{"id":7963,"date":"2013-02-02T09:00:44","date_gmt":"2013-02-02T15:00:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=7963"},"modified":"2014-03-18T18:56:18","modified_gmt":"2014-03-19T00:56:18","slug":"el-matematico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2013\/02\/02\/el-matematico\/","title":{"rendered":"El matem\u00e1tico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">*Por: <a href=\"http:\/\/samaelhernandezruiz.wordpress.com\" target=\"_blank\">Samael Hern\u00e1ndez Ruiz<\/a><\/p>\n<p>Sinti\u00f3 en el rostro el viento fr\u00edo de esa tarde de oto\u00f1o. Sali\u00f3 a la calle. Necesitaba tomar una cerveza.\u00a0<em>Trafalgar Square\u00a0<\/em>se ve\u00eda como en una foto en blanco y negro por el efecto que produc\u00eda la leve bruma que comenzaba a llenar la plaza. Camin\u00f3 hacia el norte alej\u00e1ndose de las oficinas del Club de Roma en Londres. Acababa de salvar su reputaci\u00f3n como cient\u00edfico; pero el desastre hab\u00eda comenzado.<\/p>\n<p>Cuando vio el pub\u00a0 se sinti\u00f3 aliviado, al empujar la puerta\u00a0 el calorcillo del lugar lo hizo entornar los ojos. El local estaba abarrotado, busc\u00f3 una mesa desocupada y la encontr\u00f3 en uno de los rincones. El lugar era peque\u00f1o; pero serv\u00edan un cordero exquisito y buena cerveza.<\/p>\n<p>Se quit\u00f3 el abrigo y acomod\u00f3 su bufanda en el respaldo de la silla, la mesera no tard\u00f3 en llegar apenas se sent\u00f3. Orden\u00f3 un tarro de cerveza fr\u00eda y pens\u00f3 en pedir mas tarde un plato de cordero asado. Los clientes del lugar platicaban unos con otros en voz baja, como temerosos de que se les escuchara, el ambiente no parec\u00eda relajado esa noche.<\/p>\n<p>Lu\u00eds Arturo observaba el televisor del bar mientras sorb\u00eda lentamente la cerveza\u00a0 que le hab\u00edan servido. El noticiero anunciaba lo que todos esperaban con temor: Los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica le declaraban\u00a0la guerra al que llamaban el eje del mal: Irak y Al\u00a0 Qaeda. Uno era un gobierno, la otra una organizaci\u00f3n\u00a0 acusada de la agresi\u00f3n contra los Estados Unidos el 11 de septiembre. Inglaterra,\u00a0 Francia y Jap\u00f3n apoyaron\u00a0 la decisi\u00f3n,\u00a0 Alemania y Espa\u00f1a lo hicieron con menos aspavientos. Lu\u00eds Arturo observaba\u00a0 el rostro, desencajado por el miedo, de la comentarista de la televisi\u00f3n inglesa que daba la nota. \u00c9l\u00a0 pudo ser parte de la soluci\u00f3n que impidiera esa tragedia; cuando lo record\u00f3 sonr\u00edo mientras volv\u00eda a sorber de su tarro de cerveza.<\/p>\n<p>Hac\u00eda seis a\u00f1os que Lu\u00eds Arturo Ramos\u00a0 viv\u00eda en Europa. Hab\u00eda nacido en un peque\u00f1o pueblo del Istmo de Tehuantepec en M\u00e9xico, del que se sent\u00eda profundamente orgulloso: San Isidro la Venta, en el inestable\u00a0 y casi vol\u00e1til estado de Oaxaca. Su lengua primera hab\u00eda sido el zapoteco, despu\u00e9s aprendi\u00f3 el castellano no sin dificultad. Estudio la primaria y la secundaria en su pueblo natal y despu\u00e9s se fue a la ciudad de M\u00e9xico queriendo convertirse en militar; pero termin\u00f3 estudiando matem\u00e1ticas en la Universidad Aut\u00f3noma de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Pronto se dio cuenta de las extraordinarias facultades que pose\u00eda para el conocimiento abstracto. Su tesis de licenciatura vers\u00f3 sobre la aplicaci\u00f3n de la teor\u00eda de los subconjuntos borrosos a los espacios vectoriales. Esa disertaci\u00f3n le vali\u00f3 una beca para estudiar la maestr\u00eda y el doctorado en la Universidad de Gotinga, la Georgia Augusta, en Alemania. Su inter\u00e9s no se limitaba al desarrollo t\u00e9cnico de las matem\u00e1ticas, sino al reestablecimiento\u00a0 de sus cimientos, a su refundaci\u00f3n humanista.