{"id":6104,"date":"2012-12-12T10:36:58","date_gmt":"2012-12-12T16:36:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=6104"},"modified":"2012-12-12T10:54:02","modified_gmt":"2012-12-12T16:54:02","slug":"la-vida-precoz-y-breve-de-sabina-rivas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/12\/12\/la-vida-precoz-y-breve-de-sabina-rivas\/","title":{"rendered":"La vida precoz y breve de Sabina Rivas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">Por: Rodolfo Nar\u00f3<\/p>\n<p>Hace unos meses, para una nueva edici\u00f3n de <em>La mara<\/em> de Rafael Ram\u00edrez Heredia, Ram\u00f3n C\u00f3rdoba, editor de Alfaguara me pidi\u00f3 hacer el dossier de la novela. Con fecha de entrega de apenas diez d\u00edas, fueron tardes intensas donde me sent\u00eda asfixiado por el calor de esa selva, acorralado por el destino de todos esos personajes condenados al infierno de la miseria.<\/p>\n<p>Han pasado ocho a\u00f1os desde la primera edici\u00f3n de <em>La Mara<\/em> de Rafael Ram\u00edrez Heredia y su lectura no deja de ser escalofriante. En <em>La Mara, <\/em>13 segundos marcan la diferencia entre la vida o la muerte, y el destino de cada personaje siempre le pertenece a alguien m\u00e1s. Un mundo donde solo caben miserables o abusadores que se mueven entre la muerte y el limbo, entre M\u00e9xico y Guatemala, divididos por una frontera que no es la del Suchiate, sino los lindes entre racismo y resentimiento.<\/p>\n<p>Del lado mexicano, la trama se desarrolla en Ciudad Hidalgo, \u201cpueblo de calles mugrientas\u201d que, lejos de honrar a nuestro libertador es la trampa donde sucumben los centroamericanos, \u00e1vidos por alcanzar los Estados Unidos. Agazapados en la selva, acechan la llegada del tren, el \u201cembudo del diablo\u201d, como le llaman al convoy. Los migrantes corren a su costado esquivando la envidia y los matorrales para pepenarse de alguna saliente y \u201csostenerse en las grietas del hierro, en las escaleras hollinosas\u201d. \u201cAferrados con mal\u00e9vola fibra\u201d har\u00e1n el viaje, defendiendo su espacio de los otros sure\u00f1os que se cubren los tatuajes del cuerpo, que bajan la mirada a la espera del momento oportuno para atacar, son la Mara Salvatrucha.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez Heredia retrata el paso de hombres y mujeres por la frontera sur de M\u00e9xico con tanta crudeza y veracidad que solo de leer <em>La Mara<\/em>, de alg\u00fan modo nos volvemos c\u00f3mplices y v\u00edctimas de coyotes, balseros, migra y militares, funcionarios de embajada, curanderos, matronas y mareros que implantan su ley y su cuota de sangre. La magistral descripci\u00f3n del horror de las pulsiones humanas evoca el universo de tinieblas de Conrad, donde todos har\u00e1n cualquier cosa para sobrevivir.<\/p>\n<p>La frontera sur de M\u00e9xico, en <em>La Mara<\/em>, no es m\u00e1s una l\u00ednea de paso, es un sitio est\u00e1tico que atrapa, como lo hizo con Lizbeth, \u201cla tonta paname\u00f1a que al primer apret\u00f3n confes\u00f3 que no era mexicana y le rompieron sus papeles que le costaron el carajal de acostadas\u201d.<\/p>\n<p>El lector descubrir\u00e1 oscuros personajes como Ximenus Fidalgo, cham\u00e1n que parece conocer el fondo del alma humana, que \u201csabe lo que suceder\u00e1 a lo largo del viaje\u201d. A su consultorio acuden los m\u00e1s desamparados, a quienes impone miedo y respeto con su maquillaje de \u201cpasiones desatadas\u201d, su gran estatura lograda con zapatos de plataforma y peluca, que lo hacen ver como si \u201csu altura se escapara hacia el techo\u201d. Anamar es su ayudante, hija de Tata A\u00f1orve, el caronte tropical experto en cruzar el Suchiate. Tras morir asesinada, Anamar se convierte en la Santa Ni\u00f1a del R\u00edo, objeto de culto y adoraci\u00f3n para propios y extra\u00f1os de la frontera.