Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, por Antonio Morales

 

 

eloriente.net/Seminario de Cultura Mexicana (Oaxaca)

1 de agosto de 2018*

*Publicado originalmente en El Oriente el 7 de agosto de 2015

Por: Antonio A. Morales Sánchez

I N T R O D U C C I O N

El presente trabajo es una compilación de elementos sobre el tema que nos ocupa y motivado por el enigma que siempre ha sido la existencia de estas cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla en el Valle de Tlacolula, cercanas a la zona arqueológica del mismo nombre, las cuales recorrí en mi niñez y juventud, por lo que buscando información y organizando lo obtenido pude formar un esquema sensato que nos indicara el qué y el porqué de estas.

No soy arqueólogo, ni antropólogo, mucho menos lingüista o especialista en otras ciencias que en Oaxaca hacen falta para este tipo de estudios, porque es aquí precisamente, donde todavía sobreviven prácticas y documentos antiguos que no nos han revelado sus secretos.

CUEVAS PREHISTÓRICAS DE YAGUL Y MITLA EN EL VALLE DE TLACOLULA

Las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla se ubican al oriente del gran valle de Oaxaca, en el Valle de Tlacolula, región central del estado, en la cordillera montañosa que corre hacia el sur de la ciudad de Oaxaca, entre la zona arqueológica de la cual al noreste cuenta con una pequeña serranía que los separa del valle de Santo Domingo Díaz Ordaz, la que del lado de Tlacolula forma una pendiente inaccesible donde se registran más de cuarenta cuevas-habitación y ochenta abrigos rocosos del periodo prehistórico.

Región geólica que fue resguardo de pequeños grupos de cazadores y recolectores, donde algunas de las cuales documentan la transición de la vida nómada al sedentarismo en el continente americano, varias de bastante profundidad como la llamada Cueva de la Paloma, muchas de ellas poseen pinturas rupestres y otro tipo de representaciones gráficas, además en superficie han sido localizados restos de cerámica y herramientas líticas y toda clase de proyectiles que demuestran que en un inicio quienes las poblaron eran nómadas que existieron hace 10 mil años y que durante 4 o 5 mil años mantuvieron un estilo de vida de cazadores y recolectores de plantas. Estas cuevas y abrigos rocosos aún llegan a ser utilizados, sobre todo por quienes llevan a pastar ganado y necesitan la protección del sol o de la lluvia.

Cuevas que además de haber sido refugio de grupos de cazadores-recolectores, en los primeros años del siglo XX lo fueron de Carrancistas durante la revolución, quienes buscaron huir sin suerte de las fuerzas zapatistas en una cercana al paraje conocido como La Pila, periodo en que el reparto agrario dio lugar a la Agencia Unión Zapata.

John Paddock nos dice que hace unos 11 mil años, alguien dejo evidencias de su estancia en Oaxaca y tal vez existan no descubiertos, restos de oaxaqueños de una edad comparable a una ocupación humana en el Valle de México hace mas de 20 mil años.

Esta área es muy importante debido a que en estudios realizados en la década de 1960 en la Cueva de Guilá Naquitz los testimonios más antiguos del inicio de la civilización en América arrojaron datos transcendentales sobre el proceso de domesticación de algunas plantas, entre ellas la calabacera, con una datación de mas de 10 mil años de antigüedad, que representan los restos mas tempranos de plantas domesticadas conocidas hasta ahora en el continente.

En 1962 estas cuevas empezaron a ser investigadas por el Doctor y Antropólogo Kent V. Flannery, quien hallo evidencias de los primeros habitantes de Oaxaca, la domesticación de las plantas, el desarrollo de la agricultura, hasta los vestigios de ciudades estatales mesoamericanas y los grandes centros ceremoniales.

La domesticación de las plantas silvestres es muy importante porque sin ello no se entiende el desarrollo de las culturas mesoamericanas, aún cuando el grano que se comenzó a domesticar no era como el que se conoce actualmente, era el teozintle, una mazorca silvestre con no más de cuatro granos.

Hace pocos años se logro re-fechar las semillas ahí halladas y definir que tienen una antigüedad mayor a las encontradas en Tehuacán, Puebla, lo que indica que la domesticación de las plantas se estaba dando en varios lugares.

