En la agenda política de la Sección 22, las demandas laborales han sido lo de menos. Por Adrián Ortiz

(www.eloriente.net, México, a 4 de junio de 2018, por Adrián Ortiz Romero/Al Margen).-

En estos momentos de dolor, abrazo con

cariño y respeto a Soledad Jarquín y su familia

La Sección 22 del SNTE cumple hoy una semana de actividades continuas en las calles de Oaxaca y, bien a bien, aún no queda claro qué exigen. Durante esa semana, el magisterio oaxaqueño ha realizado diversos actos de presión en demanda para que el gobierno estatal instalara una mesa de trabajo y diera respuesta a sus demandas. Dicha mesa se instaló a media semana, aunque lo cierto es que ni hubo el arreglo esperado, ni los mentores dejaron de hostigar a la ciudadanía. Esto es así porque, como siempre, las demandas han sido lo de menos, porque de lo que se trata es de cumplir una agenda y un calendario electoral predeterminado.

En efecto, este fin de semana integrantes de la Comisión Política de la Sección 22, bastión principal de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación en el sureste del país, afirmó que la asamblea estatal determinó que son nulas las respuestas que el Gobierno del Estado les dio en la mesa de diálogo del jueves pasado. El Secretario General de la Sección 22, Eloy López Hernández dijo que “como muestra de voluntad política”, el magisterio dejará de accionar con bloqueos en la capital, en donde han estado por una semana, dándole a las autoridades dos días para que en un tercer documento otorguen respuestas resolutivas a sus demandas.

Del mismo modo, Genaro Martínez Morales, secretario de organización de la 22, dijo que el paro de labores indefinido continúa y, en el lenguaje provocador que los caracteriza cuando intentan justificar que sus acciones son consecuencia de la indolencia gubernamental para cumplir sus demandas, aseguró que es responsabilidad del Gobierno del Estado y del gobierno federal que el magisterio se encuentre movilizado en las calles.

Indicó que las respuestas otorgadas por el Estado no satisface las exigencias de rezago en temas administrativos, de justicia como es castigo a responsables de lo ocurrido en Nochixtlán, de liberación de presos políticos, de resarcir las agravantes ocasionados por la imposición de la reforma educativa y el “decretazo” del IEEPO. Asimismo dijo que no se ha dado el reconocimiento a diferentes representaciones sindicales que conforman el Comité Ejecutivo Seccional, ni se ha dado respuestas a las demandas de incidencia de los diferentes niveles educativos.

Todo esto, en otro momento, pudiera parecer suficiente como para una movilización, aunque no del tamaño de la que ellos están organizando, justo en este momento de definiciones políticas para Oaxaca y para el país. Todas las demandas no cumplidas planteadas por la dirigencia magisterial, como justificación para todas las acciones ocurridas la semana pasada, y para el paro indefinido de labores al que están llamando a partir de hoy, son exactamente las mismas que han planteado durante los últimos meses, y varias de ellas, además, son exigencias que son materialmente imposibles de cumplir porque no dependen de la voluntad de un funcionario, o de uno de los ámbitos de gobierno con los que negocian.



Frente a esto, una pregunta importante debiera ser por qué si estas demandas han persistido durante años, es justo ahora que decidieron emprender estas acciones. paradójicamente, este es un momento en el que los ámbitos de gobierno no tienen capacidad de respuesta porque a) muchas de las demandas que se plantean al gobierno de Oaxaca, no se encuentran en su ámbito de competencia; y b) porque el gobierno federal está únicamente preocupado por resolver la elección presidencial del 1 de julio, y luego por cerrar la administración federal y entregarla al próximo Presidente en las mejores condiciones posibles para no ser después perseguidos por la comisión de delitos.

Así, en un grado infinito de ingenuidad, pudiera pensarse que la Sección 22 decidió accionar justo cuando nadie está interesado en resolverle nada. Lo cierto es que, en realidad, la 22 tampoco tiene interés en que se cumplan sus demandas, sino que justamente las plantea en este momento porque sabe que nadie puede resolverlas, aunque ello significa el escenario perfecto para mantenerse en las calles, que es lo que en realidad tienen en mente como objetivo de su lucha.

Movilización sin derroteros

Un lado débil del magisterio oaxaqueño se deja ver cada que se ven en la necesidad de construir un pliego petitorio más allá de las demandas políticas abstractas de justicia, castigo a la represión, y liberación de presos políticos. Igual que en muchos otros momentos, esto quedó claro en 2006 cuando la Secretaría de Gobernación les puso como condición, para continuar con las mesas de trabajo que se habían instalado desde la fase violenta del conflicto social en nuestra entidad, que el magisterio presentara un proyecto sustantivo de reformas para democratizar la vida política en Oaxaca.

¿Qué ocurrió entonces con el magisterio? Que, igual que ahora, la 22 fue incapaz de generar un proyecto sustantivo sólido que les permitiera pasar de las proclamas y las exigencias de justicia, a la construcción de un proyecto que pudiera ser presentado y socializado como una perspectiva de cambio para la entidad, incluso en la posibilidad de que esos sólo fueran documentos de trabajo, en aras de que eso motivara una discusión política más amplia.

Más o menos lo mismo ocurrió con la reforma educativa. La Sección 22 rechazó la reforma educativa planteada por el gobierno federal, a partir de que estaban en su derecho de disentir de dicho planteamiento, pero se supone que también porque ellos conocían de mejor modo la realidad educativa del país, y porque eso les daba la posibilidad de plantear una ruta jurídica alternativa para la transformación del sector educativo. ¿Cuál fue el problema?

El problema es que, nuevamente, la Sección 22 no fue capaz de construir ese proyecto sustantivo que era esperable y deseable, y se quedó con un documento denominado Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca (PTEO), el cual carecía de los elementos mínimos necesarios como para parecer una ruta alterna a la reforma educativa planteada por el gobierno federal.

En su momento, el PTEO fue asumido políticamente por el gobierno de Gabino Cué en Oaxaca —recordemos que incluso en marzo de 2014 hubo una reunión en el Teatro Alcalá, en el que el entonces encargado del IEEPO, Manuel Antonio Iturribarría Bolaños alzó y reconoció al PTEO como base de la ruta que seguiría el gobierno de Oaxaca en la búsqueda de su reforma educativa— como el elemento principal a discutir, aunque luego se alejó del PTEO por su falta de consistencia y utilidad como propuesta alternativa para la educación en la entidad. Y finalmente, en dicho proceso y gracias a sus vaguedades, la 22 quedó nuevamente aislada de toda posibilidad de incidir en los cambios constitucionales y legales que sí ocurrieron en Oaxaca.

No hay proyecto

En esos ejemplos, como ahora, la 22 buscó la movilización justificada, pero no el planteamiento sustantivo. Eso es lo que está pasando ahora: bajo la mascarada de un pliego petitorio, están cumpliendo una agenda política que, lamentablemente, no terminará el 1 de julio. Ya lo veremos.



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