<\/p>\n<p>Con redes de intrincados destinos se va tejiendo <em>La Mara<\/em>. En Tec\u00fan Um\u00e1n confiar es la peor de las maldiciones. Un desaf\u00edo que muchos no alcanzan a comprender y pierden su futuro en el burdel de do\u00f1a Lita, otro punto de confluencia donde se re\u00fanen los poderosos: su amante Felipe Arredondo, p\u00e1rroco de Mazatenango; el general Valderrama; el licenciado Coss\u00edo, quien adem\u00e1s de dirigir una investigaci\u00f3n contra el crimen organizado, trafica con armas y especula con terrenos; el comandante de la migra Julio el Moro Sarabia o el c\u00f3nsul don Nicol\u00e1s Fuentes, todos una misma alima\u00f1a.<\/p>\n<p>En el burdel de do\u00f1a Lita tambi\u00e9n deambulan \u201cchicas con los ojos de hambre\u201d, mujeres centroamericanas que desde la adolescencia comenzaron a prostituirse. Do\u00f1a Lita no acepta mexicanas entre sus pupilas, es una madre con coraz\u00f3n de madrastra que protege a Sabina Rivas de Jovany, su propio hermano, y le ense\u00f1a c\u00f3mo debe tratar a los hombres, especialmente al c\u00f3nsul Nicol\u00e1s Fuentes, a quien le repite que su \u201cpasado es agua revuelta que nadie quiere beber\u201d.<\/p>\n<p>En <em>La Mara<\/em> la MS 13 es un personaje m\u00e1s que siembra el terror, \u201cla vida loca\u201d como ellos llaman a su ley, que no respeta parentescos, nacionalidades ni fronteras. Pertenecer al grupo exige la prueba de 13 segundos de tremenda golpiza, para luego tatuarse el cuerpo y el rostro con l\u00e1grimas que representan cada muerto en la \u201cconciencia\u201d. Ritual que Jovany vive en carne propia. Lo seguiremos en su ruta desde Honduras, acompa\u00f1ado de su hermana Sabina, con quien descubre que el sexo es moneda de cambio, que la vida se teje con violencia y muerte.<\/p>\n<p>Ram\u00edrez Heredia logra que el lenguaje sea uno de sus mejores personajes: devela la riqueza en modismos de cada regi\u00f3n central de Am\u00e9rica y es un recurso documental y contundente de la novela, poblada de salvadore\u00f1os o guanacos, guatemaltecos o chapines, hondure\u00f1os o catrachos, costarricenses o ticos, nicarag\u00fcenses o mucos; todos revueltos en un mismo infierno, gobernados por la ley del m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>Nadie mejor que \u00e9l para dar cuenta de ese M\u00e9xico envilecido. Desde su investigaci\u00f3n, aquellas pandillas han sufrido un aumento de miseria y hambre, se han transformado en Zetas, en narcotraficantes que secuestran a migrantes para usarlos como sicarios o burreros. <em>La Mara<\/em> de Rafael Ram\u00edrez Heredia solo fue la punta del iceberg de lo que deparaba el futuro de M\u00e9xico.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/la-vida-breve-y-precoz-de-sabina-rivas.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-6105\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/la-vida-breve-y-precoz-de-sabina-rivas-204x300.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/la-vida-breve-y-precoz-de-sabina-rivas-204x300.jpg 204w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/la-vida-breve-y-precoz-de-sabina-rivas.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/a><\/p>\n<p>____________________<\/p>\n<p>Rodolfo Nar\u00f3, Tequila, Jalisco, 1967. Poeta y narrador. <em>C\u00e1llate ni\u00f1a<\/em> es su nueva novela y Ediciones B su nueva casa Editorial | \u00a0<a href=\"http:\/\/www.rodolfonaro.com\">www.rodolfonaro.com<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2012\/12\/12\/la-vida-precoz-y-breve-de-sabina-rivas\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rodolfo Nar\u00f3 Hace unos meses, para una nueva edici\u00f3n de La mara de Rafael Ram\u00edrez Heredia, Ram\u00f3n C\u00f3rdoba, editor de Alfaguara me pidi\u00f3 hacer el dossier de la novela. 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