Yagul CC Kevin Dooley

Imagen:Kevin Dooley

La vegetación natural de la zona está saludable, hay disposición de alimento y polinizadores que fertilizan las plantas silvestres como murciélagos y más de cien especies de aves. La vegetación se sigue conservando como cuando se dieron los procesos de domesticación.

Este lugar es también uno de los pocos en el mundo donde esta visible la época de recolección, porque generalmente estos sitios quedan sepultados y este se ha conservado.

El Doctor y Antropólogo norteamericano Kent V. Flannery registró una cueva conocida como la Cueva del Diablo durante su recorrido de superficie en búsqueda de sitios arqueológicos de la etapa arcaica. La Cueva del Diablo es una entre los más de 60 abrigos revisados por el.

En su recorrido Flannery notó la presencia de cerámica en la superficie, afuera de la cueva y también las filtraciones de agua presentes aun hoy en día. La presencia de agua ayuda al proceso de descomposición del material orgánico y como Flannery buscaba depósitos secos con materiales orgánicos preservados, considero a esta no obstante su importancia, no propia para sus investigaciones.

Las paredes rocosas en el exterior de la cueva muestran restos de pintura color rojo   así como otras pinturas de hematista que aparecen en asociación con abrigos de la región de Yagul- Mitla-Xaaga que corresponden probablemente al periodo clásico y posclásico ya que existen evidencias de su utilización como campamento desde el arcaico (800-1800 a. c.). Información etnográfica obtenida por investigadores muestran un intenso uso contemporáneo.

En las culturas que formaron la civilización mesoamericana, las cuevas han tenido importantes significados, como lo demuestran muchos ejemplos a lo largo y ancho del país por sus pinturas rupestres, origen, elaboradas ofrendas, ubicación, aislamiento y simbolismo.

El cerro ha sido, es y seguirá siendo en las culturas indígenas el centro cósmico por excelencia y como parte constitutiva de este   se encuentra la cueva con importante uso humano desde el preclásico hasta el posclásico (1880 a.c.-1520 d. c.) en que se han identificado numerosas cuevas con restos arqueológicos     aquí en Oaxaca que han tenido múltiples usos y significados, muchos de ellos rituales.

La cueva es un espacio polisémico, el imaginario y el uso indígena de las cuevas en el Oaxaca contemporáneo es similar a lo registrado en épocas anteriores en nuestro ámbito y en otros contextos culturales, hay obras escritas que resaltan el carácter sagrado de los cerros y cuevas de uso en múltiples rituales por ser considerados puntos de contacto entre la divinidad y el ser humano.

El uso ritual de las cuevas durante el posclásico esta documentado en varias regiones del estado, en la actualidad el imaginario contemporáneo de los indígenas es más rico y complejo que la simbolización sobre el mundo celeste. Los númenes centrales que moran en los cerros, las cuevas y manantiales, son los dueños del lugar.

Aparte de Guilá Naquitz, también se exploró la cueva conocida como Martínez Rockshelter y Cueva Blanca y un sitio a cielo abierto conocido como Geo SHIH. Los restos más antiguos que se han recuperado son los de Cueva Blanca en la que los doctores Kent V. Flannery y Frank Hole explorando la capa de primera disposición encontraron huesos de varias especies animales ya extintas en Oaxaca, aunque no se descubrieron artefactos, los mismos huesos alterados y la naturaleza del conjunto de especies en el lugar indican la intervención humana. Las semejanzas con restos excavados en el Valle de Tehuacán coinciden en indicar que fue a fines del pleistoceno que estos primeros oaxaqueños vivieron en esta zona.

La población del Valle de Oaxaca era muy pequeña más cercana a cien que a mil personas, porque eran semi-nómadas que se trasladaban con frecuencia de un lugar a otro, es la exploración en lugares como las covachas de Yagul y Mitla lo que ha dado la mayor parte de lo que sabemos. Esta gente no era cavernícola y falta mucha exploración para llegar a comprender como vivían estos primero oaxaqueños.

