{"id":51687,"date":"2017-12-05T11:50:58","date_gmt":"2017-12-05T17:50:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=51687"},"modified":"2017-12-05T11:53:17","modified_gmt":"2017-12-05T17:53:17","slug":"poesia-vicente-huidobro-vicente-quirarte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2017\/12\/05\/poesia-vicente-huidobro-vicente-quirarte\/","title":{"rendered":"POES\u00cdA: Yo soy Vicente Huidobro, por Vicente Quirarte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><!-- BANNER ELORIENTE INCRUSTADO NOTAS --> <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: inline-block; width: 300px; height: 250px;\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"7974633627\"><\/ins><script>\/\/ <![CDATA[\n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">(Vicente Huidobro)<\/p>\n<p>Peri\u00f3dico de Poes\u00eda \/ El Oriente<\/p>\n<p>Del <a href=\"http:\/\/www.periodicodepoesia.unam.mx\/index.php\/4865\" target=\"_blank\">Archivo del Peri\u00f3dico de Poes\u00eda<\/a>, este texto\u00a0de Vicente Quirarte escrito con motivo de los 100 a\u00f1os del nacimiento de Vicente Huidobro, publicado en el n\u00famero 1 de la Nueva \u00c9poca del <em>Peri\u00f3dico de Poes\u00eda<\/em>, primavera de 1993.<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td align=\"center\">\n<div><strong>Yo soy Vicente Huidobro<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td><strong><strong>Vicente\u00a0Quirarte<\/strong><\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.periodicodepoesia.unam.mx\/images\/stories\/num_103\/archivo-huidobro-1.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vot\u00e9 por Vicente Huidobro<br \/>\nCandidato de la juventud<br \/>\nEl \u00fanico que ha demostrado amar al pueblo,<br \/>\nno con palabras sino con hechos,<br \/>\nhasta exponer su vida<\/p>\n<p>Si quiere que el Chile Nuevo sea un hecho<br \/>\nvote por Vicente Huidobro<br \/>\nSi quiere salvar el Salitre<br \/>\nvote por Vicente Huidobro<br \/>\nSi quiere limpiar el pa\u00eds y verlo pronto grande y rico<br \/>\nvote por Vicente Huidobro<br \/>\nSi quiere el desarrollo de la instrucci\u00f3n<br \/>\nvote por Vicente Huidobro<br \/>\nSi quiere salvar la raza<br \/>\nvote por Vicente Huidobro<br \/>\nSi quiere que los m\u00f3viles de la Revoluci\u00f3n<br \/>\nse cumplan pronto<br \/>\nvote por Vicente Huidobro<\/p>\n<p><strong>Cartel de propaganda electoral, <\/strong><br \/>\n<strong>Santiago de Chile, 1925<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfSer un gran hombre? Seg\u00fan.<br \/>\nSi he de ser un gran poeta, un literato, s\u00ed.<br \/>\nPero eso de ser un buen diputado, senador o ministro,<br \/>\nme parece lo m\u00e1s antiest\u00e9tico del mundo.<\/p>\n<p><strong>Vicente Huidobro, <em>Pasando y pasando<\/em>, 1914<\/strong><\/p>\n<p>En el panorama de la poes\u00eda hispanoamericana, Vicente Huidobro tiene un lugar indiscutible. Exasperante su inteligencia, exasperante su egolatr\u00eda, exasperante su privilegiada situaci\u00f3n social, nadie puede negarle m\u00e9ritos al ni\u00f1o prodigio que a los 12 a\u00f1os escrib\u00eda versos titulados \u201cEso soy yo\u201d, y que desde entonces tuvo conciencia de su genio y fe en la veracidad de sus proposiciones. Sin embargo, a la hora del inevitable balance de personalidades, al momento de preguntarse sobre las<em>simpat\u00edas y diferencias<\/em> de los autores de nuestra vanguardia, Huidobro es el menos afortunado: no fue un sufridor como C\u00e9sar Vallejo ni tuvo que afanarse por escalar socialmente como Pablo Neruda.