{"id":63465,"date":"2020-10-15T13:30:28","date_gmt":"2020-10-15T19:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=63465"},"modified":"2020-10-15T13:33:33","modified_gmt":"2020-10-15T19:33:33","slug":"marco-polo-calvino-y-las-ciudades-invisibles-por-rogelio-laguna-garcia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2020\/10\/15\/marco-polo-calvino-y-las-ciudades-invisibles-por-rogelio-laguna-garcia\/","title":{"rendered":"Marco Polo, Calvino y las ciudades invisibles, por Rogelio Laguna Garc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Si me dijeran que es absurdo hablar as\u00ed de quien nunca existi\u00f3, respondo que tampoco tengo pruebas de que Lisboa haya existido alguna vez, o yo, que estoy escribiendo, o cualquier otra cosa. Fernando Pessoa<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>por: Rogelio Laguna Garc\u00eda<\/strong> (Fil\u00f3sofo, escritor y periodista cultural)*<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ilustraciones: Jorge Tam\u00e9s y Batta<\/p>\n<p><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>El Libro de las maravillas, aquel volumen que revolucion\u00f3 el imaginario europeo acerca de Oriente fue escrito por Marco Polo en una prisi\u00f3n durante el siglo XIII en colaboraci\u00f3n con su compa\u00f1ero de celda, \u201cun hombre con experiencia en la escritura en prosa de historias de \u00e9pica caballeresca, llamado Rustichello da Pisa.\u201d (2) El libro, ahora sabemos, es impreciso, est\u00e1 lejos de realizar una descripci\u00f3n \u201ccient\u00edfica\u201d del mundo asi\u00e1tico, y fue escrito muchos a\u00f1os despu\u00e9s de los viajes que realizara el c\u00e9lebre veneciano. Pero para el mundo europeo que recibi\u00f3 el manuscrito, poco import\u00f3 su imprecisi\u00f3n. El recuento de aquella geograf\u00eda, zoolog\u00eda y arquitectura maravillosa resultaban una respuesta a una intuici\u00f3n constante: que hab\u00eda otros mundos m\u00e1s all\u00e1 de Europa, tierras inimaginables, s\u00f3lo so\u00f1adas y narradas en los cuentos fant\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Si el Libro de las maravillas result\u00f3 tan exitoso era porque estaba precedido en el imaginario europeo por aquella geograf\u00eda tambi\u00e9n fant\u00e1stica y maravillosa en la que el para\u00edso, el infierno, la isla de los bienaventurados y los abismos con monstruos conviv\u00edan en los mapas con ciudades tangibles, \u201creales\u201d y bien conocidas como la propia Venecia.<\/p>\n<p>De aquella geograf\u00eda, fauna y flora fant\u00e1stica s\u00f3lo se ten\u00edan narraciones hist\u00f3ricas, testimonios de n\u00e1ufragos y referencias b\u00edblicas, (3) y eso bastaba en la cosmovisi\u00f3n de la \u00e9poca para que esos mundos se ganaran su derecho a convivir en los mapas y en los inventarios del cosmos.<\/p>\n<p>Era una \u00e9poca en la que conviv\u00edan y se relacionaban las ciudades y las tierras visibles e invisibles. Y ambas son el horizonte, la figura del mundo en el que las personas nacen,<\/p>\n<p>mueren, viajan y construyen nuevas ciudades. Un mundo en el que no se ha hecho el recuento de todas las tierras, ni se han construido todas las maravillas.<\/p>\n<p>El libro de Marco Polo form\u00f3 parte de un imaginario en el que ya exist\u00edan las amazonas, y todas las criaturas supuestamente avistadas por Alejandro Magno en la conquista de la India: hombres con cabeza de perro, con rostros en el pecho o con s\u00f3lo una enorme pierna (que usaban para correr con gran rapidez o como parasol), los antrop\u00f3fagos y hombres con cabezas bajo los hombros, unicornios, grifos, serpientes con dos pies, etc. (4) El mundo parec\u00eda entonces inconmensurable y profundo, con secretos bien guardados que no estaban destinados a cualquiera revelar, salvo, tal vez, a Marco Polo.