Es la Cultura: Escenarios culturales. Por Juan Pablo Vasconcelos

Escenarios Culturales

“La historia de las ciudades es la historia de los énfasis. Énfasis en el comercio, las artes, la diatriba, la religión, la agricultura… Unas veces por vocación y otras por omisión”.

I Vote Arts

(www.eloriente.net, México, a 1 de octubre de 2018, por Juan Pablo Vasconcelos @JPVmx).- En Toronto, hace algunos días, los aspirantes a Alcalde de la ciudad efectuaron un primer debate electoral. Fue convocado por Arts Vote YYZ con la premisa de que en todas las elecciones municipales en Canadá, es necesario confrontar ideas sobre artes y cultura como una oportunidad para la inclusión y la equidad, el desarrollo y la responsabilidad ciudadana.

Durante el encuentro, hubo momentos donde la discusión derivó en otros temas bien justificados: movilidad, crecimiento urbano o vivienda. Sin embargo, la mera ocasión impuso la necesidad de que John Tory, Jennifer Keesmaat y el resto de los aspirantes, pusieran sobre la mesa sus planes y estrategias en la materia para sus eventuales gobiernos.

Duplicar el presupuesto público per cápita en materia de cultura; la fundación de nuevos centros de actividades múltiples en las zonas periféricas de la ciudad; parques públicos culturales; la declaratoria de un año (2020) específico para el impulso de las artes; apertura de oficinas de inversión para las industrias culturales; financiamiento para arte callejero; entre otras medidas prácticas, se vertieron en el debate así como en los documentos complementarios de sus equipos de campaña.

A partir de aquel día y hasta la tercera semana de octubre, cuando se efectúe la elección, los candidatos están debatiendo ya otros asuntos de vital importancia como migración o empleo.

Pero que se haya dedicado el primero de los encuentros a las artes, no solamente habla de la vitalidad de la temática —cosa que es indudable pues, lo he dicho incansablemente, la cultura no es accesoria, sino necesaria para la vida, tanto de las personas como de las comunidades—, sino también deja muy claro el énfasis político y social que la propia colectividad le desea imponer a la dinámica cultural.

Como en muchos casos, este énfasis no es gratuito ni una concesión del poder. Más bien, es resultado de una insistencia permanente, un activismo bien organizado y sobre todo un consenso puesto en acción.

Porque pueden haber una gran cantidad de acuerdos públicos o consensos en una comunidad, pero de allí a que los actores responsables y aún los ciudadanos estén dispuestos a ponerlos en acción, a efectuar tareas para hacerlos operativos y cristalizarlos en la realidad, hay mucho trecho.

Quizá este escalón hacia la práctica sea el que marca la diferencia entre ciudades. Unas, sumergidas en discusiones circulares, presas de las quejas y las diatribas, nostálgicas de sus propias posibilidades, y en cambio las otras, prestas a las realizaciones, quitándole el freno a los hechos, trabajando sin dilación en vez de sobre diagnosticando al infinito.

Las ciudades con relevancia cultural y artística del mundo, necesitan poner el énfasis político y electoral en esa relevancia. No hacerlo, es ir en contra de su propia naturaleza.

¿Se imaginan una ciudad patrimonio mundial, por ejemplo, discutiendo cada día de todos los temas, excepto del patrimonio cultural?

EL ORIENTE: En Toronto candidatos a Alcalde sí debaten sobre artes

Derechos Indígenas

Un situación similar, en este hilo, sucede con el caso de los pueblos y comunidades indígenas. En el mundo, entre 370 y 500 millones de personas son indígenas. En México, cerca del 6% de la población habla alguna lengua indígena.

Para el caso de Oaxaca estos números adquieren aún más significado. Sabemos que mientras en todo el país hay 494 municipios donde más del 40% de su población habla su lengua indígena, en Oaxaca son 245 los que se encuentran en esta situación.

Por ello, no sorprende la circunstancia política que a partir de 2018 se presenta en México, con la participación de oaxaqueñas y oaxaqueños en la primera línea de decisión en este sector. Adelfo Regino será el titular del futuro Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, sustituto de la Comisión Nacional; Susana Harp preside la Comisión de Cultura del Senado de la República; e Irma Juan Carlos, hará lo propio en la Comisión de Pueblos Indígenas en la cámara baja.

Es decir, en lo federal, la política indígena estará encabezada por personajes del estado, lo cual tendría que garantizar una revolución en la manera de abordar la problemática y el horizonte de los pueblos y comunidades y, para Oaxaca, la apertura de una nueva etapa diametralmente opuesta, donde la consideración, la escucha y la participación indígena sean la regla.

Imposible seguir volteando la cara a la realidad. Las y los indígenas de Oaxaca requieren de verdad un tiempo nuevo. Al parecer, todas las condiciones están puestas para que ello suceda. Se necesita, otra vez, acción inmediata. Vocación por concretar la oportunidad histórica. Concentración en lo importante y no distraerse en futuros inciertos. Todo el futuro, es fundamental escribirlo, se hace ahora, cambiando la vida a las y los ciudadanos.

 

Adiós al Foro Shakespeare

En la ciudad de México, este Foro de intensa tradición teatral ha cerrado sus puertas.

Desde 1982, cuando Héctor Fuentes fundara la librería “La compañía de Shakespeare”, y luego se lograra rentar una casa aledaña para fundar finalmente el teatro, han pasado cerca de 35 años. En este tiempo, han transitado por allí millares de actores. Puestas en escena arriesgadas, otras clásicas. Lecturas dramatizadas —como las de obras de Ignacio Solares o Sabina Berman, que fueron las iniciáticas por aquellos años—, hasta las muy recientes de sofisticadas escenografías y montajes.

Leo las palabras de Bruno Bichir, quien junto con Itari Marta, dirige el espacio desde el año 2003, y es imposible no conmoverse por el cierre final del Shakespeare, por razones estrictamente inmobiliarias, hay que decirlo: se erigirá en su lugar un proyecto habitacional.

“Mucha gente comenzó su carrera en el Foro Shakespeare, ahí los conoció el público; pero seguimos vivos, cerramos el recinto pero no nos morimos, vamos a seguir ¿cómo? No tengo idea, ¿dónde?, quién sabe”, anota Bruno.

Tiene razón. Se abrirán como siempre nuevos espacios y resurgirá el vendaval.

Al final de cuentas, “seguimos vivos”.

Escribo la frase y me cercioro de haberla puesto muchas veces al tratarse de proyectos de esta valía. ¿Hasta cuándo la sobrevivencia? ¿Por qué no la jauja?

 

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