Los estudios determinaron una larga secuencia de ocupación humana que se remonta hasta el año 8,000 a. c., estudios adicionales revelan así mismo que los fragmentos de olotes descubiertos en el mismo sitio constituyen la evidencia más temprana –conocida hasta ahora- para documentar el origen del maíz y el paso de cazadores-recolectores nómadas hacia los agricultores incipientes y por ende, todo el proceso de desarrollo de la cultura mesoamericana.

La importancia de estos espacios radica en que albergan los testimonios más importantes del inicio de la civilización en el continente, pues además de las mencionadas semillas de calabaza se descubrieron de fríjol y maíz que datan de 6,000 y 4,200 años a. c. respectivamente.

Por su características culturales los materiales extraídos de este sitio prehistórico pueden ser comparados en antigüedad con los primeros vestigios de domesticación de la cebada y el trigo en el medio oriente y equiparándose también con el sitio Head Smashed en Búfalo Jump Complex, al suroeste de Alberta, Canadá.




En esta extensa área también se han detectado restos de fauna del pleistoceno con marcas de corte y consumo, así como de campamentos de paleo indios y alineamientos de 20 metros de cantos rodados, usados posiblemente en rituales, sumándose a su vez vestigios arquitectónicos de estados incipientes en los valles centrales, ejemplo de ello son los montículos distribuidos en la meseta de Caballito Blanco, cercana a Yagul que datan entre el 100 a. c. y el 250 d. c.

Se tiene la inquietud de determinar que tan grande es el sitio, en este caso es un ecosistema que empieza con la forma geológica de las cuevas y las áreas alrededor que están muy bien conservadas con una riqueza de plantas y fauna que existen todavía y que le permitieron a estos grupos nómadas establecer una área de vida.

En la meseta de Caballito Blanco se han encontrado al menos diez sitios con pinturas rupestres, como la que da el nombre a este paraje, la cual es un dibujo de un cuadrúpedo hecho con pintura blanca además existe otra pintura conocida como El Candelabro por la forma que tiene.

En el punto citado, se yergue en prolongación de la montaña un risco tajado verticalmente, en su parte superior y en la porción desbastada se distingue como dentro de un nicho natural, diseñada en blanco una figura que parece representar los perfiles de un caballo en la hendida peña.

Los más viejos vecinos de la región recuerdan haber visto este dibujo en el mismo estado de conservación y refieren que igual cosa les comunicaron sus padres y abuelos. La figura está pintada como si fuera con cal o con cualquier otra sustancia blanca y sin embargo la intemperie hasta cierto punto la ha respetado a través del tiempo.

Existe una extraña historia relacionada con el montículo de Caballito Blanco que narra la vida de un lugareño quien a mediados del siglo XVIII vivía con su familia en un rancho ubicado en estos ejidos de Tlacolula, cuyo nombre olvido la tradición y a quien se conoció con el apodo de Viyacqui que en zapoteco significa, cuervo, hombre de conducta dudosa y cuyo mote le venía de su proceder tramposo, al que la leyenda lo liga a un hombre al que invocó y ofrendó en una caverna de amplia boca, que mira hacia el ocaso en el llamado monte de las cuevas, camino a Mitla, quien se le presenta tocado con ancho sombrero, vestido de gamuza, chaqueta y pantalón ajustados, con botaduras de plata, en esbelto caballo blanco.

Debajo del nicho natural que contiene la imagen del caballo existe otra figura que los lugareños denominan la corona. Este bosquejo es de forma arborescente, tiene siete ramas y se cree que representa simbólicamente los siete principales dialectos del idioma zapoteco o recuerda las siete familias lingüísticas de esta raza. Historia recibida de sus padres y de sus abuelos y estos de los más viejos hombres de su tiempo que nos dice que nuestra raza, la zapoteca, constituye un solo tronco arraigado en la eternidad de los siglos, tiene una sola sangre, pero posee siete brazos. Como un gran candelabro y en cada brazo arde una luz de tonalidad distinta, tiene un solo cerebro y un solo corazón pero siete dialectos principales.

Nadie puede asegurar que posee el gran idioma y con él los secretos de sabiduría que encierra, si no conoce sus siete manifestaciones primordiales, cuyo genio y sentido se complementan en un todo magnifico.