<\/p>\n<p>Fernando Ben\u00edtez nos dice que \u201cno hay en la historia del mundo un viajero igual a Marco Polo [\u2026] cuando emprende su viaje al Oriente no es un viejo amargado y fan\u00e1tico como Col\u00f3n, ni un hombre sombr\u00edo, de f\u00e9rreo car\u00e1cter bien probado como Vasco de Gama, sino un adolescente.\u201d<\/p>\n<p>Marco Polo fue entonces una suerte de h\u00e9roe que logr\u00f3 atravesar desiertos, cruz\u00f3 tierras en las que odian a los cristianos, desafi\u00f3 a tigres y leones y padeci\u00f3 infortunios en el mar de los que salen victoriosos, y sobre todo, fue de los pocos mortales que se acerc\u00f3 hasta aquella figura emblem\u00e1tica, centro del sistema del mundo en el que entonces Europa apenas ten\u00eda una participaci\u00f3n marginal: (5) El Gran Khan Kubilai, (6) quien seg\u00fan el propio Marco Polo es \u201cmediano, proporcionado, de miembros \u00e1giles, de cara blanca y escarlata, como las rosas.\u201d<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s-.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-63466\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s-.png\" alt=\"\" width=\"1092\" height=\"1524\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s-.png 1092w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--215x300.png 215w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--768x1072.png 768w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--734x1024.png 734w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--696x971.png 696w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--1068x1491.png 1068w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--301x420.png 301w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-de-Jorge-Tame\u0301s--600x837.png 600w\" sizes=\"(max-width: 1092px) 100vw, 1092px\" \/><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"5545504441\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/a><\/p>\n<p>Este khan tiene el poder que ning\u00fan rey europeo so\u00f1\u00f3, a su lado \u201clos monarcas europeos son unos groseros y pobres se\u00f1ores que viven en castillos inc\u00f3modos, comidos por deudas, rivalidades y guerras ruinosas.\u201d (7) Marco Polo es el testigo de esta grandeza, de la grandeza de las ciudades del khan, y gracias a \u00e9l se nutre el imaginario y los sue\u00f1os europeos.<\/p>\n<p>El Gran Khan, cuenta el viajero, tiene cuatro esposas, cada una con diez mil sirvientes. Posee un palacio cubierto de oro y plata en el que se encuentran los \u00e1rboles m\u00e1s bellos y conviven elefantes y otros animales extraordinarios. Su guardia la conforman doce mil hombres a caballo y diario comen en palacio cuarenta mil nobles y soldados. Tan grande es su imperio que el Gran Khan no sabe cu\u00e1ntos dominios tiene, a cu\u00e1ntas ciudades gobierna, ni cu\u00e1ntos reyes le rinden vasallaje. Pero nada de eso parece importarle, advierte Ben\u00edtez, (8) le interesan m\u00e1s las historias de su embajador latino sobre sus ciudades:<\/p>\n<p>Marco, ataviado con sus ricos vestidos mongoles, est\u00e1 de pie en la deslumbrante sala del trono, refiriendo, incansable, sus relatos. El Gran Khan lo escucha embelesado, y la corte, inm\u00f3vil, no pierde una sola palabra. Marco Polo descubre a los chinos su propio mundo y va tomando forma en \u00e9l ese rico tapiz bordado de oro y piedras preciosas con que todav\u00eda acostumbramos representarnos al Oriente. (9)<\/p>\n<p>El khan se mira en Marco Polo como una luna que se observa en el agua, cumpliendo una sentencia famosa en el romanticismo alem\u00e1n: el ojo es ciego a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>Si bien las historias de Marco Polo reinaron en el imaginario colectivo por alrededor de tres siglos, naufragaron tr\u00e1gicamente ante el nacimiento de la modernidad: aquel esp\u00edritu de Occidente\u00a0afanoso de hacer el recuento preciso del mundo, de recontar sus animales y tierras a la luz de la raz\u00f3n. La tierra entonces nos apareci\u00f3 menos maravillosa, no existen m\u00e1s los pigmeos, ni las amazonas, ni los hombres con cabeza de perro, ni los palacios que tardan d\u00edas en recorrerse\u2026 Y se olvid\u00f3, sobretodo, una cuesti\u00f3n importante y fundamental en el \u00e1mbito de la cultura que tal vez s\u00f3lo la literatura ha resguardado: la geograf\u00eda imaginaria.