<\/p>\n<p>La idea le hab\u00eda surgido mientras trabajaba como ayudante en un equipo del Instituto de Investigaciones de Matem\u00e1ticas Aplicadas. Su tarea, en el programa, era ayudar a modelar los patrones de concentraci\u00f3n de las poblaciones de inmigrantes no europeos en Europa central. No era partidario del uso de las estad\u00edsticas y los modelos econom\u00e9tricos; pero se decidi\u00f3 por una t\u00e9cnica probabil\u00edstica; por eso cuando propuso en el seminario la aplicaci\u00f3n de cadenas de Markov para simular la din\u00e1mica de las poblaciones de inmigrantes, se sinti\u00f3 satisfecho\u00a0 al ver los ojos incr\u00e9dulos de los Seniors del equipo de cient\u00edficos. No eran las matem\u00e1ticas que hubiera querido aplicar; pero por algo hab\u00eda que empezar.<\/p>\n<p>Estuvo trabajando tres meses sin descanso hasta que concluy\u00f3 la primera versi\u00f3n del modelo. Se la present\u00f3 a su director, el Dr. Konrad Helmus, y le explic\u00f3 con detalles c\u00f3mo al multiplicar un espacio vectorial bidimensional por un vector simple con ciertas variables seleccionadas, el resultado reproduc\u00eda con bastante fidelidad el comportamiento de los patrones de distribuci\u00f3n territorial de la poblaci\u00f3n inmigrante.<\/p>\n<p>El Dr. Helmus qued\u00f3 impresionado. Le dijo, quiz\u00e1s para animarlo, que era la primera vez que le presentaban un modelo que empleaba matem\u00e1ticas no\u00a0 \u00abconvencionales\u00bb para simular el comportamiento de un fen\u00f3meno social. \u00bfPodr\u00eda el modelo predecir adem\u00e1s de describir? La pregunta le cay\u00f3 como balde de agua fr\u00eda a Lu\u00eds Arturo. Sab\u00eda bien que las herramientas matem\u00e1ticas como las cadenas de Markov\u00a0 no tienen \u201cmemoria\u201d, es decir, descrito un estado del sistema, el siguiente es totalmente independiente del anterior. Por tanto, no pueden \u201cpredecir\u201d. El Dr. Helmus\u00a0 pareci\u00f3 comprender su angustia: \u00abNo desista, le dijo, abandone su desprecio por las probabilidades, use con prudencia sus cadenas de Markov y le aseguro\u00a0 un \u00e9xito rotundo.\u201d Abandon\u00f3 la oficina del director molesto; no trataba de hacer c\u00e1lculos para mercachifles que quieren vender lavadoras o cigarros, le interesaba construir unas matem\u00e1ticas aplicables a lo humano.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 las matem\u00e1ticas son tan ingratas? se preguntaba, funcionan con una fidelidad asombrosa cuando se trata de fen\u00f3menos f\u00edsicos; pero las muy putas s\u00f3lo le hac\u00edan gui\u00f1os a las ciencias sociales y cuando se trataba de actuar en serio mandaban para calentar braguetas a su madrota: las estad\u00edsticas.<\/p>\n<p>Record\u00f3 sus lecturas de Hegel y Schopenhauer, los dos pinches alemanes despreciaban\u00a0 las matem\u00e1ticas y las descalificaban como ciencia y para colmo, el segundo, odiaba al primero; pero en lo de las matem\u00e1ticas estaban de acuerdo los muy cabrones; de modo que, si creyera en sus afirmaciones, no se podr\u00eda construir una teor\u00eda matem\u00e1tica de ning\u00fan fen\u00f3meno y mucho menos de uno social. En la realidad el asunto era muy diferente \u00bfPero por qu\u00e9 las matem\u00e1ticas funcionaban tan bien con la f\u00edsica y no con la sociolog\u00eda?