{"id":59691,"date":"2020-01-01T14:36:51","date_gmt":"2020-01-01T20:36:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=59691"},"modified":"2020-01-01T14:53:36","modified_gmt":"2020-01-01T20:53:36","slug":"enrique-bunbury-te-dejo-una-carta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2020\/01\/01\/enrique-bunbury-te-dejo-una-carta\/","title":{"rendered":"Enrique Bunbury te dej\u00f3 una carta"},"content":{"rendered":"<p>La gran expectativa de la temporada para los seguidores de Enrique Bunbury finalmente qued\u00f3 despejada este primero de enero.<\/p>\n<p>En senda carta, el artista dio a conocer el sentido de su nuevo material discogr\u00e1fico y lo que espera de sus seguidores en el mundo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_59692\" aria-describedby=\"caption-attachment-59692\" style=\"width: 603px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-59692\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020.jpg\" alt=\"\" width=\"603\" height=\"755\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020.jpg 818w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020-240x300.jpg 240w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020-768x961.jpg 768w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020-696x871.jpg 696w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020-336x420.jpg 336w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020-600x751.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 603px) 100vw, 603px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-59692\" class=\"wp-caption-text\">Enrique Bunbury carta 2020 @ redes sociales.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Dicho anuncio sobre el nuevo material viene precedido de Expectativas de 2017, sobre el cual en su momento opinaba as\u00ed <a href=\"https:\/\/www.enriquebunbury.com\/press.aspx\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jes\u00fas \u00dabeda<\/a>:<\/p>\n<h3>Dinamita inteligente contra la alienaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Publica\u00a0<b>Enrique Bunbury<\/b>\u00a0(Zaragoza, 1967) su disco m\u00e1s carn\u00edvoro, feroz y diagnosticador. Expectativas (OCESA \/ Warner, 2017) es la banda sonora de una distop\u00eda que ha mutado en realidad, que se conjuga en presente de indicativo y que, a primera vista, carece de fecha de caducidad. En las once canciones que conforman su nuevo \u00e1lbum, el compositor nos ubica en un ecosistema tan atroz como el que aparece en\u00a0<i>Un mundo feliz<\/i>\u00a0de\u00a0<b>Huxley<\/b>, en 1984 de\u00a0<b>Orwell<\/b>, o, desde un punto de vista musical, en el\u00a0<i>Diamond Dogs<\/i>\u00a0de\u00a0<b>Bowie<\/b>, s\u00f3lo que, en lugar de recurrir a la fabulaci\u00f3n, el m\u00fasico canta bas\u00e1ndose en lo que ve, en lo que lee, en lo que vive.<\/p>\n<p>No es la primera vez que Bunbury se muestra cr\u00edtico con nuestra sociedad. A lo largo de sus ya m\u00e1s de\u00a0<b>treinta incontestables a\u00f1os de biograf\u00eda musical<\/b>, en los que ha encumbrado y ha dotado de vanguardia, intelectualismo y vida al rock en espa\u00f1ol, ya sea en solitario, ya con H\u00e9roes del Silencio, el\u00a0<i>Gran Mutante<\/i>\u00a0nos ha brindado joyas como \u00abDeshacer el mundo\u00bb, \u00abMundo feliz\u00bb, \u00abAnidando liendres\u00bb o \u00abTodos lo haremos mejor en el futuro\u00bb. Su anterior \u00e1lbum de estudio,\u00a0<b><i>Palosanto<\/i><\/b>, era una panor\u00e1mica poli\u00e9drica de un momento de cambio social efervescente, apasionante y, seg\u00fan en qu\u00e9 casos, esperanzador.\u00a0<b><i>Expectativas<\/i>\u00a0es el heredero l\u00f3gico<\/b>\u00a0de este disco. Resulta que el escenario del d\u00eda siguiente no se ha revelado como mejor, y no ya s\u00f3lo por culpa de las \u00e9lites \u2013que tambi\u00e9n: \u00abLa mano que me alimenta \/ es la mano que me va a golpear\u00bb, canta en\u00a0<b>\u00abAl filo de un cuchillo\u00bb<\/b>; \u00abIntentan desplumar nuestras alas \/ como si fueran un casino de Las Vegas\u00bb, en\u00a0<b>\u00abParecemos tontos\u00bb<\/b>-, sino porque el hombre-masa se ha corrompido, envilecido, homogeneizado y, en definitiva, alienado.