<\/p>\n<p>Para desgracia de su memoria, para beneficio de la poes\u00eda, Huidobro naci\u00f3 rico. Demos gracias a su fortuna haber permitido la hermosa edici\u00f3n de los 30 t\u00edtulos que public\u00f3 en vida, y cuyas fotograf\u00edas podemos conocer gracias a la revista espa\u00f1ola <em>Poes\u00eda<\/em>, que en su n\u00famero especial 30-32 (1989), rinde homenaje al chileno: mediante una biograf\u00eda de im\u00e1genes, una selecci\u00f3n de textos autobiogr\u00e1ficos y una antolog\u00eda po\u00e9tica, podemos apreciar en plenitud el periplo vital de esa sensibilidad privilegiada alojada m\u00e1s de medio siglo en Vicente Huidobro.<\/p>\n<p>Lo que no piensan suficientemente los cr\u00edticos y los contempor\u00e1neos de Huidobro, que desean al poeta glorioso en su poes\u00eda y carente en sus otras necesidades, es que en lugar de asumir su papel en la alta sociedad chilena y gozar del t\u00edtulo nobiliario al cual ten\u00eda derecho, marqu\u00e9s de Casa Real, a Vicente Huidobro no le interes\u00f3 m\u00e1s que la poes\u00eda, y a ella se entreg\u00f3 con devoci\u00f3n y apetito ejemplares. Hay poetas importantes para la poes\u00eda y otros que lo son para la historia de la poes\u00eda. Huidobro puede vanagloriarse de ser, en ambos sentidos, irremplazable. Como autor de vanguardia, contribuy\u00f3 a derribar las construcciones de la sensibilidad establecida; como artista ultraconsciente, levant\u00f3 un edificio luminoso sobre las ruinas de lo destruido. \u00c9l, que no cre\u00eda en otro poeta en lengua espa\u00f1ola aparte de Rub\u00e9n Dar\u00edo, concibi\u00f3 su trabajo como una revoluci\u00f3n sin concesiones: \u201c\u00c9ste es el ciclo de los creadores y de los hombres que tienen las manos llenas de semillas. No hay t\u00e9rmino medio: Arriba o abajo\u201d, palabras que pueden ser eco de la declaraci\u00f3n Dariana: \u201cY que los eunucos bufen\u201d.<\/p>\n<p>Al contrario de contempor\u00e1neos suyos que propusieron la ciega eliminaci\u00f3n de cuanto los antecediera, Huidobro es el constructor de uno de los poemas fundamentales de nuestra lengua, <em>Altazor<\/em>, donde el pensamiento y la realizaci\u00f3n est\u00e9tica, enfrentados, cristalizan en una de las m\u00e1s brillantes aventuras de la inteligencia sensible. Anatom\u00eda del \u201canimal metaf\u00edsico cargado de congojas\u201d que es el hombre entre las dos guerras,<em>Altazor<\/em> es una teor\u00eda del lenguaje y su pr\u00e1ctica l\u00fadica, la narraci\u00f3n del viaje y su anticipaci\u00f3n, elogio de la poes\u00eda y su desmantelamiento.<\/p>\n<p>Al igual que sus contempor\u00e1neos, Huidobro practic\u00f3 fecundamente el g\u00e9nero literario llamado manifiesto. Sus libros en prosa <em>Pasando y pasando<\/em> y <em>Vientos contrarios<\/em>, donde alternan el texto autobiogr\u00e1fico, el ensayo breve y el aforismo, son fundamentales para apreciar en toda su amplitud la aventura huidobriana. Vanidoso, superlativo y demoledor, Huidobro se distingue de los manifiestos vanguardistas por la solidez y la claridad de sus argumentaciones. Para demostrarlo, espiguemos al azar fragmentos de los libros citados \u2014una selecci\u00f3n de los cuales ser\u00e1 publicada este a\u00f1o por la <small>UNAM<\/small> en su colecci\u00f3n <em>Poemas y ensayos<\/em>:<\/p>\n<p>1. Al poeta debe interesarle el acto creativo y no el de la cristalizaci\u00f3n.<br \/>\n2. La ideal del artista como creador absoluto, del Artista-Dios, me la sugiri\u00f3 un viejo poeta indio de Sudam\u00e9rica (aimar\u00e1): \u201cel poeta es un dios; no cantes la lluvia, poeta, haz llover\u201d.<br \/>\n3. Toda la historia del arte no es sino la evoluci\u00f3n del Hombre-Espejo hacia el Hombre-Dios.