<\/p>\n<p>Le tom\u00f3 gusto a caminar por las tardes por los jardines de su universidad mientras pensaba en esa resistencia\u00a0 de las matem\u00e1ticas para con los fen\u00f3menos\u00a0 sociales. \u00bfPor qu\u00e9 no quieren con ellos? Las matem\u00e1ticas se comportan con las ciencias sociales como las taberneras de mi tierra, le gustaba decir, mientras consumas de sus cervezas te dan jal\u00f3n; pero una vez que se te acaba el dinero te mandan a la chingada. Con las matem\u00e1ticas sucede los mismo, mientras madrotean las estad\u00edsticas tienes la ilusi\u00f3n de hacer ciencia, pero cuando intentas salirte de las probabilidades \u00a1nada ajusta!<\/p>\n<p>Ya pinche Arturo, le dec\u00eda Ricardo Arnaud, un mexicano de origen franc\u00e9s que estudiaba econom\u00eda en Manchester y que lo visitaba en verano, \u00a1te vas a volver loco cabr\u00f3n!<\/p>\n<p>Le gustaba platicar con Ricardo y salir a beber cerveza mientras hac\u00edan planes para transformar al mundo. El tema central eran las mujeres, pero pronto se desviaba la discusi\u00f3n hacia temas de econometr\u00eda y sus posibilidades como campo para fundar unas nuevas matem\u00e1ticas. No es posible, dec\u00eda Arturo contradiciendo a su amigo, la econometr\u00eda es la misma madrota pero con distinta ropa.<\/p>\n<p>Una tarde mientras se peinaba ante el espejo para despu\u00e9s salir a dar su ya acostumbrado paseo, al verse reflejado tuvo una revelaci\u00f3n. Estaba fascinado, no pod\u00eda creer que le hubiera pasado a \u00e9l que no cre\u00eda en nada que no fuera racional; pero la idea ya no lo abandon\u00f3. Repas\u00f3 mentalmente los tres grandes principios de la l\u00f3gica aristot\u00e9lica: el principio de identidad, el de contradicci\u00f3n y el del tercero excluido. El cuarto , el de raz\u00f3n suficiente, no lo era en realidad, era m\u00e1s bien un meta-principio.En cuanto al principio del tercero excluido, \u00e9ste era un complemento del de contradicci\u00f3n; de modo que la cosa pod\u00eda ser planteada de la siguiente manera: el ser es id\u00e9ntico a s\u00ed mismo, y no puede ser y no ser al mismo tiempo. A eso se reduc\u00eda todo.<\/p>\n<p>Todas las matem\u00e1ticas ven\u00edan de esos dos juicios ligados por una conjunci\u00f3n; lo dem\u00e1s era poner en movimiento la raz\u00f3n. Pero algo no acababa de convencerlo \u00bfPor qu\u00e9 le parec\u00eda incompleta esta brillante s\u00edntesis que, seg\u00fan \u00e9l, hab\u00eda logrado Arist\u00f3teles con sus \u00abcuatro\u00bb principios? Obsesionado por esa idea, la respuesta la encontr\u00f3 pocas semanas despu\u00e9s en Hegel: el devenir.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de Hegel no enfatizaba\u00a0 la identidad sino\u00a0 la contradicci\u00f3n. Por tanto, lo uno que deviene en otro, era el principio que la guiaba. Pero no fueron las lecturas filos\u00f3ficas las que le provocaron el chispazo, sino la revisi\u00f3n de su ya vieja tesis de licenciatura.<\/p>\n<p>A diferencia de la teor\u00eda cl\u00e1sica de los conjuntos, en la que un elemento pertenece o no\u00a0 a un conjunto determinado, en los conjuntos borrosos se establece la existencia de una funci\u00f3n de membres\u00eda; en otras palabras, un elemento puede presentar diferentes grados de pertenencia a un conjunto. Aunque la teor\u00eda pone \u00e9nfasis en lo \u201cborroso\u201d de los l\u00edmites de un conjunto, para Lu\u00eds Arturo, no era as\u00ed. Si el \u00e9nfasis se transfer\u00eda al elemento, el principio de contradicci\u00f3n se desvanece, por tanto, resultar\u00eda falso o al menos inoperante el principio del tercero excluido, ya que el devenir existir\u00eda como un tercer estado del ser y su expresi\u00f3n matem\u00e1tica ser\u00eda la funci\u00f3n de membres\u00eda.