El zapoteco tiene formulas para implorar a los dioses, para conjurar a los elementos desatados de la naturaleza, para invocar a los muertos, para hablar con los reyes, a los caciques, a los mandones de bastón y también contiene palabras para dirigirse a los humildes. Este es un secreto que se nos ha entregado y como tal debemos preservarlo.

Siglos más tarde, en el posclásico temprano, se erigió Yagul, cuya ocupación se ha interpretado como el cruce entre los mixtecos y los zapotecos, como lo infieren ciertos elementos arquitectónicos, como el uso anticipado del decorado en grecas y donde puede apreciarse su organización cívica y sus implicaciones socio-económicas y aun religiosas de tan vasto conjunto prehispánico que debieron cumplir varias de sus edificaciones.

Esta antigua ciudad, asentada en una fortaleza natural, en la parte más alta, se sostiene en inmensos bloques pétreos que caen al Valle de Santo Domingo Díaz Ordaz y en donde existe un manantial que forma un amplio cañón de riego que nace abajo hacia el poniente.

La zona arqueológica de Yagul comprende también mesetas en la que se localizan cuevas, algunas de ellas pueden ser vistas a lo lejos desde la carretera que comunica a la ciudad de Oaxaca con el Istmo de Tehuantepec.

Yagul antes conocido como ”Pueblo Viejo” a principios de los años cincuenta en que los residentes convinieron en traducir el nombre como “Palo Viejo” de Yaga, madera o árbol y Gulá, viejo o antiguo, esto porque al pie del cerro corre un río donde crecía un ahuehuete, derivándose de este hecho el nombre de este lugar.

Otra derivación para la primera parte del nombre de Yagul es Ya o Yaa, se refiere a un lugar alto, así el elemento Quia o Quiya, que significa roca o cerro que puede traducirse como “Lugar Alto Viejo”   que se acerca al nombre más común en los años cincuenta que era el de “Pueblo Viejo”. El nombre de Quiebaa se parece al de Gui- y- Baa y puede ser el nombre más antiguo de Yagul,

Hasta el momento han sido registrados por el INAH aproximadamente 150 sitios entre cuevas, abrigos rocosos, campamentos abiertos y piedras con motivos pictóricos, arte rupestre, que es una de las manifestaciones artísticas más antiguas de la humanidad, una de las expresiones emergidas del choque cultural dentro del ámbito autóctono.

No se ha determinado aun que lengua hablaban quienes ocuparon estas cuevas como refugio, por lo que tampoco es posible saber si eran o no zapotecos, desconociéndose también su sistema de comunicación, ya que dejaron uno grafico en las pinturas rupestres, estando estas mas asociadas a prácticas rituales que a un lenguaje cotidiano.

En las últimas décadas, en gran parte por los reclamos de las comunidades indígenas, se ha empezado a considerar su visión, la visión de los autóctonos, de aquellos que fueron colonizados y dominados, visión que es vital para tener un panorama verdadero de la vida y los procesos que ocurrieron en dichas sociedades y poder tener un mejor acercamiento a la realidad que se vivió en aquellos tiempos. El estudio del arte rupestre, requiere abarcar la tradición oral, la mitología, la ritualidad y las más diversas formas de expresión artísticas.

El estudio del arte rupestre, ha sido relativamente marginado, por considerar que no refleja las tradiciones autóctonas, sin embargo estas obras rupestres son una fuente de información privilegiada para conocer a estos grupos relegados en historia tradicional, las que nos acercan a su cosmovisión, a su desarrollo cultural en sus diversas formas, que son fuente de información que abre posibilidades de conocimiento insospechado de las culturas.

Estas cuevas prehistóricas representan, además, el límite de distribución de animales como la liebre norteña y el lince y son el refugio de aves migratorias como la golondrina risquera y la garza gris, que arriban desde Canadá. Las exploraciones de la serranía ubicada al sur del municipio de Villa de Díaz Ordaz, continúan, donde a demás de espacios como las Cuevas de las Abejas, La Cueva del Chivo, El Abrigo del Jaguar, hay decenas de cavidades menores. En esta zona, quedan también en pie, huellas de la época colonial, como la llamada Ex – Hacienda de Soriano.

La trascendencia de las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla radica en que se tienen evidencias que allí se gestó La Gran Revolución Agrícola de Mesoamérica y de la presencia humana hace 10 mil años y porque en ellas se encuentra el origen de las culturas de Oaxaca.



Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, Paisaje Cultural

A partir del año 2008, la prensa nacional y local nos informó de la intención de elevar Las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, como Patrimonio de la Humanidad, para ello el Arqueólogo Antonio Martínez Tuñón, adscrito a la Zona Arqueológica de Monte Albán y encargado del proyecto de Investigación y conservación de las Cuevas Prehistóricas de

Yagul y Mitla que forman parte de la Lista Indicativa de México. Instrumento de planeación para inscripción de sitios como Patrimonio Mundial y la Dra. Nelly Robles García, Presidenta de Consejo de Arqueología del INAH y Directora de la Zona Arqueológica de Monte Albán manifestaron que una misión técnica de evaluación del Consejo Internacional de Sitios y Monumentos (ICOMOS) principal organismo responsable del tema en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) visito las cuevas antes del final del año 2009 para dar seguimiento a esta propuesta cuyo expediente final se entregó meses antes bajo la categoría de Paisaje Cultural.

El expediente enviado a la UNESCO comprende un área de 5,000 hectáreas, la cual está distribuida entre los municipios oaxaqueños de Tlacolula, Villa Díaz Ordaz y San Pablo Villa de Mitla, en este último destaca la comunidad de la Agencia de Unión Zapata.

En términos de lo establecido por la UNESCO “el paisaje es diacrónico”, por lo que el expediente de la candidatura, incluye lo mismo restos materiales del periodo paleolítico que de la época prehispánica, colonial y contemporánea.

La inclusión de la zona arqueológica de Yagul se justifica en tanto que el desarrollo agrícola producto de miles de años de gestación, en la transición de la vida nómada al sedentarismo que posibilito el surgimiento de civilizaciones complejas.

La determinación de parte de la UNESCO fue en el marco de la XXXIV Sesión del Comité del Patrimonio Mundial que se realizó en Brasil el pasado mes de julio de 2010, siendo positiva su valoración, por lo que fue posible que las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla en el Valle de Tlacolula (Oaxaca) fueran votadas, aprobadas y declaradas el domingo 1 de agosto de 2010 e inscritas como nuevo patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.

Los miembros de Comité de Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en Brasilia, Brasil en su XXXIV reunión, analizaron treinta y nueve candidaturas presentadas por treinta y tres países.

Las cuevas prehistóricas de Yagul y Mitla comprenden un área de cinco mil hectáreas, fueron catalogadas como paisaje cultural, pues dichos espacios abrigan los testimonios más importantes del inicio de la civilización en América.

La delegación mexicana presente en la reunión de comité en Brasil, estuvo integrada por el Dr. Francisco López Morales, Director del Patrimonio Mundial del INAH, Lourdes Juárez, Directora de Asuntos Internacionales de la Comisión de Áreas Naturales protegidas de la SEMARNAT y Bruno Ríos, encargado de Asuntos Multilaterales de la Embajada de México en Brasil.

El plan de manejo para esta área, contempla la integración de un Comité Técnico Científico en el que convergen Asociaciones Civiles e Instituciones Académicas y Gubernamentales que deberán establecer un programa de manejo del sitio para su protección y definir el rumbo de las investigaciones que será el siguiente paso al quedar inscritas.

Dentro del proyecto de conservación de las cuevas prehistóricas cuentan con tres elementos importantes que lo integran: Las cuevas, el medio biótico (marco ecológico) y los vestigios arqueológicos de ciudades monumentales (Yagul desarrollada del 750 al 950 D.C. y Caballito Blanco del 500 al 200 D.C.).

Así como también definir en términos culturales cuales fueron las cuevas más antiguas y cuáles de la época de recolectores, pero sobre todo la conservación del sitio que es mas demandante que uno arqueológico, porque son áreas muy vulnerables, frágiles, son paisajes naturales que si no se cuidan se pueden perder.

Los criterios que se argumentaron para que fueran declaradas paisaje cultural es que ahí se encuentran los testimonios de un desarrollo cultural ininterrumpido que inicia con la evidencia de los primeros pobladores del Valle de Oaxaca (hace 10 mil años), la domesticación de las plantas, el desarrollo de la agricultura, hasta los vestigios de ciudades estatales mesoamericanas. Dejando de manifiesto que Oaxaca es un lugar único en el mundo con riquezas culturales muy antiguas y de gran importancia.