<br \/>\n4. En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que est\u00e1 debajo de las palabras que las designa. \u00c9sa es la palabra que debe descubrir el poeta.<br \/>\n5. La poes\u00eda es un desaf\u00edo a la Raz\u00f3n, el \u00fanico desaf\u00edo que la raz\u00f3n puede aceptar, pues una crea su realidad en el mundo que es y otra en el que est\u00e1 siendo.<br \/>\n6. Un poema solo es cuando existe en \u00e9l lo inhabitual. Un poema debe ser algo inhabitual, pero hecho a base de cosas que manejamos constantemente.<br \/>\n7. La vida de un poema depende de la duraci\u00f3n de su carga el\u00e9ctrica.<br \/>\n8. Un poeta debe decir aquellas cosas que nunca se dir\u00edan sin \u00e9l.<br \/>\n9. Lo que es demasiado po\u00e9tico para ser creado se transforma en algo creado al cambiar su valor usual.<br \/>\n10. El Arte es una cosa y la Naturaleza otra. Yo amo mucho el Arte y mucho la Naturaleza. Y si acept\u00e1is las representaciones que un hombre hace de la Naturaleza, ello prueba que no am\u00e1is la Naturaleza ni el Arte.<\/p>\n<p>Apliquemos este dec\u00e1logo a un verso del canto II de <em>Altazor<\/em>: \u201c\u00bfIr\u00edas a ser muda que Dios te dio esas manos?\u201d No hay en \u00e9l complicaci\u00f3n adjetival y s\u00ed el choque de los contrarios que Huidobro y Reverdy, m\u00e1s all\u00e1 de pol\u00e9micas sobre la paternidad del Creacionismo, consideraron como esencia de la poes\u00eda: donde la Naturaleza nos obligar\u00eda a leer <em>ojos<\/em> leemos <em>manos<\/em>. De tal sorpresa nace la duraci\u00f3n de la carga el\u00e9ctrica y la exposici\u00f3n del acto creativo sobre la cristalizaci\u00f3n, aunque ella se manifieste, y de qu\u00e9 manera. Como \u00e9ste podr\u00edamos multiplicar los ejemplos para demostrar el car\u00e1cter generativo y expansivo de las argumentaciones huidobrianas, as\u00ed como la congruencia que mantienen entre concepci\u00f3n y realizaci\u00f3n, armon\u00eda raramente encontrada en los artistas de vanguardia.<\/p>\n<p>Pensemos, por ejemplo, en que la escritura autom\u00e1tica de los surrealistas fue una manera de exploraci\u00f3n heroica, importante como fuerza opositora, pero que no alcanz\u00f3 frutos memorables. En un manifiesto de 1925, Huidobro resume su postura en este sentido:<\/p>\n<blockquote><p>Personalmente, yo no admito el surrealismo, pues encuentro que rebaja la poes\u00eda al querer ponerla al alcance de todo el mundo, como un simple pasatiempo familiar para despu\u00e9s de la comida.<\/p>\n<p>La poes\u00eda ha de ser creada por el poeta, con toda la fuerza de sus sentidos m\u00e1s despiertos que nunca. El poeta tiene un papel activo y no pasivo en la composici\u00f3n y el engranaje de su poema.<\/p><\/blockquote>\n<p>Al contrario de las c\u00f3leras \u2014a veces f\u00e1ciles y superficiales\u2014 de los vanguardistas, Huidobro opinaba con conocimiento de causa. A las innovaciones del futurismo de Marinetti, afirma que en P\u00edndaro y la <em>Il\u00edada<\/em> se alude a los deportes y la guerra. Lo diferente, dice, es el modo de expresar estas realidades. De ah\u00ed que reelabore la historia de Rodrigo D\u00edaz de Vivar y nos ofrezca en <em>Mio Cid Campeador<\/em> (1929), una nueva lectura de Rodrigo D\u00edaz de Vivar. Para Huidobro, el Cid es un palad\u00edn de nuestro tiempo, inspira a Douglas Fairbanks y es un convencido creacionista.