<\/p>\n<p>Este simple cambio representaba una s\u00edntesis\u00a0 diferente a la aristot\u00e9lica que proviene de la\u00a0 reflexi\u00f3n sobre la naturaleza y no sobre lo social. \u00a1Por eso la puta no quer\u00eda, se le pagaba con una moneda que no aceptaba! Pero ahora era distinto, construir unas nuevas matem\u00e1ticas a partir de enriquecer los principios l\u00f3gicos con la categor\u00eda del devenir parec\u00eda posible, despu\u00e9s de todo el c\u00e1lculo diferencial ya lo hab\u00eda intentado. As\u00ed que Schopenhauer\u00a0 y Hegel ten\u00edan raz\u00f3n en su caracterizaci\u00f3n de las matem\u00e1ticas y los dos, despu\u00e9s de muertos, volv\u00edan a estar de acuerdo una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>A partir de su descubrimiento su car\u00e1cter cambi\u00f3. Dej\u00f3 de frecuentar los bares y se olvid\u00f3 de los paseos vespertinos. En una ocasi\u00f3n que Ricardo aprovech\u00f3 un per\u00edodo vacacional para visitarlo, se neg\u00f3 a salir con \u00e9l. Ricardo sali\u00f3 del cuarto maloliente ment\u00e1ndole la madre y azotando la puerta. A los pocos meses se volvi\u00f3 un ser despreciable. No se cambiaba de ropa, se dej\u00f3 la barba y casi no se ba\u00f1aba, o lo hac\u00eda muy de vez en cuando. En clase sus compa\u00f1eros le hac\u00edan un claro al alejar sus sillas de la suya, y los profesores justificaban en silencio la discriminaci\u00f3n de que era objeto.<\/p>\n<p>Su tesis\u00a0 vers\u00f3 sobre un tema insulso: \u201cEspacios vectoriales y vectores de expansi\u00f3n en el algebra lineal\u201d. Hab\u00eda escogido el tema m\u00e1s \u00e1rido para no llamar la atenci\u00f3n sobre sus verdaderas intenciones. Su asesor\u00a0 le recomend\u00f3 que cambiara su tesis por algo m\u00e1s cercano a los temas de investigaci\u00f3n de moda; pero se rehus\u00f3. Su propuesta fue aceptada s\u00f3lo porque su desempe\u00f1o hab\u00eda sido excepcional durante los dos a\u00f1os de la maestr\u00eda.<\/p>\n<p>Fij\u00f3 su objetivo final para su tesis doctoral: demostrar que todas las matem\u00e1ticas se pod\u00edan derivar con estricto rigor l\u00f3gico y sin paradojas, de lo que ahora llamaba Teor\u00eda Universal de los Conjuntos, una teor\u00eda que se sosten\u00eda en una versi\u00f3n integrada de la l\u00f3gica formal y la del devenir. Pero a\u00fan no mencionaba nada de su aplicaci\u00f3n a las ciencias sociales. Eso, lo dejaba para despu\u00e9s.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n de su disertaci\u00f3n doctoral fue apote\u00f3tica. Esa ma\u00f1ana lleg\u00f3 al Aula Magna de la Universidad ba\u00f1ado, afeitado y oliendo a lavanda. En el presidium estaban su asesor de tesis, el Dr. August Kriege, el Director del Instituto de Matem\u00e1ticas Avanzadas de Gotinga y el Rector de la Universidad. En primera fila y entre el p\u00fablico que llenaba la sala, estaba su mam\u00e1 que hab\u00eda viajado desde su pueblo para ver a su v\u00e1stago presentar un examen que ella estaba muy lejos de comprender. Su marido no la acompa\u00f1\u00f3, hab\u00eda muerto hac\u00eda apenas tres meses.