(www.eloriente.net, México, a 20 de octubre de 2015, por Diego González Algara).- Este es el primer artículo, de tres, que componen una serie referente al establecimiento de revistas científicas y a la publicación de artículos académicos en revistas indexadas. En este primero, se retoman – a grosso modo- recomendaciones para echar a andar una revista científica. Desde el establecimiento de la temática a manejar, el nombre de la revista, el ISSN hasta el Consejo Editorial.

Un científico debe tomarse la libertad de plantear cualquier cuestión, de dudar de cualquier afirmación, de corregir errores. Robert Oppenheimer (1904-1967) Físico estadounidense.

Dentro de los proceso creativos y educativos más importantes para desarrollar nuestras experiencias como seres humanos se encuentra el arte de la escritura. Dentro de esta posibilidad de externar nuestros actitudes acerca de diferentes temáticas se encuentra la de publicar en una revista científica.

Una revista es una publicación periódica por cuadernos, con escritos sobre varias materias, o sobre una sola especialmente[1].

Señala Marcela Aguirre [2]que una revista científica es: aquella que da a conocer el avance de la ciencia, difundiendo nuevo conocimiento. Agrega que las revistas científicas contienen artículos originales inéditos que han pasado por revisión de pares, para asegurar que se cumple con las normas de calidad y validez científica.

Pero, cómo se construye una revista científica. Se va tejiendo poco a poco.

Alejandra Rojas y Sandra Rivera [3] en la Guía de Bunas Prácticas para Revistas Académicas de Acceso Abierto establecen los puntos fundamentales para que la revista cumpla con los estándares de requeridos por los servicios de indización.

Señala Carlos Murcia[4] con respecto a la indización que:

Desde 1665, cuando se publicó la primera revista científica, hasta 1960 se crearon por lo menos 50,000 revistas científicas que publicaban en total cerca de medio millón de artículos por año. Como consecuencia de este vertiginoso crecimiento, desde el siglo XVIII las sociedades científicas de los países más desarrollados emprendieron la tarea de constituir bases de datos con dos propósitos: a) ayudar a las comunidades científicas a identificar los descubrimientos más importantes contenidos en ese gran cúmulo de documentos, y b) que los autores y editores vieran en éstas los dispositivos de diseminación de mayor cobertura

A continuación resumo, humildemente, los puntos más relevantes del texto de Rojas y Rivera, aunque todo en si es importante, no me alcanzarían las hojas para hacerlo.

Primero, mencionan las autoras, se selecciona la temática y los objetivos que perseguirá, así como el nombre de la revista. Enseguida, se establece la periodicidad que tendrá la revista, si será semestral, bimestral, etc. Este punto es muy importante ya que es uno de los criterios fundamentales que se observan.

La obtención del International Standard Serial Number (ISSN). Es un requisito fundamental para entrar en los catálogos e índices. Para realizar este trámite es necesario dirigirse al centro regional o nacional para la asignación del ISSN. Lo pueden ubicar en la siguiente página: http://www.issn.org/services/requesting-an-issn/contact-an-issn-national-centre/#

En el caso de México pueden encontrarlo en: http://www.indautor.gob.mx/issn/index.html

El siguiente punto es el establecimiento del equipo de trabajo. Tarea primordial para que el engranaje de la revista comience a girar. El establecimiento del Comité Editorial o Consejo Editorial debe considerar la inclusión – de su gran mayoría- de especialistas del tema de la revista, que cuenten con un respaldo importante en cuanto a su carrera científica, esto es publicaciones recientes y méritos académicos. Dentro del equipo de trabajo están los roles de los responsables de la revista. Que incluye al Editor en Jefe, Asistente del Editor, Encargado del Soporte Técnico, Diseñador o Diagramador de Textos y el Corrector de Textos. También en muchos casos hay traductores, encargados del marketing y otros. Muchos de estos roles los realizan, en ocasiones dos o tres personas. Especialmente cuando se inicia con la revista.

Estimados lectores, continuaremos con esta temática- el establecimiento de una revista científica- en la siguiente entrega.

Reciban un abrazo digital mientras tanto y recordemos – parafraseando a Robert Oppenheimer-cuestionar y dudar cualquier afirmación o negación y atrevernos a corregir errores… y porqué no echar a volar una revista científica dentro de su comunidad de aprendizaje.

Bibliografía

[1] http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=CswXznQuGDXX258dpyuk|BDvkziFnxDXX2ZkR7gBo

[2] Cabrera, M. A. (2006). Definición y Gestión de una Revista Científica. I Taller para Editores y Autores Científicos (pag. 31). La Paz: CONICYT – Chile .

[3] Cabrera, M. A. (2006). Definición y Gestión de una Revista Científica. I Taller para Editores y Autores Científicos (pag. 31). La Paz: CONICYT – Chile .

[4] Murcia, C. (2008). Servicios de indexación y resumen utilizados para los procesos de indexación y homologación de revistas especializadas en ciencia, tecnología e innovación durante los años de 2003 y 2004. Colombia.

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Fuente: https://scientia1.files.wordpress.com/2013/02/revistas-cientificas.jpg

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