mis experiencias ha sido la vez que estuve con dos hermanas, no en el mismo momento sino con un a\u00f1o de diferencia. Fue como estar con la misma persona, si cerraba los ojos no pod\u00eda distinguir el olor de una y el recuerdo del olor de la otra. Ten\u00edan el mismo sabor en el aliento, el mismo color y roce de piel, casi el mismo tono de voz. Mi memoria t\u00e1ctil segu\u00eda los mismos contornos del humor que gen\u00e9ticamente compart\u00edan.<\/p>\n<p>Con Teresa supe reconocer mi mejor momento, a media tarde me buscaba en el olor de su entrepierna, de su axila o su aliento. Cuando me dec\u00eda por tel\u00e9fono, deja de leer poes\u00eda y ven a leerme a m\u00ed, hace dos d\u00edas que no me ba\u00f1o, dejaba todo y corr\u00eda a su lado a mirarme en sus ojos. El humor profundo que me esperaba me hac\u00eda sentirla m\u00e1s humana, como si en cada giro del mapa de su cuerpo hubiera un olor distinto que me invitara a quedarme, a seguir hundiendo m\u00e1s el sentimiento en el h\u00famedo acero de su vientre, donde a veces encontraba un sabor a caf\u00e9 amargo que me despertaba no s\u00f3lo el deseo sino que me avivaba una sed y hambre de extrav\u00edo.<\/p><\/div>\n<div align=\"justify\"><\/div>\n<div align=\"justify\"><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/el-olor.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-5091\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/el-olor-300x213.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"213\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/el-olor-300x213.jpg 300w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/el-olor.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\n____________________<\/div>\n<p>Rodolfo Nar\u00f3, poeta y narrador mexicano, su libro reciente es <em>El orden infinito<\/em>, finalista del Premio Planeta de Novela 2006. <a href=\"http:\/\/www.rodolfonaro.com\/\">wwww.rodolfonaro.com <\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/11\/15\/hay-olores-que-el-gusto-no-olvida\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rodolfo Nar\u00f3 No s\u00f3lo los cachorros reconocen a su madre por el olor. 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