<\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"5545504441\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><i>Expectativas<\/i>\u00a0se divide en dos partes: en la primera, compuesta por las seis primeras canciones, encontramos a un Bunbury que zarandea, que se\u00f1ala al grupo que nos incluye, que dispara a discreci\u00f3n contra la mediocridad, contra la idiotez, contra el cainismo y contra el crimen; en la segunda, con las cinco piezas restantes, el yo se erige protagonista y destila autoridad \u2013no autoritarismo, ojo-, personalidad, rebeld\u00eda y hasta ofrece consuelo \u2013\u00bbLa constante\u00bb-. El trabajo,\u00a0<b>producido por el propio Bunbury y grabado con Los Santos Inocentes<\/b>\u00a0m\u00e1s el exquisito saxof\u00f3n de\u00a0<b>Santiago del Campo<\/b>\u00a0\u2013ex de Los Especialistas-, suena contundente, elegante, tenebroso. Puede que sea el disco m\u00e1s abrumador del zaragozano, el que menos escapatorias ofrece y el que m\u00e1s se parezca a un clamor. En\u00a0<i>Expectativas<\/i>, Bunbury recrudece el \u00absonido\u00a0<i>Palosanto<\/i>\u00bb y nos ofrece un buf\u00e9 de sintetizadores \u2013de los 70 y de los 80, como el mini Moog, el Prophet y el Juno-60-, de mellotron, de guitarras distorsionadas y sutiles y de ritmos firmes y agresivos.<\/p>\n<p><b>\u00abLa ceremonia de la confusi\u00f3n\u00bb<\/b>, de hecho, funciona a la perfecci\u00f3n como enlace sonoro con\u00a0<i>Palosanto<\/i>. El artista nos ubica en \u00abun hervidero de pensamientos\u00bb, donde el cerebro se manifiesta como un laberinto \u00aben un nido de especulaciones\u00bb, se educa para la programaci\u00f3n y se acumulan \u00abdatos tontos\u00bb. La canci\u00f3n es un punto de partida perfecto, una descripci\u00f3n precisa del lugar en donde nos vamos a mover y una exhibici\u00f3n del discurso musical que vertebra la obra. Envuelta en una melod\u00eda urgente y que invita al rugido,\u00a0<b>\u00abLa actitud correcta\u00bb<\/b>\u00a0es un ca\u00f1onazo sat\u00edrico contra el presunto buen ciudadano, contra el tipo de perfil, bajo, gris, uniformado y, ay, pobre: \u00abTe falta ese no s\u00e9 qu\u00e9 \/ que no s\u00e9 lo que es \/ y es lo \u00fanico que importa\u00bb. Bunbury aprovecha y arrastra esta cr\u00edtica a la m\u00fasica: \u00abCitas grupos que est\u00e1n de moda \/ y tu nuevo disco ser\u00e1 la hostia. \/ M\u00e1s guitarra y m\u00e1s sintetizador, \/ seguro que me suena la misma canci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><b>\u00abCuna de Ca\u00edn\u00bb<\/b>\u00a0tiene todas las papeletas para convertirse en un himno. Su melod\u00eda conjuga belleza, dolor y estremecimiento; en la letra, Bunbury rechaza un aprendizaje, un hogar, los juegos de villanos, \u00ablos clich\u00e9s de la paranoia \/ de quien en todo quiere ver \/ enemigos que vencer \/ y ya no se hable m\u00e1s, \/ ya no me interesa\u00bb. El estribillo es poderos\u00edsimo: \u00abCuna de Ca\u00edn y guerra civil \/ entre hermanos, de la mano \/ nos hacemos da\u00f1o \/ siempre que nos encontramos\u00bb.<\/p>\n<p><b>\u00abEn bandeja de plata\u00bb<\/b>, musicalmente, es un leopardo al acecho: avanza con sigilo, aumenta su energ\u00eda a medida que avanza la estrofa y salta a la yugular en el estribillo. Bunbury vuelve a ense\u00f1ar los dientes: \u00abPudiendo escoger entre dos o tres \/ preferimos al m\u00e1s subnormal\u00bb. Sin rodeos. El votante tambi\u00e9n tiene su culpa: \u00abNada ocurre por casualidad, \/ no puede un retrasado mental \/ estar al frente de todo\u00bb. El chiste no tiene gracia alguna\u2026, aunque el mecanismo no es limpio del todo: \u00abNinguna oportunidad me ofrecieron en bandeja de plata\u00bb.<\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"5545504441\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script>Sin ser en absoluto inofensiva,\u00a0<b>\u00abParecemos tontos\u00bb<\/b>\u00a0relaja el torbellino musical. Suena \u00edntima, nocturna, como cantada desde la orilla de un r\u00edo contaminado. Pese a que los malos manejan \u00abmarionetas de agua a la deriva\u00bb, asoma la esperanza: \u00abNo conseguir\u00e1n enga\u00f1arnos a todos \/ aunque a veces parecemos tontos\u00bb. Esta primera parte del \u00e1lbum concluye con\u00a0<b>\u00abLugares comunes, frases hechas\u00bb<\/b>, pegadiza, hasta bailable, con un barniz musical que recuerda al\u00a0<i>Reflektor<\/i>\u00a0de Arcade Fire, y sin rastro de piedad frente al pensamiento \u00fanico \u2013\u00bbEscucha a todo el mundo \/ repetir la misma opini\u00f3n \/ le\u00edda en la prensa\u00bb- y el linchamiento \u2013\u00bbLapidamos porque molamos, \/ es la cadena del v\u00e1ter como una revelaci\u00f3n\u00bb-.