<\/p>\n<p>Pues por siglos los hombres reconocieron que junto al mundo tangible, cubierto de r\u00edos, de mares y de ciudades visibles, conviv\u00eda simult\u00e1neamente un mundo invisible (para los ojos) pero visible en la imaginaci\u00f3n y en los sue\u00f1os, donde habitan seres fant\u00e1sticos y se encuentran construcciones imposibles e incluso las ra\u00edces de la geograf\u00eda \u201creal\u201d.<\/p>\n<p>Esta geograf\u00eda invisible qued\u00f3 oculta a partir de la modernidad, porque los viajeros olvidaron atravesarla y s\u00f3lo recorrieron la geograf\u00eda visible en busca de mercanc\u00edas. S\u00f3lo poseemos, entonces, geograf\u00edas y arquitecturas incompletas. Pobre esp\u00edritu moderno que s\u00f3lo sabe recorrer lo visible y est\u00e1 limitado a pensar lo posible.<\/p>\n<p><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>Quien s\u00ed escucha la voz de Marco Polo en nuestro tiempo es Italo Calvino, viajero imaginario que escucha, escondido en la corte del Gran Khan, las descripciones fant\u00e1sticas de Las ciudades invisibles.<\/p>\n<p>Italo Calvino naci\u00f3 en Cuba en 1923, vivi\u00f3, por decir algunos lugares, en San Remo y en Paris; muri\u00f3 en Siena en 1985. \u00c9l mismo era una suerte de ge\u00f3grafo fant\u00e1stico que sigui\u00f3 la antigua voz de Marco Polo para traerla de nuevo a nosotros cuando \u00e9sta ya hab\u00eda recorrido el camino m\u00e1s dif\u00edcil: el de la historia.<\/p>\n<p>Por eso sus \u201cciudades invisibles\u201d son un recordatorio de mapas silenciados y de territorios olvidados en el pobre imaginario moderno en el que la guerra es casi el \u00fanico imaginario. Calvino, dec\u00edamos, escucha a Marco Polo y con esa voz nos lleva a recorrer el gran imperio con sus grandes construcciones que alguna vez Occidente so\u00f1\u00f3 con los ojos abiertos.<\/p>\n<p>El proyecto parece tan deslumbrante que incluso toca el n\u00facleo m\u00edtico de las ciudades \u2013recordemos que anterior a la modernidad nunca se fund\u00f3 una ciudad sin justificarlo en el imaginario\u2013 (10) aunque Italo, subjetivo como Marco Polo, nos cuente s\u00f3lo de aquellas ciudades que llevan nombres femeninos, como si en realidad quisiera hablarnos de mujeres, o como si creyera que las ciudades son en realidad mujeres vestidas con murallas, con lagos y calzadas en ocasiones con zancos.<\/p>\n<p>Calvino describe con belleza la trama que ya conocemos, en la que Marco Polo le narra al Gran Khan las maravillas de su imperio, pero a Italo no le basta con la voz de Marco Polo y le da voz al emperador. Aquella voz por la que nadie hab\u00eda preguntado, quiz\u00e1s porque no habla la lengua de los occidentales, o porque parece demasiada grandiosa para ser narrada. La voz es grandiosa s\u00ed, pero tiene otro detalle que Calvino recuenta: la melancol\u00eda. El propio autor advirti\u00f3 en una conferencia sobre Las ciudades invisibles que la voz del emperador es la conciencia de que el poder ilimitado sirve poco en un mundo que va hacia la ruina: (11)<\/p>\n<p>En la vida de los emperadores hay un momento que sucede al orgullo por la amplitud desmesurada de los territorios que hemos conquistado, a la melancol\u00eda y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y a comprenderlos; una sensaci\u00f3n como de vac\u00edo que nos acomete una noche junto con el olor de los elefantes despu\u00e9s de la lluvia y de la ceniza de s\u00e1ndalo que se enfr\u00eda en los braseros [\u2026] (12)<\/p>\n<p>En este mundo err\u00e1tico con un destino inevitable, hace que el autor se pregunte por la propia idea de ciudad en una \u00e9poca donde se advierte que las ciudades son invivibles. Las ciudades, advierte Calvino, \u201cson un conjunto de muchas cosas, memorias, deseos, signos de un lenguaje: son lugares de trueque, como explican todos los libros de econom\u00eda, pero estos trueques no lo son s\u00f3lo de mercanc\u00edas, son tambi\u00e9n trueque de palabras, de deseos, de recuerdos.