<\/p>\n<p>Los peri\u00f3dicos de la Universidad de Gotinga le dieron un importante espacio a la disertaci\u00f3n doctoral del mexicano Lu\u00eds Arturo Ramos Pineda que promet\u00eda revolucionar las matem\u00e1ticas; pero la comunidad cient\u00edfica no pareci\u00f3 enterarse. Unos meses m\u00e1s tarde recibi\u00f3 una oferta de trabajo del Instituto Franc\u00e9s de F\u00edsica de Cristales, no era un gran sueldo ; pero le dar\u00eda tiempo para dedicarse a su proyecto y estar\u00eda en la bella Par\u00eds, de modo que acept\u00f3. En el Instituto Franc\u00e9s se pasaba las ma\u00f1anas resolviendo problemas geom\u00e9tricos para los f\u00edsicos te\u00f3ricos. Le era de gran utilidad su dominio sobre el \u00e1lgebra lineal\u00a0 para resolver problemas de geometr\u00edas no euclidianas; pero no eran esos los\u00a0 problemas que lo apasionaban.<\/p>\n<p>Al terminar su jornada de trabajo le gustaba ir al caf\u00e9 de L\u2019Opera\u00a0 o al Barrio Latino a tomar cerveza y escuchar las interminables discusiones que, sobre la situaci\u00f3n mundial, sosten\u00edan viejos comunistas, anarquistas, ecologistas, New Age, l\u00edderes guerrilleros latinoamericanos, artistas y hasta alg\u00fan paisano del Istmo que se apersonaba por aquellos lares con aires de poeta.<\/p>\n<p>La ca\u00edda de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica produjo su paradoja: una interminable multitud de peque\u00f1as guerras y la despiadada explotaci\u00f3n de los pa\u00edses pobres justificada ahora por el mito de la globalizaci\u00f3n. Luis Arturo pensaba que s\u00f3lo los imb\u00e9ciles pod\u00edan creer en eso. La creciente interrelaci\u00f3n entre las culturas y estados del planeta que inici\u00f3 en el siglo XV y continuaba hasta ahora, no justificaba ni explicaba el desastre en que hab\u00edan convertido a \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina. Seg\u00fan \u00e9l lo que en realidad estaba ocurriendo era que la rapi\u00f1a de los pa\u00edses poderosos no ten\u00eda oposici\u00f3n. El neoliberalismo y el llamado pensamiento \u00fanico se adue\u00f1aban del mundo, mientras los est\u00fapidos se tragaban el cuento de que las responsables del caos eran las grandes transformaciones asociadas a la\u00a0 globalizaci\u00f3n. \u00a1Pura mierda! No parec\u00eda haber salida. De las teor\u00edas de Luhmann hasta las de Habermas, todo le parec\u00eda un aburrido y est\u00e9ril rollo y eso de tomar las armas para terminar haci\u00e9ndole el juego a la industria armamentista se le hac\u00eda la mar de ingenuo.<\/p>\n<p>En una de esas visitas a las\u00a0<em>brasseries<\/em>\u00a0del barrio latino se encontr\u00f3 a su amigo Ricardo Arnaud, quien lo salud\u00f3 y lo abraz\u00f3 efusivo\u00a0 y le invit\u00f3 una cerveza. Le dio mucho gusto verlo de nuevo. Ricardo se ve\u00eda saludable, despreocupado; trabajaba en una oficina londinense del Club de Roma, ten\u00eda como novia a una inglesita guapa y cachonda que se llamaba Unah. \u00a1Qu\u00e9 pinche nombre! le dijo Luis Arturo; Ricardo sonri\u00f3\u00a0 y\u00a0 le brind\u00f3, con el tarro de cerveza en alto, una sonora mentada de madre.<\/p>\n<p>Varias cervezas despu\u00e9s Ricardo le confi\u00f3 a su amigo un proyecto secreto del Club de Roma. Luis Arturo sonri\u00f3 con sorna. Otra de sus mamadas dijo, y bebi\u00f3 de su cerveza. Deber\u00eda interesarte\u00a0<em>g\u00fcey<\/em>, se trata de algo que a ti te gusta le replic\u00f3 Ricardo con aparente desinter\u00e9s. Est\u00e1n ensayando un modelo matem\u00e1tico para pronosticar consensos de opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Ricardo dio en el blanco. Luis Arturo hizo a un lado su tarro de cerveza mientras se\u00a0 acercaba\u00a0 por encima de la mesa. \u00bfMe est\u00e1s cotorreando\u00a0<em>g\u00fcey?