<\/p>\n<p>Por la misma senda sonora transita\u00a0<b>\u00abAl filo de un cuchillo\u00bb<\/b>, aunque, como ya hemos se\u00f1alado, aqu\u00ed el discurso cambia, pasando del \u00abYo (os) acuso\u00bb al \u00abYo estoy\u00bb, al \u00abYo hago\u00bb. El cantante pertenece a un lugar donde la seguridad total se halla \u00abal filo de un cuchillo\u00bb, sin saber callar, s\u00f3lo obedeciendo. Sin embargo, \u00e9ste se rebela en\u00a0<b>\u00abBartleby (Mis dominios)\u00bb<\/b>, inspirada en un relato de\u00a0<b>Herman Melville<\/b>. Sobre un ritmo militar, Bunbury justifica que ya ha cumplido su deber, y subraya que un hombre precisa \u00abel tiempo indispensable\u00bb para \u00abno ver m\u00e1s televisi\u00f3n \/ y dejar de atender a la actualidad\u00bb. Reivindica el derecho a la desconexi\u00f3n de un entorno putrefacto, dando un pu\u00f1etazo en la mesa.<\/p>\n<p>En\u00a0<b>\u00abMi libertad\u00bb<\/b>\u00a0suena algo m\u00e1s tranquila, aunque mantiene la tensi\u00f3n del disco y esa sensaci\u00f3n de que, en cualquier momento, la canci\u00f3n te puede agarrar del cuello. De hecho, lo hace: \u00abLa calle va por dentro \/ y no tienes ni puta idea de rocanrol\u00bb. Adem\u00e1s, encontramos toda una declaraci\u00f3n de intenciones: \u00abSer\u00e9 un anarquista pragm\u00e1tico \/ accidentalmente a prop\u00f3sito\u00bb. Y en\u00a0<b>\u00abLa constante\u00bb<\/b>, con una melod\u00eda hermos\u00edsima, envolvente e hipn\u00f3tica, Bunbury encuentra en el amor verdadero un oasis, un salvavidas. La canci\u00f3n aporta luz, consuelo y curaci\u00f3n: en mitad de tanta basura, de tanta gentuza, de tanta devastaci\u00f3n, hay un refugio, un brote de felicidad, una esperanza para seguir adelante. Agradecido, el artista confiesa a viva voz un sentimiento verdadero, voluntario, en carne viva: \u00abHoy te elijo a ti para estar en mi vida, \/ te elijo cada d\u00eda, consciente y libremente\u00bb. El final es sublime. Es otra pieza que huele a himno.<\/p>\n<p>Expectativas concluye con\u00a0<b>\u00abSupongo\u00bb<\/b>, un retorno sonoro y conceptual a las tinieblas, a las arenas movedizas, al estar con el agua al cuello, aunque el estribillo es una mano tendida: \u00abSi te abrazo, no tengas miedo. \/ Nada lo s\u00e9 de cierto, \/ todo lo s\u00e9 de supongo. \/ El mundo se encarga de asesinar tus sue\u00f1os\u00bb. Tambi\u00e9n es un canto contra el fanatismo y las verdades absolutas. Y su final se torna solemne, trascendente.<\/p>\n<p>En definitiva, con\u00a0<i>Expectativas<\/i>, Enrique Bunbury ofrece un disco ambicioso, vibrante, implacable y hermoso. Es una pintura negra goyesca en la que, levemente, asoma la salvaci\u00f3n. Sus once canciones son un ejercicio inteligente, cr\u00edtico y crudo de belleza y arte, a pesar del \u2013aunque, siendo c\u00ednico, cabr\u00eda apuntar un\u00a0<i>gracias a<\/i>&#8211; esperpento totalitario y cotidiano. Sin duda,\u00a0<b>este trabajo se encuentra entre sus obras fundamentales<\/b>. No hay mejor manual para sobrevivir a la ceremonia de la confusi\u00f3n, esa que se celebra en nuestro d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2020\/01\/01\/enrique-bunbury-te-dejo-una-carta\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La gran expectativa de la temporada para los seguidores de Enrique Bunbury finalmente qued\u00f3 despejada este primero de enero. En senda carta, el artista dio a conocer el sentido de su nuevo material discogr\u00e1fico y lo que espera de sus seguidores en el mundo. Dicho anuncio sobre el nuevo material viene precedido de Expectativas de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":59692,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"video","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5,32,10504,10,24],"tags":[3115,10958,221,10957,10956],"class_list":["post-59691","post","type-post","status-publish","format-video","has-post-thumbnail","hentry","category-canal-3-musica","category-entradas","category-las-ultimas-12","category-lo-mas-reciente","category-mexico-y-el-mundo","tag-artistas","tag-bunbury","tag-carta","tag-discos","tag-enrique-bunbury","post_format-post-format-video"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Bunbury-carta-2020.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59691"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=59691"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59691\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":59694,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/59691\/revisions\/59694"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/59692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=59691"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=59691"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=59691"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}