{"id":8618,"date":"2013-02-21T10:27:57","date_gmt":"2013-02-21T16:27:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/?p=8618"},"modified":"2013-02-21T10:27:57","modified_gmt":"2013-02-21T16:27:57","slug":"en-el-jardin-de-melibea-los-arboles-viven-de-pie-ii-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2013\/02\/21\/en-el-jardin-de-melibea-los-arboles-viven-de-pie-ii-parte\/","title":{"rendered":"En el jard\u00edn de Melibea los \u00e1rboles viven de pie. II PARTE"},"content":{"rendered":"<div style=\"text-align: right\">Por: Rodolfo Nar\u00f3<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Esta es la segunda parte de mi ponenecia en el XIX Coloquio Internacional de Bibliotecarios, \u00abYo leo, t\u00fa lees, leyendo en la biblioteca\u00bb, realizado en la pasada Feria del Libro de Guadalajara. El viernes vendr\u00e1 la tercera y \u00faltima, acomp\u00e1\u00f1enme.\u00a0 <strong><br \/>\n<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div><strong>Biblioteca Nacional<\/strong><\/div>\n<div><\/div>\n<div>Cuando he viajado a otros pa\u00edses, visito cuatro lugares para conocerlo mejor: el museo representativo de su cultura, su jard\u00edn bot\u00e1nico, su biblioteca nacional y su catedral; elementos imprescindibles para saber de su pasado hist\u00f3rico y org\u00e1nico, su creatividad y su vida espiritual. As\u00ed he trabajado en la Biblioteca Nacional de Espa\u00f1a, la Biblioteca P\u00fablica de Nueva York, la Biblioteca Nacional de Argentina y de Uruguay. Siguiendo los pasos de un libro, <em>La amada inm\u00f3vil<\/em>, de Amado Nervo, he pasado por ellas de ser un simple turista a ser un investigador.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>En el verano de 2006 estuve en Montevideo. All\u00e1 era invierno. Montevideo es una ciudad fr\u00eda, lluviosa, con la bruma que solemos ver en la pel\u00edculas de Jack el Destripador. Iba por primera vez a Uruguay, a celebrar un congreso de poes\u00eda en la Biblioteca Nacional. El evento se realizaba en la sala Acu\u00f1a de Figueroa. Ah\u00ed me reencontr\u00e9 con William Johnston, un amigo poeta que ten\u00eda varios a\u00f1os de haberle perdido la pista en M\u00e9xico. \u00c9l fue mi gu\u00eda en esa ciudad de nostalgia, sensaci\u00f3n que yo s\u00f3lo hab\u00eda sentido en Buenos Aires. Despu\u00e9s de almorzar un chivito al pan, le pregunt\u00e9 c\u00f3mo segu\u00eda Benedetti; el estado de su precaria salud era noticia en todos los diarios. Ten\u00eda pocos meses de viudo y el asma que lo hab\u00eda aquejado toda su vida se volv\u00eda a ensa\u00f1ar en \u00e9l. Willy asegur\u00f3 que Benedetti no asistir\u00eda al congreso pero que \u00e9l lo ver\u00eda el fin de semana. \u201cSi quer\u00e9s, pod\u00e9s acompa\u00f1arme\u201d, me dijo sin mayor problema.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Para m\u00ed era una tentaci\u00f3n estar en Uruguay y no seguir los rastros de Amado Nervo. Sus \u00faltimos d\u00edas de vida los hab\u00eda pasado en Montevideo a donde fue a cumplir unas diligencias diplom\u00e1ticas. Al tercer d\u00eda de haber desembarcado, luego de cruzar el Rio de la Plata, desde Buenos Aires, de ser recibido con honores de jefe de Estado y ser vitoreado por una multitud, la muerte lo sorprender\u00eda despu\u00e9s de una semana de agon\u00eda por una peritonitis masiva. Aquella era la oportunidad que hab\u00eda esperado de enfrentarme con la muerte del poeta, por lo que al finalizar el congreso me qued\u00e9 tres d\u00edas m\u00e1s, para encerrarme en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional a revisar peri\u00f3dicos de la \u00e9poca y documentos reservados s\u00f3lo para investigadores, por lo que Willy me ayud\u00f3, con sus influencias, al acreditarme en pocos minutos como investigador de no s\u00e9 qu\u00e9 universidad. De esos amarillentos diarios, que no pude fotocopiar, transcrib\u00ed todo el mes de mayo de 1919 siguiendo el d\u00eda a d\u00eda de la enfermedad de Nervo. Comprob\u00e9 que era el poeta m\u00e1s importante de su tiempo, heredero de la l\u00edrica de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>Yo tomaba las notas finales para mi novela <em>El orden infinito<\/em>, publicada un a\u00f1o despu\u00e9s en M\u00e9xico. Buscaba tantos porqu\u00e9s en las decisiones de vida de Nervo, que cre\u00ed poder descifrarlos en los s\u00f3tanos de la Biblioteca. Estuve tres d\u00edas encerrado en medio de un altero de papeles, a media luz, escuchando en mitad del silencio un estornudo o una tos del otro lado del sal\u00f3n. Por la noche en el hotel, revisaba de nuevo mis notas y aparec\u00edan nuevas interrogantes.