\u201d (13)<\/p>\n<p>Las ciudades son felices o infelices, y la narraci\u00f3n, vaporosa y heterog\u00e9nea de Calvino, pregunta qu\u00e9 son las ciudades para nosotros, qu\u00e9 ha llevado a los hombres a vivir en las ciudades, eso es justamente lo que Marco Polo intenta responderle al emperador, lo que Calvino busca responderse a s\u00ed mismo acompa\u00f1ado por los lectores.<\/p>\n<p>La ciudad es la inc\u00f3gnita y Marco Polo le descubre al emperador que el hombre tiene un deseo de ciudad (14) que le asalta cuando cabalga por lugares agrestes e imagina en las nube un velero, una mano o un castillo. Porque el hombre que viaja en el mundo y en la historia no sabe a\u00fan cu\u00e1l es la ciudad que le espera, \u201cse pregunta c\u00f3mo ser\u00e1 el palacio real, el cuartel, el molino, el teatro, el bazar.\u201d (15) Cada hombre sue\u00f1a con ciudades que tal vez s\u00f3lo existen como se\u00f1ales de tierras lejanas y ciudades futuras.<\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"5545504441\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<p>Cada ciudad es diferente, advierte el Marco Polo de Calvino, no s\u00f3lo una de otra, sino diferente incluso de s\u00ed misma, una ciudad es distinta de lo que se dice de ella, o de su recuerdo, es distinta si se llega a ella por tierra o por mar. Caso emblem\u00e1tico de lo anterior es el de \u201cDespina\u201d:<\/p>\n<p>Ciudad que el camellero \u201cpiensa como una nave que lo sacar\u00e1 del desierto, un velero a punto de zarpar con el viento que hincha ya sus velas todav\u00eda sin desatar, o un vapor con su caldera vibrando en la carena de hierro y piensa en todos los puertos [\u2026]\u00bb El marinero, en cambio, ve en la ciudad la forma de un camello y se \u201cve en una larga caravana que lo saca del desierto del mar, hacia el oasis de agua dulce a la sombra dentada de las palmeras [\u2026] cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone.\u201d (16)<\/p>\n<p>El poder y las riquezas del khan son inmensos, sus ciudades son sutiles, generan deseos, est\u00e1n escondidas o se reflejan en el agua, algunas tienen estanques tan grandes como el oc\u00e9ano y otras est\u00e1n tejidas sobre un abismo. Marco Polo narra maravillando al khan las ciudades de su imperio, pero el khan no comprende las ciudades que gobierna; ya dec\u00eda Calvino que el poder del imperio es incomprensible para el hombre.<\/p>\n<p>Al Gran Kubilai ni siquiera le es importante que las ciudades que le narran sean reales. El emperador vive en la inc\u00f3gnita constante, busca descubrir en la imaginaci\u00f3n, en el sue\u00f1o y la mentira las preguntas que cada ciudad realiza, aunque estas urbes no provengan sino del espejismo; la pregunta que interpela al forastero que reconoce la silueta de la ciudad en la niebla.<\/p>\n<p>Polo le advierte al emperador que tampoco espere que las ciudades le cuenten su pasado. El pasado no se cuenta, sino que se contiene \u201ccomo las l\u00edneas de una mano, escrito en las esquinas de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, cada segmento surcado a su vez por ara\u00f1azos, muescas, incisiones, comas.\u201d (17)<\/p>\n<p>La ciudad parece a veces tener entonces un orden invisible que las rige, \u201clas reglas que responde a su manera de surgir y cobrar forma, prosperar y adaptarse a las estaciones y marchitarse y caer en ruinas.