{"id":64083,"date":"2021-02-28T07:33:22","date_gmt":"2021-02-28T13:33:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=64083"},"modified":"2021-03-06T21:27:27","modified_gmt":"2021-03-07T03:27:27","slug":"boyanca-por-eva-bodenstedt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2021\/02\/28\/boyanca-por-eva-bodenstedt\/","title":{"rendered":"Boyanca, por Eva Bodenstedt"},"content":{"rendered":"<p><strong>La Pirata del Oriente<\/strong><\/p>\n<h4 style=\"text-align: right;\">Boyanca, por <a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/2021\/02\/13\/la-pirata-del-oriente-cronicas-por-eva-bodenstedt\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Eva Bodenstedt<\/a><\/h4>\n<p>Se muri\u00f3 la abuela de su hermano a cuatro d\u00edas de cumplir los 94 a\u00f1os en la Ciudad de M\u00e9xico. Una biblioteca, libreros, dos camas, dos sillones blancos y mesas excelsas buscan un destino seguro, alguien que los aprecie y resguarde. Ella acepta acogerlos en su morada. La conoci\u00f3 doce lustros antes de que naciera su hermano y cada vez que se encontraban en una comida familiar o en un fin de semana en la \u201cCiudad de la eterna primavera\u201d en Morelos, su mirada la atravesaba con sencillez, descubriendo en sus adentros lo que estaba sucediendo sin decir palabra alguna. Despu\u00e9s, sin quitar los ojos de los ojos del otro, a partir de lo que descubr\u00eda, se expresaba, ella, Boyanka, y de su alma, su sabidur\u00eda, magia y perseverancia, surg\u00eda entonces lo hermoso; la verdad. Sin m\u00e1s le daba vuelta al secreto que no se mencionaba para que lo positivo de uno, -la fuerza y el ser guerrerx-, emergiera como herramienta para navegar la traves\u00eda de la vida con la cabeza en alto, el coraz\u00f3n abierto y la fe de que uno empoderado lo puede \u201ctodo\u201d. Dentro de ese \u201ctodo\u201d estaba la raz\u00f3n de ser de cada quien; no s\u00f3lo ve\u00eda la de ella, transparente, tambi\u00e9n a sus dem\u00e1s familiares, a lxs amigxs de su nieto, a su hijo, a su nuera, la mam\u00e1 de Nadeshka.<\/p>\n<p>Con la mudanza lleg\u00f3 tambi\u00e9n ella; ella adentro de las cajas, adentro de la ropa, las sandalias de cuero y los zapatos coquetos; ella en la mesa del comedor, en las sillas, las l\u00e1mparas, los candelabros; ella en la cama donde hab\u00eda fallecido; ella en los libros, exactamente ah\u00ed, en los libros que dejaban escapar a sus personajes apenas los sacaba de los ba\u00fales en los que llegaron. Deb\u00edan oler a Bojanka, y a todos los pasados y a todas las historias que en ellos viv\u00edan, pero Nadeshka no sab\u00eda oler, ese sentido se lo hab\u00eda robado un accidente. De pronto se dio cuenta de ello y mientras ordenaba por temas las enciclopedias, las novelas, los ensayos, la verdad del tiempo comenz\u00f3 a resbalar intangible por el aire.<\/p>\n<p>Acababa de leer un art\u00edculo de Erandi Cerb\u00f3n G\u00f3mez en el diario Milenio<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> sobre Maupassant, iniciaba con un p\u00e1rrafo que de pronto le dio sentido al vac\u00edo que la embarg\u00f3 cuando le anunciaron que Boyanca se hab\u00eda quedado dormida sin despertar m\u00e1s. Dentro de su cuerpo sinti\u00f3 que un pu\u00f1o desaparec\u00eda. Y llor\u00f3, aull\u00f3 como una coyota cuando \u00e9sta anuncia en lo alto de una monta\u00f1a, un cambio por una desgracia inevitable, y tambi\u00e9n esperada desde que la jefa de la manada dio inicio a la despedida con tres palabras: \u201cYa es el final\u201d.<\/p>\n<p>\u201cHay m\u00e9dicos notables en la historia literaria que examinan, aparte del cuerpo, lo que aqueja al alma\u201d, -escribe Erandi enunciando a varios para llegar a \u201cEl Doctor H\u00e9raclius Gloss escrito por Guy de Maupassant (1850-1893), que junto con \u00c9mile Zola, Gustave Flaubert, Iv\u00e1n Turgu\u00e9nev y Henry James es reconocido por sus novelas desde aquella \u00e9poca.