<\/div>\n<div><\/div>\n<div>La ma\u00f1ana del viernes, William por fin me confirm\u00f3 que Benedetti nos recibir\u00eda a media tarde. Me previno que fu\u00e9ramos puntuales, que posiblemente el encuentro no durar\u00eda m\u00e1s de una hora. Qued\u00f3 en pasar por m\u00ed a mi hotel a las tres menos cuarto, como dicen all\u00e1. Pero no fui, lo dej\u00e9 plantado sin darme cuenta, entre el avance de las horas y mi lectura, olvid\u00e9 la cita con Willy. De cierto modo tuve que escoger entre visitar al moribundo Benedetti o revivir a Amado Nervo. Vali\u00f3 la pena. Esa tarde, mi \u00faltima tarde en Montevideo, por fin encontr\u00e9 en el peri\u00f3dico <em>La Raz\u00f3n<\/em> la muerte del poeta.<\/div>\n<div><\/div>\n<p>En aquella fr\u00eda hemeroteca a donde tambi\u00e9n llegaba el ruido de un peque\u00f1o ascensor de carga, as\u00ed como a m\u00ed se me terminaban las horas en la biblioteca y a lo lejos de la sala notaba que apagaban las luces, a Amado Nervo se le iba la vida. Con avidez transcrib\u00eda las loas y bendiciones del sacerdote Men\u00e9ndez Plancarte, quien le dio los Santos \u00d3leos. \u201cEl pasado 24 de mayo, en el Parque Hotel muri\u00f3 Amado Nervo, eran las 9:37 de la ma\u00f1ana. \u2018Yo no quiero morir sin ver el sol\u2019, fueron las \u00faltimas palabras del poeta. Ten\u00eda cuarenta y ocho a\u00f1os y nueve meses de vida mortal\u201d, terminaba la nota de Men\u00e9ndez Plancarte. Dej\u00e9 todo como estaba sobre mi mesa de trabajo y fui a pedirle a la bibliotecaria, diez minutos m\u00e1s de consulta; me habl\u00f3 de horas extras, de problemas con el sindicato, de fallas en el interruptor de la luz. Al final me los concedi\u00f3 y segu\u00ed leyendo, con detalle de \u00e9poca, la disputa de Uruguay y Argentina por el ilustre cad\u00e1ver. Las banderas de Uruguay ondearon a media asta por tres d\u00edas, el Congreso declar\u00f3 luto nacional y una descarga de ca\u00f1ones. Se le design\u00f3 \u201cPr\u00edncipe de los poetas continentales\u201d y su cuerpo se embarc\u00f3 en la fragata Uruguay con destino a M\u00e9xico. Tambi\u00e9n me embarqu\u00e9 en la traves\u00eda y segu\u00ed leyendo que\u00a0 sus restos mortales tardaron seis meses en llegar a M\u00e9xico, ya que recib\u00eda homenajes en cada puerto donde atracaba: Brasil, Venezuela, Panam\u00e1, La Habana. A punto estaba de llegar por fin a playas veracruzanas cuando me apagaron la luz y me echaron de la biblioteca. Sal\u00ed a la intemperie de la noche, con los versos de Nervo a flor de labios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/biblioteca-uruguay.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-8619\" src=\"http:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/biblioteca-uruguay-300x198.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/biblioteca-uruguay-300x198.jpg 300w, https:\/\/www.eloriente.net\/home\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/biblioteca-uruguay.jpg 397w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Foto: <a href=\"http:\/\/www.bibna.gub.uy\" target=\"_blank\">Biblioteca Nacional de Uruguay<\/a><\/p>\n\n\t\t\t  <div \n\t\t\t  \tclass = \"fb-comments\" \n\t\t\t  \tdata-href = \"https:\/\/www.eloriente.net\/home\/2013\/02\/21\/en-el-jardin-de-melibea-los-arboles-viven-de-pie-ii-parte\/\"\n\t\t\t  \tdata-numposts = \"10\"\n\t\t\t\tdata-colorscheme = \"dark\"\n\t\t\t\tdata-order-by = \"social\"\n\t\t\t\tdata-mobile=true>\n\t\t\t  <\/div>\n\t\t  <style>\n\t\t\t.fb_iframe_widget_fluid_desktop iframe {\n\t\t\t    width: 100% !important;\n\t\t\t}\n\t\t  <\/style>\n\t\t  ","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Rodolfo Nar\u00f3 Esta es la segunda parte de mi ponenecia en el XIX Coloquio Internacional de Bibliotecarios, \u00abYo leo, t\u00fa lees, leyendo en la biblioteca\u00bb, realizado en la pasada Feria del Libro de Guadalajara. 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