<\/em>, le dijo desconfiado, esa madre s\u00f3lo la puedo hacer yo. \u00bfPor qu\u00e9 crees que vine a buscarte pendejo? o \u00bfA poco crees que este encuentro fue casualidad pinche\u00a0<em>muxhe<\/em>? Le espet\u00f3 Ricardo.<\/p>\n<p>Luis Arturo se instal\u00f3 en Londres en un peque\u00f1o departamento de Totham Street, cerca del Museo Brit\u00e1nico, de ah\u00ed se desplazaba a pie hasta las oficinas del Club de Roma frente a\u00a0 Trafalgar Square. Trabajaba a dos turnos y abandonaba la oficina por la noche ya muy tarde. Casi un a\u00f1o despu\u00e9s present\u00f3 al consejo directivo del Club de Roma su obra. Lo que les mostr\u00f3 los dej\u00f3 boquiabiertos: era un modelo que permit\u00eda representar las opiniones de las personas\u00a0 mediante\u00a0 vectores y sus componentes eran n\u00fameros cuyos valores pod\u00edan ir de cero a uno, matizando as\u00ed el pensar de alguien sobre alguna tem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Los vectores, que\u00a0 pod\u00edan ser miles, o millones, pero siempre un n\u00famero finito, constitu\u00edan en su conjunto un espacio vectorial. La teor\u00eda demostraba que cualquier espacio vectorial pod\u00eda reducirse a unos cuantos vectores o a uno s\u00f3lo, y que estos, mediante algunas manipulaciones algebraicas, pod\u00edan generar todos los posibles vectores del espacio definido, \u00a1a\u00fan aquellos que no se hab\u00edan imaginado! Lo sorprendente eran las implicaciones del modelo. Si cada vector representaba una opini\u00f3n diferente en un grupo humano, la teor\u00eda predec\u00eda que era posible reducir esa multiplicidad de opiniones a unas cuantas o a una sola. Es decir, pod\u00eda predecir la posibilidad de construir consensos.<\/p>\n<p>La teor\u00eda fue conservada en secreto y el Club contrat\u00f3 a soci\u00f3logos, antrop\u00f3logos, psic\u00f3logos y expertos en comunicaci\u00f3n para ensayar experimentos. \u00c9stos consist\u00edan en reunir a un grupo de 50 \u00f3 70 personas, proponerles un tema de discusi\u00f3n y encuestar sus opiniones al respecto. Mediante la Teor\u00eda Universal de Conjuntos, como le dec\u00edan ahora al modelo de Lu\u00eds Arturo, se pronosticaba la posibilidad o no de lograr un consenso en el grupo bajo estudio. De esta manera, si a partir de los c\u00e1lculos se obten\u00edan dos vectores de expansi\u00f3n y se asociaban a cierta distribuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n objetivo, se pod\u00eda decidir cu\u00e1l ser\u00eda la opini\u00f3n que ganar\u00eda m\u00e1s adeptos. Si el vector de expansi\u00f3n era s\u00f3lo uno, el consenso se podr\u00eda lograr con un 100% de probabilidad. El resto era trabajo de soci\u00f3logos, psic\u00f3logos y comunic\u00f3logos que induc\u00edan al grupo hacia la opini\u00f3n de consenso.<\/p>\n<p>Los resultados fueron sorprendentes. Todas las predicciones del modelo se cumpl\u00edan con\u00a0 exactitud, con una precisi\u00f3n nunca so\u00f1ada en las ciencias sociales y menos a partir de una teor\u00eda\u00a0 matem\u00e1tica no\u00a0 probabil\u00edstica. Los experimentos fueron ampli\u00e1ndose a grupos mayores y bajo menos restricciones experimentales. Los resultados segu\u00edan concordando con las predicciones del modelo. Despu\u00e9s de eso\u00a0 Lu\u00eds Arturo fue promovido a director del \u00e1rea de matem\u00e1ticas aplicadas del Club de Roma, lo hab\u00edan cambiado de su peque\u00f1o departamento a una suite del hotel Prince Albert y le hab\u00edan quintuplicado el sueldo y las prestaciones, todo\u00a0 a cambio de no publicar nada sin\u00a0 la autorizaci\u00f3n y el patrocinio del Club de Roma. Acept\u00f3.