\u201d (18) A veces lejos de este orden, la ciudad cambia continuamente de nombre,\u00a0porque el nombre, explica Marco Polo en el texto de Calvino, tal vez sea lo menos importante de una ciudad, el nombre cambia para el que llega y para el que se va, una ciudad es la que encuentra por primera vez y otra la que se deja para no volver y \u201ccada una merece un nombre diferente\u201d. (19)<\/p>\n<figure id=\"attachment_63469\" aria-describedby=\"caption-attachment-63469\" style=\"width: 1776px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s-.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-63469\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s-.png\" alt=\"\" width=\"1776\" height=\"1408\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s-.png 1776w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--300x238.png 300w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--768x609.png 768w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--1024x812.png 1024w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--696x552.png 696w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--1068x847.png 1068w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--530x420.png 530w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s--600x476.png 600w\" sizes=\"(max-width: 1776px) 100vw, 1776px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-63469\" class=\"wp-caption-text\">Marco Polo, Calvino y las ciudades invisibles II de Jorge Tame\u0301s<\/figcaption><\/figure>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"5545504441\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<p><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>Pero lo que tal vez no est\u00e1 dicho y que es relevante decir es que tanto Marco Polo como Italo Calvino hablan de todas esas maravillas para hablar de su propia geograf\u00eda, de aquel sitio en el que crecieron, que recorrieron en andanzas juveniles o en paseos de madurez. En otras palabras, en ambos libros se explora esa narraci\u00f3n indirecta en la que hablar de ciudades fant\u00e1sticas es hablar en realidad de ciudades concretas, tangibles que les han marcado.<\/p>\n<p>En ambos casos parece que lo que no est\u00e1 dicho, y sin embargo se dice, es la ciudad italiana, la propia geograf\u00eda en la que se experimenta la fantas\u00eda y las maravillas. Italo Calvino ve muy bien esto y advierte c\u00f3mo Marco Polo tiene siempre a Venecia como eje de sus narraciones, ciudad silenciosa, maravillosa de entrada porque se erige sobre el agua e invita a otra experiencia del espacio y de la vida.<\/p>\n<p>Venecia es el n\u00facleo de la maravilla que el khan descubre en las palabras de Marco Polo, y el Gran Canal se perfila invisible en la voz de Marco Polo que el Occidente admir\u00f3 durante siglos.<\/p>\n<p>En alguna parte de Las ciudades invisibles el emperador le advierte al viajero que hay una ciudad de la que nunca habla, \u201cVenecia \u2013dijo el khan. \u00bfY de qu\u00e9 crees que te hablo? \u2013le responde el italiano. Cada vez que te describo una ciudad digo algo de Venecia.\u201d (20)<\/p>\n<p>Entonces parece que la propia ciudad es la invisible, revelada, sin embargo, en cada gesto y palabra que se usa a prop\u00f3sito de otras ciudades, que no parecen ser sino de variaciones de una misma ciudad que se nos muestra casi como infinita.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><em>1 Una primera versi\u00f3n de este trabajo se ley\u00f3 en las x Jornadas de la C\u00e1tedra Italo Calvino de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UNAM.<\/em><\/p>\n<p><em>2 John Larner, Marco Polo y el descubrimiento del mundo, trad. Miguel Portillo, Barcelona, Paid\u00f3s, 2001, p. 22.<\/em><\/p>\n<p><em>3 En la literatura secular \u201clos chinos aparec\u00edan confeccionando prendas de seda y tambi\u00e9n eran importantes las leyendas que proliferaban acerca de la conquista de la India de Alejandro en el siglo iv a. C. [\u2026] Otras historias hablaban de la visita de Alejandro a las fronteras del Para\u00edso Terrenal.