<\/p>\n<p>A punto de que el escritor inicie la descripci\u00f3n de Jimena, la sombra del Cid se adelante y dice:<\/p>\n<blockquote><p>Poeta, te equivocas. Jimena no era una belleza griega, era una belleza espa\u00f1ola. No ten\u00eda cuerpo de palmera, ni cuello de cisne, ni manos de lirio, ni nariz perfilada, ni labios de coral, ni ojos de lagos nocturnos. \u00a1Qu\u00e9 sandios sois los poetas! \u00bfPor qu\u00e9 compar\u00e1is una mujer con todas esas cosas? \u00bfHab\u00e9is visto algo m\u00e1s hermoso que una mujer hermosa? \u00bfPor qu\u00e9 no compar\u00e1is m\u00e1s bien esas cosas con una mujer? Ya ser\u00eda algo mejor. Decid que una palmera ten\u00eda cuerpo de mujer, hablad de un cuello de cisne hermoso como un cuello de mujer, hablad de un trozo de coral como unos labios de mujer.<\/p><\/blockquote>\n<p>Cinco a\u00f1os menor que Fernando Pessoa, Vicente Huidobro puede ser seguido a trav\u00e9s de varias figuras de su creaci\u00f3n. Sin llegar a constituir heter\u00f3nomos, las personalidades de Huidobro ayudan a comprender la complejidad de su persona: Ad\u00e1n, ocupado en colorear el alba del mundo en el poema del mismo nombre; Cagliostro, el quiromanciano del siglo XVIII sobre el cual escribi\u00f3 una novela cinematogr\u00e1fica ganadora de un premio de 10 mil d\u00f3lares en Nueva York; V\u00edctor Haldan, profeta y activista pol\u00edtico protagonista de <em>Finnis Britania<\/em>, obra sat\u00edrica dedicada a Gilbert K. Chesterton y Bernard Shaw; Altazor y su viaje en paraca\u00eddas y, por \u00faltimo, el propio Vicente Huidobro. En todos es notable la soledad buscada del h\u00e9roe. No se limit\u00f3 a admirar y cantar a los h\u00e9roes mitol\u00f3gicos de su tiempo, como Charles Lindbergh, sino que consagra sus casi 55 a\u00f1os a forjar su propia aventura, desde el secuestro que hizo de Jimena Amun\u00e1tegui, su segunda esposa, hasta su entrada, como parte del ej\u00e9rcito aliado, al coraz\u00f3n de Berl\u00edn, donde reclam\u00f3, como bot\u00edn de guerra, el tel\u00e9fono privado de Hitler.<\/p>\n<p>Huidobro se vanagloriaba de tener sangre del Cid en sus venas; por ello exalta las virtudes de la primera persona y elabora un texto titulado \u201cEl h\u00e9roe\u201d, donde resume su concepci\u00f3n del ser excepcional. Heroicas, por solitarias y e incomprendidas, son las grandes aventuras vanguardistas: \u201cEl h\u00e9roe tiene forzosamente que ser un solitario, tiene que sentir el voluptuoso dolor de ser isla, y mientras m\u00e1s rodeado se siente por los dem\u00e1s hombres, m\u00e1s solo se ve, y m\u00e1s f\u00e1cilmente mide las miles de leguas que lo separan de los dem\u00e1s esp\u00edritus\u201d.<\/p>\n<p>A los movimientos que conmocionaron al arte de su tiempo, Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna los denomin\u00f3 Ismos en el libro de tal t\u00edtulo. Al igual que sus contempor\u00e1neos, Huidobro fue el fundador de uno de ellos, el Creacionismo. Y si bien la totalidad de su fecund\u00edsima obra po\u00e9tica no alcanza la concreci\u00f3n ni la altura de <em>Altazor<\/em>, tambi\u00e9n es verdad que su poema mayor debe ser entendido como parte de un proyecto al que su creador, como fundador y \u00fanico miembro, mantuvo fidelidad irreprochable. Pocos lo comprendieron tan cabalmente como su amigo Gerardo Diego, quien siempre lo consider\u00f3 su maestro:<\/p>\n<blockquote><p>Puede admitirse o rechazarse el creacionismo puro. Puede suceder que, incluso para sus mismos inventores, la atm\u00f3sfera de la plena creaci\u00f3n po\u00e9tica, de la perfecta autonom\u00eda del poema frente a la naturaleza, resulte a la larga irrespirable\u2026 Pero siempre resultar\u00e1, en el peor de los casos, que la generosa ilusi\u00f3n ha dejado una honda estela fecunda y el haber puesto el punto de mira tan lejos ha hecho posible la conquista de otros objetivos inalcanzados cuando a\u00f1os atr\u00e1s no se sab\u00eda ver m\u00e1s all\u00e1 de ellos. El creacionismo no realiz\u00f3, sino excepcionalmente, la poes\u00eda creacionista (o viceversa), pero super\u00f3, consigui\u00e9ndolo por primera vez en toda su limpia plenitud, el simbolismo, lo mismo que el simbolismo fracasado treinta a\u00f1os antes hab\u00eda realizado el puro romanticismo.