Este sitio o paisaje cultural comprende una superficie de 5 mil hectáreas entre los municipios de Tlacolula de Matamoros, Villa de Díaz Ordaz, San Pablo Villa de Mitla y Unión Zapata, que seguramente se convertirá en atractivo turístico por la riqueza que poseen estos pueblos de quienes es necesaria la coordinación de sus autoridades para una mejor gestión, participando en su conservación para promocionar este nuevo patrimonio mundial.

Así mismo se informara y sensibilizara a estas cuatro comunidades que circundan el polígono de las mencionadas 5 mil hectáreas a fin de que los habitantes comprendan la importancia de la conservación de la zona y erradiquen practicas como la caza, la tala y la depredación, estableciéndose unidades de interpretación o difusión que expliquen la importancia de conservar los parajes, flora, fauna y el agua, evitando acciones riesgosas como prender fuego y se continuará con los trabajos de investigación para que sean conservados y sean su orgullo por poseerlo.

Dicho reconocimiento no ha sido fortuito, existe un notable y acucioso trabajo de parte del INAH que pone a Oaxaca como una entidad que mayores vestigios tiene en su devenir histórico, considerando para ello la conservación y situación física en que se mantenían después de siglos de haber sido habitadas, por lo que gobierno y sociedad están obligados a instrumentar los mecanismos legales que protejan y salvaguarden dicho legado.

Hay que precisar que el rango de paseo cultural que se le dio al área no es un lugar que se pueda visitar en vehículo, hay que caminar alrededor de tres horas por un sendero entre cañadas prácticamente inaccesibles.

El valor de las cuevas está en la naturaleza que circunda el área y que desde hace años ha sido conservada por el INAH y comuneros que tienen en posesión la tierra, así también se tendrá que hacer un cálculo de su capacidad de carga que puedan albergar estas cuevas, determinando con precisión el número de personas que las visiten por día.

Por su vulnerabilidad la apertura al turismo se dará en un esquema muy bien concebido por lo que aún no autorizan visitas a las cuevas prehispánicas y tendrán que esperar para ser abiertas al público debiendo establecerse un plan de manejo con las autoridades municipales del lugar, con quienes se consensará su apertura, ya que será necesaria toda una definición de senderos, esquemas de conservación y de comportamientos y definirlos con ellas, ya que las visitas deberán ser exclusivas para el visitante educado y el turista cultural que venga a Oaxaca.

Se continúa con los trabajos de documentación de pinturas rupestres y especies de flora y fauna, así también se reforzara el convenio que se tiene con el Instituto Tecnológico de Oaxaca para la catalogación de las especies endémicas encontradas, así mismo se establecerá un convenio más con el Jardín Etno-botánico de Oaxaca.

Yagul, monumento natural

Comprende 1,076 hectáreas de régimen comunal, ejidal y de pequeña propiedad que se encuentra en la jurisdicción de Tlacolula de Matamoros, colindante con las Cuevas Prehispánicas de Yagul y Mitla.

En este monumento natural Yagul se han identificado setenta especies diferentes de aves, incluidas águilas y halcones, así como linces, liebres y pumas, manifiestan los lugareños.

Este sitio es parte de un polígono diferente al de las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla en el que los trabajos de conservación iniciaron hace quince años.

En este mismo polígono se ubica la Zona Arqueológica de Yagul, de la que el 80% de la superficie es de cultivo con técnicas tradicionales y sin agroquímicos.

Fue declarado monumento natural protegido en mayo 24 de 1999 por la riqueza de su ecosistema por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) y en junio 2 de 2009 esta misma comisión y la Procuraduría Federal del Protección al Ambiente (PROFEPA)   acredito a siete personas de Tlacolula de Matamoros agrupadas en la Unión Campesina de Pequeños Propietarios “Yagul, A.C.” que con reconocimiento legal, vienen realizando labores de vigilancia del sitio, como primer paso para establecer un programa del manejo de este monumento natural.

Su consejo está integrado por actores sociales de los tres niveles de gobierno, académicos, investigadores y personas de la iniciativa privada.

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