\u201d Ib\u00edd. p. 29.<\/em><\/p>\n<p><em>4 Ib\u00edd. p. 30 5 Enrique Dussel explica c\u00f3mo antes de los grandes descubrimientos geogr\u00e1ficos europeos, el mundo estaba gobernado por aquellos jinetes de las estepas, que con ayuda del caballo y el hierro concentran el centro delsistema-mundo. Cf. Enrique Dussel, \u00c9tica de la liberaci\u00f3n en la edad de la globalizaci\u00f3n y de la exclusi\u00f3n, 4ta ed., Madrid, Trotta, 2002, pp. 1-42. 6 El Gran Khan Kubilai rein\u00f3 de 1260 a 1294 d.C.<\/em><\/p>\n<p><em>7 Fernando Ben\u00edtez, La ruta de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, 3ra ed., M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1964, p. 22.<\/em><\/p>\n<p><em>8 Ib\u00edd. p. 20 9 Id.<\/em><\/p>\n<p><em>10 No olvidemos los grandes mitos de formaci\u00f3n de Roma, Atenas, la Ciudad de M\u00e9xico, Puebla, entre otras.<\/em><\/p>\n<p><em>11 Italo Calvino, Las ciudades invisibles, trad. Aurora Bern\u00e1rdez, Madrid, Siruela, 2010, p. 14. La conferencia fue pronunciada el 29 de marzo de 1983 en la Universidad de Columbia, Nueva York. 12 Ib\u00edd. p. 21.<\/em><\/p>\n<p><em>13 Ib\u00edd. p. 20.<\/em><\/p>\n<p><em>14 Ib\u00edd. p. 23.<\/em><\/p>\n<p><em>15 Ib\u00edd. p. 47.<\/em><\/p>\n<p><em>16 Ib\u00edd. p. 32.<\/em><\/p>\n<p><em>17 Ib\u00edd. p. 26 18 Ib\u00edd. p. 132.<\/em><\/p>\n<p><em>19 Ib\u00edd. p. 134.<\/em><\/p>\n<p><em>20 Ib\u00edd. p. 100.<\/em><\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block; text-align: center;\" data-ad-layout=\"in-article\" data-ad-format=\"fluid\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"5545504441\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n<p>*Art\u00edculo publicado originalmente en:\u00a0<em>Garc\u00eda, Rogelio Laguna. (2013). Marco Polo, Calvino y las ciudades invisibles. Bit\u00e1cora arquitectura; No 25, 2012: Bitacora 25. Recuperado de https:\/\/repositorio.unam.mx\/contenidos\/52987<\/em><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2020\/10\/15\/marco-polo-calvino-y-las-ciudades-invisibles-por-rogelio-laguna-garcia\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si me dijeran que es absurdo hablar as\u00ed de quien nunca existi\u00f3, respondo que tampoco tengo pruebas de que Lisboa haya existido alguna vez, o yo, que estoy escribiendo, o cualquier otra cosa. Fernando Pessoa por: Rogelio Laguna Garc\u00eda (Fil\u00f3sofo, escritor y periodista cultural)* Ilustraciones: Jorge Tam\u00e9s y Batta I El Libro de las maravillas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":57,"featured_media":63469,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[624,49,18,32,10504,10,24],"tags":[11753,1299,11754,11756,11755],"class_list":["post-63465","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulistas","category-destacadas","category-educacion-y-cultura","category-entradas","category-las-ultimas-12","category-lo-mas-reciente","category-mexico-y-el-mundo","tag-calvino-y-las-ciudades-invisibles","tag-ciudades","tag-ensayos-sobre-ciudades","tag-italo-calvino-ciudades","tag-marco-polo-descubre-secretos"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/Marco-Polo-Calvino-y-las-ciudades-invisibles-II-de-Jorge-Tame\u0301s-.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63465"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/users\/57"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63465"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63465\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63471,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63465\/revisions\/63471"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63469"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63465"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63465"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63465"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}