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.periodicodepoesia.unam.mx\/images\/stories\/num_103\/archivo-huidobro-2.jpg\" alt=\"\" align=\"middle\" vspace=\"20px\" \/><\/p><\/blockquote>\n<p>Un poeta feliz es, en principio, una imposibilidad de la naturaleza para la criatura sensible y pensante. Para ser la excepci\u00f3n a la regla, la aventura de Vicente Huidobro se manifiesta como una sed interminable de crear, una alegr\u00eda desenfrenada de vivir y transformar la vida. En su <em>Historia tr\u00e1gica de la literatura<\/em>, Walter Muschg se ha encargado de demostrar que los artistas son seres patol\u00f3gicos, incapaces de la sabidur\u00eda y la luminosidad existenciales. Muschg se vale sobre todo de ejemplos rom\u00e1nticos, esa estirpe creadora que cifr\u00f3 sus obsesiones en el yo y sus abismos, negruras y terrores.<\/p>\n<p>En cambio, Huidobro fue parte de una generaci\u00f3n consagrada al cultivo del yo como una creaci\u00f3n irrepetible, en perpetua b\u00fasqueda de lo nuevo. Semejante desmesura caus\u00f3 a Huidobro numerosas enemistades. Quienes lo segu\u00edan, fascinados, en sus aventuras vanguardistas, se quejaban de los cambios y giros que tomaban, sin previo aviso, sus proyectos.<\/p>\n<p>No es casual, entonces, que Huidobro fuera amigo de Pablo Picasso y Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, dos artistas en quienes la intensidad vital y la fecundidad creadora fueron actividades inseparables. Ah\u00ed donde Ram\u00f3n inventa g\u00e9neros literarios y Picasso enloquece a la perspectiva, Huidobro descubre la cuadratura del horizonte para demostrar que la pintura y la escritura son dos ocupaciones hermanas del espacio.<\/p>\n<p>Tan solo por esa insaciabilidad emocional, Huidobro es hermano de nuestro tiempo. Nacido en una \u00e9poca cuando el arte, cuestionado, parec\u00eda agotar todas sus posibilidades, al tiempo que abr\u00eda otros senderos sucesivamente bifurcados, Vicente Huidobro es el autor de sus propios mil y un epitafios. Su sepulcro no existe porque los creadores no descansan.<\/p>\n<p>En su centenario, recordemos aquellas palabras contenidas en su novela <em>S\u00e1tiro o el poder de las palabras<\/em> (1939): \u201cLos poetas no sienten el tiempo porque su ritmo interior es m\u00e1s potente que el ritmo del tiempo. Pueden pasar horas de horas suspendidos al fondo de s\u00ed mismos o agazapados encima de la eternidad. Un d\u00eda puede caber entre dos suspiros y una noche entre dos palabras\u201d.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<h2>M\u00e1s de Vicente Huidobro y Letras,<\/h2>\n<p>dar click Aqu\u00ed.<\/p>\n<h2><script src=\"\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\" async=\"\"><\/script><br \/>\n <ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\/\/ <![CDATA[\n(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n\/\/ ]]><\/script><\/h2>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2017\/12\/05\/poesia-vicente-huidobro-vicente-quirarte\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Vicente Huidobro) Peri\u00f3dico de Poes\u00eda \/ El Oriente Del Archivo del Peri\u00f3dico de Poes\u00eda, este texto\u00a0de Vicente Quirarte escrito con motivo de los 100 a\u00f1os del nacimiento de Vicente Huidobro, publicado en el n\u00famero 1 de la Nueva \u00c9poca del Peri\u00f3dico de Poes\u00eda, primavera de 1993. 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