\u201d<\/p>\n<p>Nadeshka repite \u201c\u00e9poca\u201d, una y otra vez \u201c\u00e9poca\u201d, dentro de una \u00e9poca en donde las generaciones tienen nombres como Mileniuans, y Genraci\u00f3n X, Babyboomers,\u00a0 Generaci\u00f3n\u00a0Z, Nativos digitales o Post\u00a0<strong>millennials<\/strong>\u2026<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-64084\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted.jpeg\" alt=\"\" width=\"499\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted.jpeg 1280w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-300x225.jpeg 300w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-768x576.jpeg 768w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-1024x768.jpeg 1024w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-80x60.jpeg 80w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-265x198.jpeg 265w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-696x522.jpeg 696w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-1068x801.jpeg 1068w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-560x420.jpeg 560w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/Boyanca-Eva-Bodensted-600x450.jpeg 600w\" sizes=\"(max-width: 499px) 100vw, 499px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Boyanka naci\u00f3 en una \u00e9poca per s\u00e9, con ra\u00edces, escuelas, lenguajes; con costumbres y tradiciones, y muri\u00f3 en una \u00e9poca donde las \u00e9pocas han dejado de existir, donde las generaciones sin ra\u00edces ni identidades concretas, transitan por la historia sin pertenecer a algo concreto, sin brindarle al tacto de las yemas de sus dedos el sentir del paso de las hojas de una novela, un diccionario, un diario, y el sentir de la escritura con una pluma fuente en sus dedos. En esta \u00e9poca sin \u00e9pocas en su conocimiento habita la pantalla y en sus dedos y en sus ojos el deslizar de los ritmos y las notas de la globalizaci\u00f3n. Su ausencia en los ayeres desconoce las bibliotecas y los libreros, las obras y las artes; y manteniendo a las lecturas silentes, el futuro se alimenta de una cotidianidad encerrada dentro de la incertidumbre. En ella amanece una inveros\u00edmil vacuna que igual es un volado que te monta en una ola que no sabes a donde <em>chingados<\/em> te llevar\u00e1, s\u00ed, la ola, la vacuna, la falta de un liderazgo al cual atas tu mano para dejar de volar como un papalote en la nada de un hoy sin viento ni corrientes ni esperanza.<\/p>\n<p>Bojanka, dice Nadeshka mientras recorre su casa ubicando en d\u00f3nde pondr\u00e1 cada \u00e9poca de cada mesa, cada silla, cada l\u00e1mpara, cada pasado lleno de pasados. D\u00f3nde se sentar\u00e1 para darle sentido a lo que acept\u00f3 adoptar en su espacio y explorar el \u00edmpetu incansable de la escritura desde un alma tan emprendedora como la de ella, la que lleg\u00f3 en cajas, en una mesa, en un sill\u00f3n, en un mueble de madera, en muchos libros de<\/p>\n<p>\u201clibrepensadores, algunos arist\u00f3cratas, con educaci\u00f3n religiosa o contra de ella\u201d \u2013escribe Erandi para compartirle \u201cla existencia de la \u201cla metempsicosis\u201d, la creencia que tiene como fundamento la transmigraci\u00f3n del alma, la reencarnaci\u00f3n incesante para llegar al momento donde se alcanza una purificaci\u00f3n terrestre que conduce a un mundo superior.\u201d<\/p>\n<p>Bokanka, repite Nadeshka acerc\u00e1ndose a ese mundo superior que la abuela de su hermano le tendi\u00f3 sin aspavientos cada vez que la miraba, que la saludaba, que la atravesaba con la mirada para descubrir en sus adentros, los secretos de alma.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>https:\/\/www.milenio.com\/opinion\/erandi-cerbon-gomez\/igitur\/tardio-pero-oportuno-maupassant<\/p>\n<p><script async src=\"https:\/\/pagead2.googlesyndication.com\/pagead\/js\/adsbygoogle.js\"><\/script><br \/>\n<ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display: block;\" data-ad-format=\"autorelaxed\" data-ad-client=\"ca-pub-1136171134853753\" data-ad-slot=\"4595267748\"><\/ins><br \/>\n<script>\n     (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});\n<\/script><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2021\/02\/28\/boyanca-por-eva-bodenstedt\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Pirata del Oriente Boyanca, por Eva Bodenstedt Se muri\u00f3 la abuela de su hermano a cuatro d\u00edas de cumplir los 94 a\u00f1os en la Ciudad de M\u00e9xico. 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