<\/p>\n<p>De lo que vino despu\u00e9s, Arturo s\u00f3lo se enter\u00f3 por la prensa y en parte por Ricardo quien, desde que se hab\u00eda convertido en un hombre influyente, no lo dejaba ni a sol ni a sombra. Supo que los directivos del Club convocar\u00edan a una cumbre internacional en la que participar\u00edan el grupo de los ocho y los de Medio Oriente. Se pretend\u00eda\u00a0 lograr con la cumbre una declaraci\u00f3n que culminara meses despu\u00e9s en un\u00a0 acuerdo mundial por la paz, la equidad y el desarrollo sustentable. Las intenciones de los miembros del Club de Roma eran evidentes para Lu\u00eds Arturo: construir las condiciones para que los \u201caliados\u201d se apropiaran del petr\u00f3leo y controlaran de paso la zona por la que se construir\u00eda el acueducto para Palestina, Israel incluido.<\/p>\n<p>La cumbre se convoc\u00f3 y se desarroll\u00f3 como estaba previsto; pero los resultados no fueron los esperados. El modelo hab\u00eda predicho la posibilidad de un consenso con tres vectores de expansi\u00f3n con una concentraci\u00f3n de opiniones de 5%, 10% y 75% en cada uno de ellos, esto significaba un \u00e9xito total; pero los resultados no se comportaron de esa manera.<\/p>\n<p>En los hechos, las opiniones se polarizaron casi en 50% y 50% en dos vectores de expansi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9? Le preguntaron a Luis Arturo los directivos del Club de Roma. El modelo era impecable, de modo que la causa del error deb\u00eda estar en otro lado. El matem\u00e1tico revis\u00f3 el programa de c\u00f3mputo que \u00a0hab\u00edan elaborado los expertos inform\u00e1ticos para aplicar sus ecuaciones en esa ocasi\u00f3n y encontr\u00f3 un peque\u00f1o error en una subrutina, que explicaba la diferencia entre la predicci\u00f3n y los resultados. Su teor\u00eda no hab\u00eda fallado. Respir\u00f3 tranquilo, aunque de alg\u00fan modo el costo de su consagraci\u00f3n definitiva fuera una nueva guerra.<\/p>\n<p>Bebi\u00f3 otro trago de cerveza mientras escuchaba la declaraci\u00f3n formal que daba inicio a las hostilidades y que el Presidente de los Estados Unidos le\u00eda en ese momento, en representaci\u00f3n de su bloque de aliados. Le pidi\u00f3 la cuenta a la mesera y mientras depositaba el dinero en la peque\u00f1a charola, pens\u00f3 que ser\u00eda dif\u00edcil publicar sus descubrimientos en los tiempos que se avecinaban. Ya no quiso pedir cordero.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 su bufanda y su abrigo, sali\u00f3 a la calle pensando en buscar a un inform\u00e1tico en el que pudiera confiar para encargarle el desarrollo de un nuevo programa para su modelo. Tom\u00f3 rumbo al oeste, hacia su hotel y vio a Ricardo a lo lejos con una\u00a0 mujer disponi\u00e9ndose a tomar un taxi \u00bfSer\u00eda Unah? En medio de la guerra \u00bfa qui\u00e9n le podr\u00eda importar una infidelidad?<\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2013\/02\/02\/el-matematico\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Por: Samael Hern\u00e1ndez Ruiz Sinti\u00f3 en el rostro el viento fr\u00edo de esa tarde de oto\u00f1o. Sali\u00f3 a la calle. Necesitaba tomar una cerveza.\u00a0Trafalgar Square\u00a0se ve\u00eda como en una foto en blanco y negro por el efecto que produc\u00eda la leve bruma que comenzaba a llenar la plaza. 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