{"id":5389,"date":"2012-11-23T09:00:02","date_gmt":"2012-11-23T15:00:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=5389"},"modified":"2012-11-23T05:43:16","modified_gmt":"2012-11-23T11:43:16","slug":"insomnio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/11\/23\/insomnio\/","title":{"rendered":"Insomnio"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\">Por: Omar Alejandro \u00c1ngel<\/p>\n<p align=\"right\"><em>A este vicio, que poco a poco\u2026 me consume<\/em><\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El aire, ese susurro tan tranquilo y sombr\u00edo que acaec\u00eda sobre su conciencia, musicalizaba la noche. El sonido del tabaco quem\u00e1ndose acompa\u00f1aba la melod\u00eda inspir\u00e1ndolo, hipnotiz\u00e1ndolo. Inhalaba el humo como si el acto fuese un mecanismo vital y lo exhalaba con angustia tal como aquella de quedarse sin aire, sin vida. Y en efecto, estaba muriendo.<\/p>\n<p>El primer cigarrillo se hab\u00eda esfumado y con ello su lucidez po\u00e9tica-narrativa: necesitaba uno m\u00e1s. En una madrugada de insomnio no hab\u00eda cosa m\u00e1s desesperante y ruin como no poder conciliar el sue\u00f1o y quedarse sin tabaco. Por fortuna para \u00e9l, a\u00fan le quedaban 15 cigarros y para desgracia de sus pulmones, a\u00fan quedaban m\u00e1s de 15 horas para que el mundo despertara. Tendr\u00eda que fumarse todos para seguir despierto o, menos probable a\u00fan, que s\u00fabitamente pudiera descansar.<\/p>\n<p>Era tan tarde que comenzaba a hacerse de d\u00eda, pero el mundo -ese maldito monstruo- a\u00fan no despertaba. El susurro se hac\u00eda m\u00e1s fuerte (o es que apenas comenzaba a escucharlo de verdad) una que otra rara vez, la armon\u00eda de la tonada se ve\u00eda abruptamente interrumpida por el rugir de los autom\u00f3viles con el pavimento. El susurro e\u00f3lico tra\u00eda consigo un fr\u00edo insoportable, acre. Si no fuera por los cigarros no estar\u00eda afuera en el patio, donde el fr\u00edo intentaba congelarlo; y aunque no pudiera dormir se aplastar\u00eda en la cama, donde in\u00fatilmente contemplar\u00eda el reloj viendo pasar eternidades sin poder conciliar descanso alguno. Pero por fortuna a\u00fan hab\u00eda 14 m\u00e1s. El segundo se hab\u00eda acabado. Encendi\u00f3 el tercero.<\/p>\n<p>El viento azotaba la noche y juntos danzaban un baile pagano, apote\u00f3sico, magn\u00edfico. No hab\u00eda conocido mejor descanso que contemplar dicho espect\u00e1culo (recordemos: estaba muriendo). La oscuridad y p\u00e9treo ambiente de la noche confabulaban entre s\u00ed para crear el ambiente propicio para un moribundo.<\/p>\n<p>Inhal\u00f3 pacientemente lo que ser\u00eda una de sus muchas \u00faltimas bocanadas, mantuvo el humo mucho tiempo \u2013m\u00e1s de lo que acostumbraba- y, cuando el mareo comenzaba a fastidiarlo, exhal\u00f3. Ahora solo quedaban 13. Trece, que n\u00famero tan sugerente, tan premonitorio\u2026 tan maldito.<\/p>\n<p>Continu\u00f3 fumando sin noci\u00f3n del tiempo y espacio; dej\u00f3 que el viento lo acariciara y \u00e9l al viento, que el fr\u00edo lo azotara y \u00e9l al mismo. Dej\u00f3 que intentara buscar descanso y, cuando estuvo a punto de encontrarlo, el humo que ya llenaba sus \u00f3rganos comenz\u00f3 a picarle, regres\u00e1ndolo a su desahuci\u00f3n con una tos insoportable, ahog\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>A\u00fan segu\u00eda con el cigarrillo \u201c13\u201d, con su n\u00e9mesis aritm\u00e9tico.<\/p>\n<p>El viento ces\u00f3.<\/p>\n<p>El silencio lleg\u00f3 a una magnitud tan abismal que llegaba a ensordecerlo, a intranquilizarlo. Se hab\u00eda puesto psic\u00f3tico. Esa calma se volvi\u00f3 tan abrumadora: la noche y su oscuridad atragant\u00e1ndolo, el silencio atorment\u00e1ndolo, ensordeci\u00e9ndolo el cansancio, el 13 expirando con su \u00faltima brasa que pasaba de rojo intenso a pardo; a cenizas, como \u00e9l.<\/p>\n<p>Desesperado, enloquecido, embravecido, fuera de s\u00ed; tom\u00f3 la cajetilla donde a\u00fan quedaban 12, contempl\u00f3 en su locura la perfecci\u00f3n del cuerpo y forma del tabaco. Sin pensarlo fue por los cerillos, sac\u00f3 uno de la caja. Lo rasp\u00f3.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-Wiros-cigarro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-5390\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-Wiros-cigarro-300x206.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-Wiros-cigarro-300x206.jpg 300w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/Algunos-derechos-reservados-por-Wiros-cigarro.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Foto: <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/wiros\/\" target=\"_blank\">Wiros<\/a>, <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-sa\/2.0\/\" target=\"_blank\">algunos derechos reservados.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/11\/23\/insomnio\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Omar Alejandro \u00c1ngel A este vicio, que poco a poco\u2026 me consume \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El aire, ese susurro tan tranquilo y sombr\u00edo que acaec\u00eda sobre su conciencia, musicalizaba la noche. 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